Por quinta vez en 42 años de existencia, el Premio Cervantes de literatura en lengua castellana ha sido concedido este 2018 a una mujer, en este caso la poeta uruguaya Ida Vitale, nacida en Montevideo en 1923. Gran representante de la poesía esencialista, sus poemas cortos buscan constantemente un fin metaliterario en sí y el pleno sentido de las palabras.

Los favoritos eran los escritores españoles Enrique Vila Matas, Javier Marías, Álvaro Pombo y Luis Goytisolo

La elección de la poeta uruguaya ha roto todos los pronósticos que aventuraban un ganador español, ya que en la pasada edición de 2017 recayó en el novelista nicaragüense Sergio Ramírez. Los candidatos que sonaban con más fuerza para hacerse con este galardón, el más prestigioso de las letras en lengua castellana y dotado con 125.000 euros, eran, entre otros, los españoles Javier Marías, Enrique Vila Matas, Luis Goytisolo y Álvaro Pombo.

El jurado del galardón, presidido por la escritora Carme Riera, ha destacado “su lenguaje, uno de los más reconocidos en español”. La alternancia de ganadores españoles y latinoamericanos se instauró de forma no consensuada en 1996 y hasta este 2018 no se ha roto con la designación de la poeta uruguaya, que reside en la localidad estadounidense de Austin desde hace décadas y continúa activa pese a sus 95 años de edad. Vitale forma parte de la denominada Generación del 45, integrada entre otros por sus paisanos Juan Carlos Onetti o Mario Benedetti.

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