Cuando llegó la crisis hubo quien creyó que se iban a dar las circunstancias para cambiar algo en nuestra sociedad, cada vez más dominada por los neocones y escatohistoriadores… (me encantan las palabras, como la arcilla a la escultora…) pero erramos una vez más.

Para mí eran necesarias tres estrategias a fin de recuperar la posición determinante de la izquierda: la limitación del tiempo para ejercer en política, el rechazo al protocolo junto con el progresivo deslizamiento de lo superfluo a la iniciativa privada o al asociacionismo y, por último, promover para las empresas una vinculación entre ganancias y sueldos. Por partes:

A) Es urgente limpiar la política española de profesionales del libro de Historia, aspirantes a la memoria pública de las placas y los decretos y la continuidad en el asiento (contable), y eso incluye a los cargos colaterales, no sólo los electos… hay que adelgazar la Administración Pública pero devolviéndosela a un funcionariado verdaderamente independiente, notarial, privilegiado con la seguridad laboral pero con la espada de Damocles de unas condenas durísimas, ejemplares contra la corrupción. Para llegar a ser parte de un Gobierno debe haber una prórroga excepcional en esos periodos con el fin de formarse, claro está, pero para el resto más allá de dos legislaturas en lo Público y la obligación de estar totalmente desvinculado de ello otras dos después… es la mejor manera de no tener una casta profesionalizada que sólo genera, en el mejor de los casos, corruptelas cuando no tramas que enturbian la Justicia, las inversiones, que sólo estructuran intereses espurios de partido; el grito democrático no es “¡Compórtense!” sino “¡A la puta calle!”. En España los Gobiernos invierten sólo por dos motivos: estrategias de partido y comisiones para el propio partido o particulares vinculados; no podemos fomentarlo. Y una cosa más, estoy empezando a pensar (y me da un poco de miedo) que, marcando un límite superior e inferior, el sueldo de un cargo político debe estar vinculado a las ganancias medias de los últimos cuatro años de su trabajo real antes del nombramiento, trabajo al que debe volver sin dudas posibles: ganar el doble durante ocho años no ayuda a querer soltar la bicoca, es natural.

B) Una persona seria en un cargo debería constatar la inutilidad del ceremonial y cómo se utiliza éste para la promoción personal de la estupidez disfrazada de solemnidad, y cómo los equipos de prensa lo son de publicidad del cargo y de los partidos: hay que cortar por lo sano, y los cargos no deberían poder participar en actos públicos salvo que haya un actividad real constatable y con resultados evaluables… eso debe incluir procesiones, inauguraciones, fiestas y recepciones… y también publicaciones impresas o digitales, redes o lo que sea… Hay que ir delegando en el tejido asociativo las fiestas, por impopular que sea, y los organismos Públicos poco a poco volver a la asesoría y la normativa, no a procurar la gloria de la emperatriz de paso. Ni estamos para fiestas ni está clara su utilidad educativa o para la convivencia; divertirse y emborracharse, contratar música basura para contentar a la gente, adular a la canalla con espectáculos grotescos, vale… pero no: quien los quiera que se los pague, no es obligación de la Administración. Cultura sí, tradición no: recuerden que son términos antagónicos; rara vez la tradición es Cultura.

C) La reforma necesaria del Capital es su regulación, sin más historias. Liberar a la bestia del egoísmo ramplón para que campe a sus anchas por el planeta ha sido un desastre de consecuencias visibles. Hay que moderar las ganancias: subiendo los sueldos (recuerden, patriotas, que esto repercute en el consumo) y regulando el beneficio para favorecer el bien común, en forma de impuestos o desgravaciones fiscales por colaborar con lo Público. La riqueza por la riqueza es la pobreza absoluta. La clave no es económica, es ideológica y por tanto educativa; es lógico que si hemos dejado dominar a gente cuyo único proyecto es la explotación encaminada a la lujuria (de lujo), los valores de la sociedad son ésos; hacer un proyecto humanístico que al menos apacigüe la estupidez humana es el gran proyecto de la izquierda actual… sin más.

La representación pública democrática actual es indigna, y lo siento por la generalización. El espectáculo irresponsable de los cargos electos y sus adláteres está generando un barrunto de violencia de consecuencias imprevisibles, el totalitarismo se está rearmando, rehabilitando, pero no olviden que no se hace por una maldad calculada, eso es demasiado fácil, sino porque buscamos respuestas fáciles a problemas reales: el fascismo regresante lo causan estos políticos terroríficos sin proyectos ni ideas, sin valor para gobernar de verdad, inhumanos; el independentismo catalán o el nacionalismo español son la misma bazofia, basura comprensible porque estamos rodeados de enemigos a los que no queremos identificar pero a los que queremos aniquilar (aunque sea figuradamente)… éste es el peligro real, estamos concibiendo con toda nuestra virginidad la semilla de un diablo de consecuencias nefastas, hay que volver a las ideas, al debate, a la crítica, a la Cultura, no dejemos que quienes se enorgullecen sólo de viajar a velocidades divinas, de eyacular en jacuzzis que otros lavan, de comer o de vestirse lo que producen las esclavas, que quienes sólo se preocupan del sufrimiento cuando éste les estropea el escenario de su postal snob, sean quienes manejen, manipulen y condicionen la vida en sociedad… es hora de la intelectualidad… ¿dónde está?, ¿buscando la prebenda?

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Huelva, 1969. Licenciado en Filosofía por la Universidad de Sevilla y Doctor por la Universidad de Valladolid (tesis: Obra y edición en Juan Ramón Jiménez. El «poema vivo»; Premio Extraordinario de Doctorado). He sido gestor cultural, lógicamente frustrado, y soy profesor de instituto, de filosofía, hasta donde lo permita el gobierno actual. Director del Festival Internacional de Música Ciudad de Ayamonte (2002 y 2003). Coordinador de los actos del Trienio Zenobia-JRJ 2006-2008. Asesoría musical para la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía (2003-2013). Consejo Asesor Literario de la Diputación Provincial de Huelva (2002-2013). Colaboro semanalmente con la prensa escrita en Huelva Información. Junto a Javier Blasco, he codirigido Obras de JRJ, en 48 volúmenes para Visor; he publicado varios ensayos en torno a su concepto de «obra»: -Copérnico y Juan Ramón Jiménez. Crisis de un paradigma (2008) -El materialismo de Juan Ramón Jiménez. (JRJ excavado: alma y belleza, 1900-1949) (2010) -Juan Ramón Jiménez en el Archivo Histórico Nacional: Vol 2. MONUMENTO DE AMOR, ORNATO y ELLOS (2011) -Poesía no escrita. Índices de Obras de JRJ, junto al profesor Javier Blasco (2013) Lejos de tener vocación de cuentista, sí me encuentro cómodo en la prosa corta, lo que me hace deambular entre el relato, el microrrelato, la estampa o el poema en prosa. Veo poco más que comercio en la literatura actual; suelo experimentar con la forma. Mis libros: -Las apoteosis (2000) -Libro de las taxidermias (2002) -Libro de los humores (2005) -Libro del ensoñamiento (2007) -Álbum blanco (2011) -Tenebrario (2013) -De la luz y tres prosas granadinas (2014). -Libro de las causas segundas o Las criaturas (2014, Epub) -Mar de historias. Libro decreciente (2016) He publicado cuentos en diversas revistas y he sido recogido en varias antologías, como Mundos mínimos. El microrrelato en la literatura española contemporánea (2007), editada por la profesora Teresa Gómez Trueba; Microrrelato en Andalucía (2007), edición del crítico Pedro M. Domene, y más recientemente en Velas al viento. Los microrrelatos de La Nave de los Locos (2010) o Mar de pirañas. Nuevas voces del microrrelato español, ambas por Fernando Valls (2012). En el blog literario de este crítico se pueden encontrar textos míos. Mis artículos en: quenosenada.blogspot.com.es

1 Comentario

  1. Es curioso que los únicos que han dado golpes de estado en este país, asesinado impunemente durante 40 años y robado al país más de 80, abanderados del “o conmigo, o contra mí” y del “y tú más” y con los portavoces y cabezas visibles más marrulleros y maleducados de toda la historia de las democracias sonn los que más se llenan la boca de constitucionalidad y de llamar al prójimo golpista, radical y maleducado. el PP es un lastre en nuestra democracia
    https://iberomagazine.com/2018/11/12/las-cloacas-del-estado/

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