Some make a quiet life
To keep this
Scared old world at bay

“New Dark Age”, Adrian Borland

 

A mí el pragmatismo me ha dado por no engañarme con ideas hueras y, como decía Kepler, por adaptar mis teorías a los hechos y no al contrario: que me parece locura creerse uno más que al propio mundo. Ya he sostenido que políticamente el PSOE y el PP van a pactar con la Educación, porque no les supone nada y pueden quedar bien con todos… miel sobre hojuelas y, mientras, no se tocan las coincidencias de fondo (apropiadas para conservadores). Esto no será más que la consolidación del verdadero cáncer de la Enseñanza que es el diletantismo disfrazado de democracia, mientras la élite (hasta hace poco casta) va a lo suyo, que es lo de siempre. Y me explico.

Piense quién tiene las mejores bibliotecas de este país, ésas repletas de libros de arte y encuadernaciones firmadas, primeras ediciones importantes o ejemplares ansiados por sus tipografías, grabados o la singularidad de mediados del XVIII para atrás… Quién las pinacotecas. Quién escultura. Quién encarga diseños a arquitectos de renombre. Quién se educa en colegios de Suiza, Inglaterra o los USA (polilingües) verbigracia. Quién conversa sobre estas cuestiones en los clubes, recesos de reuniones o cenas mientras el servicio atiende educadamente a sus demandas. Quiénes no alteran el volumen de su voz, taimados y con exquisita formación, quiénes saben callar y mirar, lucen clase y desprecian la ostentación procurando pasar desapercibidos aunque disfruten con el reconocimiento de sus entornos… Usted tiene la respuesta, no se engañe, y además sabe que para mantener todo eso necesitan herederos y que entre ellos se unan y reproduzcan… y para eso hay que enseñarlos… 

Usted sabe que ésta es la realidad para la clase que verdaderamente dirige, los horteras o los estudiosos para ellos somos pobres de estilos diferentes pero desgraciados, al fin y al cabo. Para tener poder hay que ser así; por eso ellos no discuten sobre Educación, pagan por los resultados. En ese mundo no existe la mediocridad, se compra la clase porque se paga a los mejores, se trabaja el conocimiento y quien no puede mantenerse en él está condenado a la caída. Ser o no ser.

Nosotros discutimos sobre la motivación y esas memeces, como si pudiera darse una motivación sin estudio y sin contenidos; en la vida real el proceso educativo se produce, por contra, cuando el docente hace atractivo el saber, porque no existen contenidos áridos sino ignorancia supina. La élite tiene claro lo fundamental: qué enseñar. Porque si no fuera así lo perderían todo. Escogen para impartir clases a gente de prestigio de entre los mejores en sus materias, gente que acumula muchísimo saber; se desprecia la falta de autoridad, porque no hay peor caída que no estar a la altura.

La gran diferencia de clase social es la Enseñanza (nosotros decimos Educación); a nuestra chavalería (la desgraciada) se la sostiene en un sistema público que no sólo no funciona sino que conscientemente se mantiene en la inoperancia porque aparentemente lo superior sólo es útil para esos privilegiados: una falsa idea de la democratización nos lleva a discutir para qué querríamos bibliotecas con ediciones bien escogidas, pintura, escultura, trios de Dvořák, hablar idiomas, modales, mansiones y servicio en ellas… no todos podemos ser igual, siempre ha habido ricos y pobres.

Pruebe usted a ser ingeniero de prestigio, arquitecta de postín, Académica de la Lengua, presente su currículo lleno de entusiasmo y malas notas a una empresa internacional… o lo más contradictorio: pruebe a matricularse en la Facultad de Biomedicina sin un 10+3 entre bachillerato y la antigua selectividad… ¡la condena al fracaso! Me parece estupendo fomentar hábitos de trabajo en niños de Primaria; conozco a algunos docentes que se conformarían con que supieran estar en público y leer y escribir, cosa infrecuente. Mi experiencia personal es que la autoridad llega cuando tienes tanto conocimiento como para emitir una opinión que sorprende en algún sentido al especialista o a quien se acerque a analizar. Y sólo conozco un camino (creo que no me queda título que obtener en el Sistema Educativo Español): el estudio, la memoria combinada con la reflexión y la pasión provocada al descubrir la utilidad que para vivir tiene el saber.

La única élite verdadera es la del pensamiento y la sabiduría; yo no he afirmado que las clases altas la posean, lo que digo es que poseen los medios y obtienen una utilidad económica en hacer pensar que lo elevado es propio de una minoría y que no hace falta a los demás. Se puede vivir sin Mozart; lo que es imposible, lo que no se da es que después de conocer, entender y disfrutar a Bach, Brahms o Morton Feldman, uno los abandone en favor de ese guano rechinante del reguetón. Vivimos en mitad de la mierda que cagan esos tíos de arriba, como gallinas que sólo conocen la luz indirecta de la bombilla permanente que nos engaña para poner los huevos que se comerán ellos.

Sostengo que la Educación cambiará una vez más de camisa y al sol lucirá nueva bordada con ribetes azules, pero si no ponemos sentido común y volvemos al saber, a los textos, a la investigación, si no promocionamos una docencia excelente en vez concursantes que hacen puntos en el pasapalabra vergonzante de los centros de profesorado, si no dejamos de hacer el tontoelhaba en clase y se impone autoridad (vid. supra) y el esfuerzo y buscando la transformación vital del conocimiento: aquí no habrá cambio político nunca, para eso está la basura televisiva y este profesorado engañado o autocomplacido (con perdón, tenía que decirlo).

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Huelva, 1969. Licenciado en Filosofía por la Universidad de Sevilla y Doctor por la Universidad de Valladolid (tesis: Obra y edición en Juan Ramón Jiménez. El «poema vivo»; Premio Extraordinario de Doctorado). He sido gestor cultural, lógicamente frustrado, y soy profesor de instituto, de filosofía, hasta donde lo permita el gobierno actual. Director del Festival Internacional de Música Ciudad de Ayamonte (2002 y 2003). Coordinador de los actos del Trienio Zenobia-JRJ 2006-2008. Asesoría musical para la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía (2003-2013). Consejo Asesor Literario de la Diputación Provincial de Huelva (2002-2013). Colaboro semanalmente con la prensa escrita en Huelva Información. Junto a Javier Blasco, he codirigido Obras de JRJ, en 48 volúmenes para Visor; he publicado varios ensayos en torno a su concepto de «obra»: -Copérnico y Juan Ramón Jiménez. Crisis de un paradigma (2008) -El materialismo de Juan Ramón Jiménez. (JRJ excavado: alma y belleza, 1900-1949) (2010) -Juan Ramón Jiménez en el Archivo Histórico Nacional: Vol 2. MONUMENTO DE AMOR, ORNATO y ELLOS (2011) -Poesía no escrita. Índices de Obras de JRJ, junto al profesor Javier Blasco (2013) Lejos de tener vocación de cuentista, sí me encuentro cómodo en la prosa corta, lo que me hace deambular entre el relato, el microrrelato, la estampa o el poema en prosa. Veo poco más que comercio en la literatura actual; suelo experimentar con la forma. Mis libros: -Las apoteosis (2000) -Libro de las taxidermias (2002) -Libro de los humores (2005) -Libro del ensoñamiento (2007) -Álbum blanco (2011) -Tenebrario (2013) -De la luz y tres prosas granadinas (2014). -Libro de las causas segundas o Las criaturas (2014, Epub) -Mar de historias. Libro decreciente (2016) He publicado cuentos en diversas revistas y he sido recogido en varias antologías, como Mundos mínimos. El microrrelato en la literatura española contemporánea (2007), editada por la profesora Teresa Gómez Trueba; Microrrelato en Andalucía (2007), edición del crítico Pedro M. Domene, y más recientemente en Velas al viento. Los microrrelatos de La Nave de los Locos (2010) o Mar de pirañas. Nuevas voces del microrrelato español, ambas por Fernando Valls (2012). En el blog literario de este crítico se pueden encontrar textos míos. Mis artículos en: quenosenada.blogspot.com.es

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