Mabel Lozano ha publicado un libro brutal, revelador, una bofetada en toda regla a las mentes biempensantes que contemplan esas luces de colores en los andenes de las autovías con inconcebible pasmosidad mientras en su interior se cometen a diario el más cruel de los delitos contra mujeres que son explotadas sin contemplaciones: el de la indiferencia y la complicidad. El proxeneta (Ediciones Alrevés) es el testimonio definitivo que faltaba para que de una vez por todas veamos que la prostitución no es algo alegal que sucede por el simple hecho de que está ahí de toda la vida, sino una completa aberración del ser humano en sus principios más elementales.

 

Los prostíbulos, apostados ‘discretamente’ con sus llamativas luces de neón en los márgenes de las autovías españolas, representan una cruel realidad lacerante. ¿No cree que son metáforas plausibles de la cotidianeidad pasiva con la que los ciudadanos “de bien” contemplan el tema de la trata de mujeres y la prostitución?

Desde luego, los puticlubs forman parte del paisaje de nuestras carreteras, a veces no tan discretamente incluso, pero están normalizados, todo es normal, de siempre, de toda la vida. La prostitución se legitima precisamente por esto, porque es de toda la vida. Nadie se para a pensar que detrás de esas luces de neón, en realidad son cárceles de neón, y lo que esconden es esclavitud, explotación, abuso, violencia. También tiene que ver con una sociedad patriarcal y machista.

 

¿No cree que todo lo que rodea a este problema es algo así como una especie de ‘limpia asepsia’ que parece que no mancha ni contamina a su entorno?

En realidad la trata no es un problema, es un delito, un delito gravísimo que vulnera todos los derechos humanos. Y sí, claro, si no las vemos, si no están en las calles, rotondas, polígonos, sino que las mujeres están “recogidas” en puticlubs y pisos, no las vemos, no mancha, no contamina, no nos hace daño a la conciencia, pues entonces es como si este grave delito no existiera… Ojos que no ven…

“No me he encontrado nunca a una profesional con un buen trabajo que me diga que mañana quiere probar el “oficio” de prostituta”

 

Y pese a todo, no solo existen y se reproducen por doquier sino que además quedan amparados por una vacuidad legal que los hace prácticamente invulnerables. ¿Por qué no existe verdadero interés en atajar este mal?

¿Por qué no se erradica el narcotráfico? Mueren millones de personas por el consumo de drogas… Esto es lo mismo, un negocio multimillonario donde lo que se vende es un ser humano, una mujer, una niña…

 

El testimonio del protagonista de su libro necesario, Miguel, El Músico, es inapelable, brutal, inopinable, visceral, una bofetada a todo un sistema garantista que no garantiza lo más mínimo los más elementales derechos humanos.

Resulta muy difícil luchar contra un fenómeno criminal como la trata, en un país con cientos de puticlubes, donde todos los días nos encontramos propaganda de mujeres semidesnudas en los parabrisas de nuestros coches, donde aún hay periódicos de gran tirada que publican anuncios de mujeres que ofrecen sexo a cambio de dinero, mujeres que, en su inmensa mayoría, prestan servicios por cuenta de un tercero a quien enriquecen. En un país donde no está perseguido penalmente el proxenetismo en todas sus formas, y en lugar de haber una ley integral contra la trata, hay planes contra la trata, vamos por el segundo plan… ¿Para cuándo las leyes?

“¿Por qué no se erradica el narcotráfico? Mueren millones de personas por el consumo de drogas… Esto es lo mismo, un negocio multimillonario”

 

Traficó con el futuro y la dignidad de, nada más y nada menos, 1.700 mujeres. Carne de cañón abocada inexorablemente a la prostitución. ¿Algún adjetivo que añadir a este titular?

Nadie nace para ser puta, la necesidad, la precariedad, la falta de herramientas… Y porque te dan caza gente como el Músico y sus socios.

 

Y pese a todo, gracias a su testimonio recogido en primera persona en su libro pretende concienciar a la sociedad para que no albergue ningún tipo de duda al respecto: el proxenetismo, la trata y la prostitución deben ser delitos perseguibles por la ley. ¿No lo cree así?

Sí, son graves delitos que además perpetúan los roles de explotación, esclavitud, violencia y desigualdad hacia las mujeres.

 

Usted es una de las mayores expertas hoy día en esta problemática y en la sensibilización por la sociedad. ¿Cuáles siguen siendo las mayores reticencias a asumir sus postulados?

El desconocimiento de la realidad de la prostitución hace que muchas personas vean en la legalización de esta el camino para erradicar la trata, que, insisto, no es un problema, sino un delito que vulnera todos los derechos humanos. Hay que llegar a los jóvenes para informar y sensibilizar de la realidad de la prostitución en nuestro país, esta va de la mano de la trata con fines de explotación sexual.

“En lugar de haber una ley integral contra la trata, hay planes contra la trata. ¿Para cuándo las leyes?”

 

El ex proxeneta Miguel sabía, desde los abusos sexuales sufridos en un orfanato religioso en su más tierna infancia, que su ‘carrera’ profesional estaba abocada a la delincuencia. ¿Todos somos producto de nuestro pasado en mayor o menor grado? ¿por qué?

No necesariamente, pero desde luego tiene más probabilidades de ser un delincuente un chaval que proviene de una familia desestructurada, o víctima de violencia en su infancia, sin buenos referentes, sin cariño, abandonado… A el Músico lo abandonaron en un orfanato con cuatro años, donde sufrió abusos sexuales. Después, él como proxeneta reprodujo ese patrón de dominio y violencia hacia las víctimas. En cualquier caso, eso no justifica su comportamiento, pero sí es cierto que tenía muchas papeletas para ser un delincuente, o morir de sobredosis de droga solo en la calle.

 

¿Qué hacer para que la sociedad en general y las instituciones no sigan mirando para otro lado cuando quedan ‘deslumbrados’ por esas luces de neón apostadas en los arcenes de la carretera?

Información de la realidad a la ciudadanía, educación a los jóvenes también para que sientan empatía por todo lo que les rodea. Leyes y recursos para luchar contra este fenómeno criminal de dimensión transnacional. Trabajo trasversal, tanto en los países de origen de las víctimas, de donde son captadas, así como en los de destino como el nuestro.

 

¿Por qué legalizar la prostitución sólo significaría echar gasolina al fuego?

Solo hay que mirar a Europa, Holanda, Bélgica, Alemania. La prostitución es legal y lo único que han hecho es dar patente de corso a los esclavistas, los dueños de vidas a ajenas.

“Nadie nace para ser puta”

 

¿Por qué aún hay sectores feministas que se resisten a considerar una lacra la legalización de la prostitución?

Porque suena más progre la legalización, pero esto es una involución en derechos y, como he dicho, perpetúa roles de violencia y desigualdad. Hay mucho desconocimiento de la realidad. Deberían leer El Proxeneta y conocer de primera mano lo que opina uno de ideólogos de la trata, un hombre de dentro, del ambiente. Si una mujer tiene herramientas y puede elegir entre tener un trabajo “normal” o ser prostituta, está clara la elección. No me he encontrado nunca a una profesional con un buen trabajo que me diga que mañana quiere probar el “oficio” de prostituta. Habría que hacer buenas políticas sociales para que ninguna mujer lo tuviera que elegir por precariedad, por necesidad. Es vital ofrecer salidas reales y alternativas para no tener que tomar esa decisión, y desde luego para poder después salir de ese bucle de esclavitud y explotación. De la prostitución es muy difícil salir sin apoyo y oportunidades.

El proxeneta
Mabel Lozano
Ediciones Alrevés
352 páginas
20 €

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