En los últimos dos mil años el hombre ha buscado incansablemente su identidad, después de una verdad que se defendía a capa y espada opuesta a la de los otros, aparecía otra, que más que defender la propia verdad, atacaba a la del grupo opuesto, 2000 años de leyes, de confusión y de progreso, de anhelo de SER más y mejor, de mejora propia a costa de perjuicio ajeno. Era de definición del hombre frente a los elementos y la naturaleza, de búsqueda de la luz para conseguir la paz.

¿ HACÍA DONDE VA LA HUMANIDAD?.

Parece que el hombre siempre ha sido el mismo a los largo de las épocas, si bien se ha mostrado con distintos ropajes, como agricultor, recolector, místico, brujo, constructor, etc. Hemos sido múltiples y diferentes, hasta la Revolución Francesa no se había hablado, salvo por los místicos y los mesías de nuestra igualdad básica. Sin embargo, se ha avanzado. El racismo, la esclavitud, la sensibilidad ante el sufrimiento ajeno, la ecología, han desarrollado nuevas actitudes. Y una vez que las necesidades básicas del hombre van alimentándose, su parte física se relaja, y va dando paso a la necesidad de cultura, el alimento de su mente que analiza, compara y finalmente desemboca en consciencia, nutriendo su ser espiritual, para el que lo más importante es el contacto con lo superior que hay en nosotros.

La era que dejamos atrás que viene precedida por un notable aumento del bienestar en la Tierra, lugar que los míticos rechazaban, con su aspiración de “muero porque no muero”, y a este aumento se van sumando poco a poco más países. Sin embargo, el conocimiento especializado y el trabajo intelectual en “serie” han empobrecido la mente, salvo honrosas excepciones, siendo el acceso a la cultura abierto pero poco propiciado por los valores sociales, desatendiendo con ello su ser consciente, que no percibe muchas veces, ni siquiera sus propias necesidades, olvidando simultáneamente a las de los demás. Las aspiraciones espirituales, a las que generalmente se prestan oídos sordos, están dentro de nosotros luchando para ser atendidas, y los sentimientos de paz, hermandad y amor, a los que todos tenemos derecho, se han substituido por el ansia y la soledad, o el exceso de individualismo.

Está pues bastante claro que éste es un momento, en que la mayor parte de las deficiencias son más mentales y espirituales que físicas y se puede oír un clamor de angustia en las congestionadas calles de cualquier metrópolis de ahora. El proceso que nos lleve a una mayor felicidad, abundancia, paz, plenitud y confianza ya se está gestando. La mayor parte de la infraestructura tecnológica actual, exceptuando la militar, tiene que ver con las comunicaciones, por lo que el sentimiento de hermandad está lentamente aumentando su caudal, Tiene que regir la amistad, y la colaboración desinteresada, la búsqueda de los otros, tras el entendimiento, es decir, poniendo puentes. La Nueva Era, por tanto, se dedicará a compensar los desajustes y desequilibrios que existen en lo profundo del hombre. Es previsible que junto con el aumento de la cultura, sean cada vez más los que tengan facultades extrasensoriales, videncia, telepatía, telequinesia, etc… y el hombre del futuro, todavía lejano, puede a través de una mente entrenada, que el objeto se acerque a él, en vez de ir él hacía el objeto, es decir, el movimiento de objetos a distancia. Es posible imaginarse unos campos de entrenamiento mentales, centros de educación de facultades psíquicas, incluso competiciones deportivas mediante estas habilidades.

Es muy posible que el desarrollo ético del hombre aumente, y sea menos frecuente la mentira, ya que se podrá ver el aura de los demás, de forma que el cambio de color la hiciera fácilmente reconocible. Podemos imaginarnos todo tipo de adelantos técnicos, que seguro estarán presentes, coches voladores, transportadores de materia de forma instantánea, máquinas para “sentir”, además de ver realidades artificiales, para que por ejemplo podamos ir de excursión a Venus con un amigo, que esté en cualquier parte del planeta o fuera de él, sin que ninguno de los dos tenga que moverse de su cómodo sillón, sólo mediante un casco y seleccionando la opción adecuada. Dentro de lo posible también hay sitio en este futuro para robots que realicen los trabajos domésticos. Los sectores privilegiados serían el ocio y el esparcimiento, ocupando el arte un lugar destacado. Arte por ordenador, música, imágenes que cobran vida en tres dimensiones. Representaciones teatrales en la sala de estar de casa, los personajes serán casi reales, teniendo forma y volumen, y con sólo apretar un botón o incluso a través de una instrucción verbal, aparecerá o desaparecerá todo el decorado y los actores, tal vez podríamos también entrar en la escena y representar uno de los personajes a nuestra elección. Todo tipo de colonias espaciales, en Marte y la Luna, y algunos satélites de Júpiter y Saturno, más tarde en otros sistemas solares, será la hora del Hombre; éste tendrá acceso a cantidades enormes de información. Podrá votar decisiones para su propio gobierno a través de su ordenador o teléfono, y muchas cuestiones podrán ser consultadas por el estado a los ciudadanos mediante este referéndum electrónico. También es previsible una gran expansión de las drogas y fármacos, que producirán estados de placer y de alteración de conciencia pero sin efectos secundarios. Es muy posible también que las cárceles no existan, y aquel que cometa cualquier crimen sea tratado como a un enfermo, al que hay que ayudar. En cuanto a los bienes, todos contarán con lo mínimo imprescindible y grandes zonas de esparcimiento comunes y gratuitas. Los países dirimirán sus conflictos de forma armónica en foros internacionales, y aunque tengan una cierta idiosincrasia, las fronteras habrán desaparecido, y habrá libre circulación por todo el mundo.

No es todo color de rosa en este imaginario, aunque probable futuro, está cercano el día en que cualquier persona pueda fabricarse su bomba atómica personal, mediante una sencilla operación en un garaje, pero aunque según aumentan las fuerzas tecnológicas, y las posibilidades del hombre, aumenta también su capacidad para autodestruirse, para dañar a los otros, aunque caminemos por una senda muy estrecha, cada vez más estrecha según se va escalando la montaña del conocimiento y del saber, podemos ser prudentemente optimistas, el riesgo ya ha existido otras muchas veces a los largo de la Historia, y aunque hemos estado muy cerca de esta situación límite propiciada por un loco, por un grupo de fanáticos, o por la defensa de determinados intereses, parece que algo auxilia al hombre cuando él ha decidido no morir. En la actualidad esta decisión está por tomar ya que los problemas más urgentes como el hambre, la pobreza y el deterioro del medio ambiente, se entrelazan por una gran escasez espiritual y de conciencia, que aunque se habla mucho, realmente se hace poco.

Este estado de dejadez puede empañar seriamente nuestro destino, y retrasar los maravillosos avances que pueden crear un paraíso en la Tierra. Nunca más que ahora fue necesaria la generosidad, y el hombre actual empieza a darse cuenta de lo rentable que es, y el ejemplo lo tenemos reciente, si en la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos no hubiera respaldado a Europa, posiblemente no serían ahora tan poderosos, han tenido un enorme mercado en el que vender sus productos y una favorable acogida durante años a todo lo norteamericano, la mejor campaña de publicidad es la asistencia y el dar.

Ante esta avalancha de poderes y posibilidades el hombre se asusta y sobrecoge, se siente empequeñecido porque no conoce su grandeza, sin embargo, éste será el verdadero desafío del hombre ante si mismo, y más que un desarrollo científico, que también es necesario, será imprescindible un crecimiento espiritual, para que el hombre no se tema a sí mismo.

Puede llegar el día en el que el ser humano empiece a despertar, y sea consciente de que puede transferir su conciencia a distintos planos, puede moverse en varias dimensiones incluidas el tiempo, que podrá conversar telepáticamente con personas distantes y también con máquinas., que pueda crear belleza porque está hecho de eso mismo, que sepa dominar su mente y sus deseos, que conviva armónicamente con los demás porque disfruta estando consigo.

En su mano estará colaborar con la obra de la naturaleza, y crear seres que sean diseñados por su mente: trigo que produzca unos granos de 1 kg., plantas que se adapten a condiciones extremas, que florezcan en el desierto, frutos que no se pudran, crecimientos ultrarrápidos con docenas de cosechas al año. Y dentro de este campo de la ingeniería genética, es factible pesar en cuerpos de repuesto para los humanos, o generaciones artificiales de órganos que mantengan la vida casi indefinidamente, o hasta que el hombre o la mujer decidan cambiar de dimensión de una forma consciente.

Y es que esa palabra, “consciencia” constituirá la llave de la próxima era, la de aprovechar más el tiempo sabiendo a través de la experiencia. Ya que el hombre tiene una gran sed de ser, de ser algo, de ser alguien, de ser rico, para sentirse fuerte, libre y capaz, pero lo único que nos separa de sentir todo esto, es el vernos aislados, convertidos en una isla, sin contacto ni acuerdo, sin sentido de nuestra propia grandeza, sin sentimiento de valor propio.

Pero para esto, el ser humano que camina hacia ser algo más de lo que es ahora mismo, hacia una gran mutación, comparable a la que le hizo pasar de ser un recolector de frutas a un agricultor, pero de más trascendencia, explorando territorios más amplios que nunca, y como decía Nietzche “El hombre es una cuerda que se tiende entre el animal y el superhombre: una cuerda en un abismo”. Y es en esta nueva era, que comienza en la que el ser humano puede ser un gran ser, grande en poder, y grande en sabiduría y en amor, ya que por más poder que acumule si no sabe emplearlo sabiamente, ¿ no es un loco con una bomba en las manos?.

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Presidente de la ONG Paz en Acción, director de Radionuevaera.es, Coproductor del programa Tiempo de Cambio, colaborador de la revista Ser Consciente, coach, empresario, escritor y conferenciante. Tiene un profundo interés por todos los conocimientos humanísticos, dedicándose al estudio de la Psicología, especialmente el análisis de C.G.Jung, mediante una introspección de más de dos años. Su interés por comprender al ser humano y su destino le lleva a estudiar también Filosofía durante ocho años. Se forma en técnicas bioenergéticas durante un año y medio, y meditación, tres años. Es colaborador en periódicos, televisiones y especialmente en numerosas radios. Desarrolla varios productos que comercializa a nivel nacional como: -CURSOS DE AUTOAYUDA (12 TÍTULOS) -REVISTA: EL MUNDO DE LO INCREIBLE –PROGRAMAS: ELIMINE SU ESTRÉS Y VALORES PARA UNA CULTURA DE PAZ -LIBROS: RELACIONES HUMANAS, TECNICAS ÉTICAS DE VENTA y ESTRELLAS DE ESPERANZA. Imparte el taller: SER CONSCIENTE EN EL AHORA.

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