Han pasado 40 años de la adopción de la Declaración tripartita de principios sobre las empresas multinacionales y la política social (Declaración EMN) y las empresas multinacionales siguen siendo el motor de la globalización ya que sus operaciones pueden afectar a las condiciones de trabajo y, por tanto, de vida de los seres humanos de todo el mundo. También son el motor del progreso económico y social. Los principios que rigen la Declaración EMN están dirigidos tanto a empresas como a organizaciones gubernamentales. Van enfocados hacia el empleo, la formación, las condiciones laborales y vitales, las políticas y las relaciones profesionales, además de incluir derechos fundamentales del mundo del trabajo, entre ellos el empleo decente.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha revisado y actualizado dicha Declaración EMN para adaptarla a la nueva realidad del siglo XXI además de incluir las nuevas normas del trabajo adoptadas en la Conferencia Internacional del Trabajo, la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible y los Principios Rectores sobre empresas y derechos humanos aprobados en 2011 en Naciones Unidas. Se han añadido principios que abordan temas específicos del trabajo decente: seguridad social, salarios, transición de la economía informal a la formal, mecanismos de reparación e indemnización a víctimas de abusos y explotación laboral y el trabajo forzoso.

Por otro lado, la Declaración EMN se enriquece al incluir módulos de orientación sobre procesos de diligencia que permitan avanzar en el trabajo decente, la sostenibilidad de las empresas, el crecimiento económico inclusivo y una distribución más justa de las inversiones extranjeras tanto en los países en desarrollo como en los que tienen economías asentadas, todo ello de acuerdo con los Principios Rectores de la ONU.

También se reconocen las responsabilidades de los gobiernos y de las autoridades estatales junto a las de las empresas y los sindicatos para que el objetivo de crecimiento económico sea mucho más inclusivo y genere un tipo de trabajo cada vez más decente y de este modo alcanzar los objetivos de la Agenda 2030. Por eso es importante esta actualización de la Declaración EMN porque no va dirigida sólo a las empresas sino que se reconoce la importancia de las políticas gubernamentales.

Según Guy Ryder, Director General de la OIT, «La versión revisada de la Declaración sobre las EMN refleja un fuerte consenso entre los gobiernos, los empleadores y los trabajadores firmemente arraigado en las realidades de hoy en día. La Declaración sobre las EMN ofrece una orientación clara sobre cómo las empresas, a través de sus operaciones, pueden contribuir a la realización del trabajo decente, […] Sus recomendaciones, basadas en las normas internacionales del trabajo, reflejan las buenas prácticas para todas las empresas, y además ponen de manifiesto el papel de los gobiernos para incentivar las buenas prácticas empresariales, así como el papel fundamental del diálogo social».

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