El Partido Popular está descolocado, hundido, no puede creer lo que le ha ocurrido. ¿Quién podía siquiera imaginarse que su líder, M. Rajoy, iba a ser tumbado de esta manera tan fulminante?

Hemos asistido a un ejemplo de la teoría del Cisne Negro, de Nassim Taleb, ensayista, investigador y financiero libanés, nacionalizado estadounidense: un cambio inesperado a partir de un hecho atípico, que produce un gran impacto y que requiere de un profundo análisis retrospectivo.

La moción de censura, impulsada por el PSOE y que proponía a Pedro Sánchez como presidente del Gobierno de España, ha dejado al Partido Popular fuera de juego. El 1 de junio de 2018 pasará a la historia de España como el día en que la democracia venció a la corrupción. El día en el que el Partido Popular, el más corrupto de toda Europa, cayó definitivamente víctima de su soberbia, de su pestilencia interna, por haberse adueñado de las estructuras de poder durante décadas. Un partido heredero del régimen anterior que demostró, una vez más, hasta el final, lo que desprecia a la ciudadanía, a la democracia y a España a través de su presidente, que no dudó en ausentarse del Congreso durante el debate de la moción de censura que iba a tumbarle. Una indecencia y una falta de respeto inaceptables.

El franquismo murió en la cama, pero a la derecha franquista, al Partido Popular, le ha vencido la democracia. Una democracia que se ha hecho adulta a los 40 años y que tiene la oportunidad de devolver la confianza en la política a mucha gente que sufre y que roza la frustración irreversible.

La suma de la diferencia en el parlamento frente al estado de corrupción ha supuesto un soplo de aire fresco desde un pluralismo que no se había puesto de acuerdo en ocasiones anteriores. Se han perdido dos años desde aquella frustrada investidura de Pedro Sánchez, pero se abre una oportunidad de madurez democrática sin precedentes.

El bipartidismo forma parte del pasado, toca aprender a gestionar la diversidad parlamentaria desde el diálogo, la negociación y el acuerdo. España y su democracia se merecen una oportunidad de regeneración, de madurez y de sentido de Estado para definir un futuro de esperanza.

La victoria de la democracia sobre la corrupción, con el éxito de la moción de censura ganada por Pedro Sánchez, debe servir para demostrar que es posible otra forma de hacer política, de gestionar los problemas y de aportar soluciones a la grave crisis institucional, social, económica y política de España.

Si la izquierda plural de Portugal ha sido capaz de hacerlo, la española no puede ser menos. No nos podemos permitir más fracasos, más miopía táctica, más intereses partidistas por encima del interés general de una sociedad cansada de peleas de patio de colegio entre sus representantes; hastiada por la falta de perspectiva para construir un futuro digno para un país y sus gentes, que llevan 10 años sufriendo las consecuencias de una crisis económica que debía podría haberse gestionado de otra forma y sin generar tantos desastres, injusticias y desigualdades.

Por delante hay un reto que no es fácil, pero no es imposible: regeneración democrática, rescate social, gestión territorial, blindaje de pensiones, recuperación de igualdad y libertades y elecciones generales que devuelvan la voz y la voluntad a los ciudadanos para confirmar la madurez y la dignidad de su democracia y de sus políticos.

Tras la emoción de la victoria de la moción, sólo queda la altura de miras y de largo alcance para gestionar la pluralidad parlamentaria y la diversidad en la izquierda. El nuevo Gobierno del PSOE y el resto de partidos del arco parlamentario que han expulsado de la presidencia a Rajoy deben estar a la altura de las circunstancias. Cualquier otra cosa llevará al fracaso de la oportunidad histórica que nos ocupa y la ciudadanía no lo entendería y, sin duda, lo castigaría más pronto que tarde.

Enfrente sólo queda Ciudadanos, que ha optado por la corrupción institucionalizada votando contra la moción de censura. El partido naranja aspira a dominar el espacio electoral de un PP en descomposición, pero los de Albert Rivera tienen que gestionar la herencia recibida de la corrupción por apoyar a los de Rajoy desde el principio y en muchos lugares. La nueva derecha radical que surgió en Cataluña y que quiere lanzarse a la conquista de España, debe aprender que no todo sirve por mucho que se envuelva con el himno y la bandera.

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Soy de la generación que creció con Barrio Sésamo (1973) y descubrió Star Wars. Me quedó claro lo de arriba y abajo, cerca y lejos, y que la Fuerza siempre acompaña. Participé en la Huelga General del 88 como estudiante y desde entonces no me bajé del tren del compromiso para la transformación: de la militancia cristiana a la de izquierdas, pasé por movimientos juveniles y pacifistas y me afilié a IU en 1997, donde he asumido diferentes responsabilidades en Ávila, Castilla y León e IU Federal. Actualmente soy miembro de la Ejecutiva Federal de Izquierda Abierta y coportavoz de IzAb Castilla y León. El "No a la Guerra" (2003) y el empuje del 15M (2011) me marcaron. Creo en la constancia del compromiso contra la injusticia y defiendo la apertura y confluencia de las izquierdas para resistir la barbarie.

2 Comentarios

  1. Pues no nos queda corrupción por vencer…Algunos se creen que la corrupción es una cosa de pasta que se llevan y que pagamos todos, pero la corrupción es mucho más que eso. Es decir que nunca partarias con separatistas y hacerlo, es ir por la vida dando lecciones de paria y comprarse un chalet por 600.00 euros. No nos engañemos con la corrupción económica, esa los jueces se encargan de ella. Quien se encargará de la corrupción ideológica? Los ciudadanos en las urnas. A saber.

  2. Pero de qué madurez democrática estamos hablando, de la que ha salido de las urnas o de la que salió de los despachos, como se dice en el futbol cuando no se ganan los partidos en el campo?
    No somos más maduros democráticamente con Sanchez que con Rajoy. El PSOE no está para dar clases de honestidad a nadie. Aquello de los 100 años de honradez ya pasó a la historia. El PSOE sangra por la herida de la corrupción en Andalucía. Esa si que es una corrupción sistémica, que les ha permitido gobernar allí más de 30 años…

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