Desde noviembre de 1922 que el arqueólogo británico Howard Carter descubrió la tumba del joven faraón Tutankamón en el mítico Valle de los Reyes, junto a la ciudad egipcia de Luxor, no se había producido un anuncio tan importante como el que este jueves ha anunciado en El Cairo el ministro de Antigüedades, Mahmud al Damati. Un escáner dirigido por un equipo japonés ha hallado tras las paredes de la tumba de Tutankamón dos cámaras ocultas que contienen metal y material orgánico, y que según algunas hipótesis podrían albergar la famosa momia aún no hallada de Nefertiti, madrastra de Tut y esposa del faraón Akenatón, padre del joven faraón, fallecido cuando apenas tenía 18 años de edad.

Pese a este anuncio, el controvertido y mediático arqueólogo egipcio Zahi Hawass, caído en desgracia tras el inicio de la Primavera Árabe en Egipto en 2011 mantiene su campaña en contra de esta hipótesis y afirma rotundo que “no hay posibilidad de que Nefertiti pudiera estar enterrada en el valle”. Y aporta una razón que puede, o no, ser de peso teórico: “Los sacerdotes de Amón nunca lo hubieran permitido”.

El ministro egipcio de Antigüedades, Mamduh al Damati, explicó durante la rueda de prensa que mantenía en vilo a todo el mundo de la cultura y la arqueología que la hipótesis de que existan estas dos cámaras son claras al 90%, e incluso que contienen metales y restos orgánicos. Pese a todo, añade el ministro egipcio que deben realizarse más escáneres y análisis, previstos ejecutarlos a finales de este mismo mes de marzo.

El técnico encargado de los escáneres, el japonés Hirokatsu Watanabe, está convencido de que no solo hay algo más allá de las paredes de la archiconocida tumba del “faraón niño” sino que detrás de los muros norte y oeste de la cámara funeraria pueden hallarse los restos de la mismísima reina Nefertiti, la bella e icónica consorte del díscolo Akenatón y madrastra de Tutankamón, según las hipótesis del arqueólogo británico Nicholas Reeves, que desde los años noventa sigue empeñado en hallar su tumba pese a las zancadillas que ha recibido una y otra vez por su colega egipcio Zahi Hawass, en una controversia ya pública y notoria de lustros.

Damati, por su parte, añade que si no es la tumba de Nefertiti la que se halle más allá de las paredes de la última morada de Tutankamón puede ser la de la reina Meritatón, hija y esposa del citado Akenatón, o incluso cabe la posibilidad de que sean los restos de la madre del propio Tutankamón, Kiya, los que sigan descansando allí sin ser molestados durante más de tres mil años.

Tras el muro norte se ha hallado un nicho de dos metros de profundidad y 1,5 metros de diámetros tras el análisis con infrarrojos realizado el pasado noviembre. En esa misma pared norte, un hueco revela que podríamos estar ante la puerta de acceso a una cámara oculta. Ahora se ha podido constatar que fue cubierto en su día con material más ligero que el resto de las paredes, hechas de piedra maciza, apunto el ministro de Antigüedades durante el anuncio mundial del hallazgo.
El arqueólogo británico Nicholas Revés observó unas pequeñas hendiduras en este muro norte de la tumba. De ahí que siempre albergó la hipótesis de que detrás de esta pared se encontrase otro habitáculo.

Tutankamón, el ‘faraón niño’, murió con apenas 18 años tras un breve reinado de menos de una década entre los años 1332 y 1323 a.C. aproximadamente. Su reinado fue menor, pero el hallazgo de su tumba después de mantenerse intacta durante tres mil años y el descubrimiento de los tesoros de valor incalculables que en ella se encontraron lo elevaron al terreno de la mítica. De hecho, gracias a este descubrimiento se produjo un auténtico boom por la egiptología a partir de 1922 que aún hoy se mantiene intacto.

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