Con la presentación del nuevo ámbito Mahou-Calderón, tras la rueda de prensa ofrecida el pasado viernes por parte del Consistorio, el Club Atlético de Madrid SAD y Mahou, la sensación es que se desatasca de una vez por todas esta controvertida operación urbanística pero…¿atiende a la realidad tal percepción? No, desde el punto de vista del que esto escribe, desde luego.

Tras las dos anulaciones judiciales del proyecto, basadas en la limitación de alturas (3 más ático) impuesta por la Ley del Suelo de Esperanza Aguirre, parece que la solución adoptada no es más que una nueva huida hacia delante salvo que se emprenda una nueva revisión o modificación puntual del Plan General de Ordenación Urbana de Madrid, a fin de adaptarlo al nuevo marco legal propiciado por la Ley aprobada a finales del 2015 con los votos del PP y Ciudadanos y que anulaba la citada limitación de alturas aunque, sin embargo, según manifestó el Tribunal Superior de Justicia de Madrid en su última resolución, no cabe aplicarla retroactivamente, de ahí que sea recomendable, si no se quiere incurrir en los mismos errores del pasado, la revisión del planeamiento general.

Por eso, no se trata de alcanzar un nuevo acuerdo para venderlo a la opinión pública y generar la apariencia de que todo está resuelto. Se trata de partir de cero de verdad. Y eso no es cuestión de unos meses. El gobierno municipal de Ahora Madrid no debe seguir los pasos del anterior del PP, al que se acusa y con razón, de dar prioridad a los intereses particulares sobre los generales.

Este nuevo acuerdo, adolece de algunos vicios que ya el anterior ponía de manifiesto, aunque es cierto que lo mejora mucho, pues lo hace más sostenible y menos especulativo, sobre todo por la reducción de la altura media de las edificaciones, de veinte plantas a ocho, tal y como figura en la maqueta de la fotografía. No hay más que comparar con la infografía del anterior proyecto y parece que sobra cualquier adjetivo o epíteto al respecto. Las imágenes hablan por sí solas.

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Sin embargo, si bien se han ofrecido pocos datos, parece que se repiten viejos errores: entendemos que subir de 10.000 m2 a 12.800 m2 la superficie destinada a equipamientos es algo que sigue siendo inasumible por insuficiente y que las parcelas programadas para ampliar los centros educativos del barrio siguen siendo muy reducidas. Además, con el ánimo de abaratar la operación se incurre en una nueva chapuza a nuestro juicio, al declinar el soterramiento de la M30. Los vecinos exigen mucho más y suponemos se verá reflejado en el trámite de alegaciones previo a la aprobación del nuevo plan y también a posteriori.

El gran problema de este desarrollo afecta al Atlético de Madrid y estriba en la necesidad que el Club tiene de sacar la mayor rentabilidad posible al proyecto, lo que es un auténtico lastre para que este ámbito se pueda culminar a gusto de todos los agentes intervinientes.

Ignoramos si se va a seguir permitiendo que se computen como costes del proyecto tanto los de traslado de la cervecera a Guadalajara como los del Atlético de Madrid a su nueva ubicación en La Peineta, algo fuera de toda lógica pues no existe vinculación alguna entre ambos traslados y el desarrollo de este ámbito, sin perjuicio de que, en el caso del equipo madrileño, pretenda destinar la venta de sus plusvalías urbanísticas del Calderón al pago del crédito para la ejecución de su nuevo estadio. Si en base a tal necesidad se dota de una edificabilidad impostada al proyecto para atemperar costes y lograr un mejor rendimiento patrimonial del suelo, el Ayuntamiento seguirá atendiendo a intereses privados o particulares en detrimento del interés público.

También desconocemos si se va a seguir validando una Junta de Compensación montada de forma ilegal, pues tanto Mahou como Atlético de Madrid no ostentan la titularidad de la mitad de la superficie del ámbito, tal y como exige la ley.

Es asimismo una incógnita cómo influirá en el precio de venta del suelo y de los posteriores pisos la inclusión de 13.000 metros cuadrados, que se destinarán a la construcción de viviendas de protección oficial en régimen de alquiler, atendiendo al mandato legal de cuyo incumplimiento ya advirtió el TSJ.

Muchas cosas hay que seguir dirimiendo mientras la justicia sigue su cauce y aún dictará alguna que otra resolución al respecto. Entre tanto, nuestra conclusión, tras los datos ofrecidos, es que el nuevo proyecto, aunque mejora lo que había, no es ni tan bueno, ni tan rápido y, sobre todo, que en poco va a influir, de momento, a la hora de que el Club Atlético de Madrid SAD consiga una valoración rápida de su parcela, por lo que tendrá que acudir a otros cauces para afrontar los costes de ejecución y traslado al nuevo estadio.

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