¿“Piedra sobre piedra, el hombre dónde estuvo?, preguntaba Pablo Neruda, desde su Santiago natal, sobre las alturas de Machu Picchu (Montaña negra)

Pacaritambo, la mítica Capital Arqueológica de América, según Unesco, donde se originó el Imperio Inca y que se extendió a casi todo el continente; en el 2018 solo es habitada por ancianos y niños. El resto de su población huye al Cusco, Arequipa o Lima para mendigar en las calles o en los caminos hacia la Montaña Negra, Ollantaytambo, Pisac…pidiendo limosna a los turistas.

Una economía más distorsionada no es una economía saludable. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha enfatizado que una sociedad más desigual empeora el desempeño económico y la nueva legislación fiscal conducirá inexorablemente a una sociedad más desigual.

En los últimos cinco años, tres de cada cuatro migrantes internos se movieron entre ciudades, es decir, entre localidades de 20 mil o más habitantes. La tradicional migración rural-urbana está siendo reemplazada en este continente por la migración entre centros urbanos.

La Universidad Federal de Ceará (Brasil) señala que a mayor desigualdad en un país, menos eficaz resultará el crecimiento económico para reducir la pobreza. “En líneas generales, los resultados indican que, para erradicar la pobreza en Brasil, las políticas más exitosas serán aquellas que apunten a reducir la desigualdad”

Veamos el Ecuador. En un artículo de Cepal, “Impuesto sobre la renta de las personas físicas y desigualdad de los ingresos en el Ecuador entre 2007 y 2011”, se corrobora que los tipos impositivos efectivos pagados por las personas de muy altos ingresos, estos disminuían entre los grupos de ingresos más altos.

Esta realidad migratoria encuentra diversas manifestaciones siempre débiles para atender a los recién llegados a la capital: El acarreo de divisas y costo de las reservas internacionales en México, el ciclo político presupuestal en las municipalidades distritales de Perú, la tasa de cambio real óptima en Brasil, el Plan Garantizado de Salud en la demanda por el seguro privado de salud en Chile, entre otros temas.

El diario Gestión, a través de los análisis de su fundador Manuel Romero Caro, advierte que la corrupción es un elemento perverso que estimula la migración interna y externa.

Por ello recomienda que es prioritario centrarse en castigar a los “corruptos”, sin respetar la presunción de inocencia, sino en librar a nuestro sector público de todos los sobornados involucrados en los casos Odebrechet y Lavajato, que actualmente permanecen en las sombras. Hay varios problemas en las inversiones a través de concesiones irregulares que deben esclarecerse para garantizar un empleo sano y adecuado uso de los fondos públicos.

Joseph E. Stiglitz, premio Nobel de Economía, señala en sus estudios sobre la economía americana que si bien los plutócratas de derecha de Estados Unidos pueden estar en desacuerdo sobre cómo clasificar los principales problemas del país —por ejemplo, la desigualdad, el crecimiento lento, la baja productividad, la adicción a los opioides, las escuelas pobres y el deterioro de las infraestructuras— la solución que ofrecen siempre es la misma: bajar los impuestos y desregular, para “incentivar” a los inversores y “liberar” la economía.

El presidente Donald Trump, que ya cumplió un año en el poder, confía que el paquete de reducción de impuestos hará posible que EEUU sea grande otra vez. Eso no ocurrirá, porque ese paquete nunca logró los antedichos cometidos. Tampoco el cierre de fronteras para la migración resolverá el sueño americano. Por el contrario, los servicios y productos primarios de América, al sur del Rio Bravo, resentirá la economía de la clase media de los EEUU.

Stiglitz recuerda que cuando el presidente Ronald Reagan intentó aplicarlo en los años ochenta aseguró que los ingresos fiscales aumentarían. En cambio, el crecimiento se desaceleró, los ingresos tributarios disminuyeron y los trabajadores sufrieron. Los grandes ganadores en términos relativos fueron las corporaciones y los ricos, quienes se beneficiaron de tasas de impuestos drásticamente reducidas.

La mayoría de los economistas estaría de acuerdo en que la actual estructura tributaria de Estados Unidos es ineficiente e injusta. Algunas empresas pagan una tasa mucho más alta que otras. Quizás las innovadoras que crean empleos deberían ser recompensadas, en parte, mediante un recorte de impuestos. La rebaja fiscal a las empresas ricas no resolverá ningún problema y tendrá efectos colaterales para muchas otras.

Nunca una legislación —considerada tanto como una reducción de impuestos y una reforma fiscal— ha recibido tanta desaprobación y burla como recibió el proyecto de ley aprobado por el Congreso estadounidense y promulgado por el presidente Donald Trump, justo antes de Navidad.

Ahora el malestar con la globalización ha estimulado una ola de populismo en Estados Unidos y otras economías avanzadas, liderada por políticos que afirman que el sistema es injusto para sus países.

El capitalismo estadounidense en los últimos años ha estado marcado por una avaricia desenfrenada. Pero, tal como han demostrado algunos países, una economía de mercado puede adoptar formas que atenúen los excesos tanto del capitalismo como de la globalización, y que proporcionen un crecimiento más sostenible y mejores niveles de vida para la mayoría de los ciudadanos.

Pero ese no es el caso. Los países de América Latina en su gran mayoría impulsan el libre mercado para la inversión extranjera y el caos de la informalidad local, donde la evasión tributaria, más el narco estado distorsionan cualquier expectativa de mejor futuro para los pequeños productores. La noche infinita se apodera de los pueblos pequeños y la migración más allá   de sus fronteras regionales o nacionales se va cerrando. Ni siquiera sus pobladores pueden soñar en una Luna Llena.

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