La oruga mopane, además de una fuente importante de proteínas en las zonas rurales y un entremés muy apreciado en las ciudades de Zimbabue, es también una fuente de ingresos para algunas de las comunidades más pobres del país africano.

No obstante, el procesamiento de estos insectos comestibles – que son tan largos como el dedo de una persona adulta – es un proceso lento y laborioso que implica exprimirlos a mano para eviscerarlos.

El sector de la oruga mopane es uno de los que se beneficiarán de un nuevo proyecto, de tres años de duración, organizado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en colaboración con el Ministerio de la Juventud, Pueblos indígenas y Empoderamiento económico y el Ministerio de Asuntos de la Mujer, Paridad y Desarrollo Comunitario de Zimbabue. El proyecto, financiado por el Banco Africano de Desarrollo estará también dirigido a la horticultura, la apicultura y la extracción del mineral de oro.

El proyecto tiene por objetivo mejorar los ingresos y crear empleos en las zonas rurales pobres de Zimbabue. Alrededor de 5.000 mujeres y jóvenes – de hasta 35 años – se beneficiarán de manera directa, mientras que los 650.000 habitantes de los cinco distritos interesados se beneficiarán de manera indirecta.

El proyecto deberá crear nuevos empleos e incrementar el valor comercial de los productos de la horticultura, de la oruga mopane y de la miel gracias a la instauración de pequeñas unidades de procesamiento en los centros de formación presentes en estos distritos. Además, alrededor de 200 pequeñas y medianas empresas identificadas en las cadenas de valor deberían beneficiarse de los servicios de ayuda al desarrollo de empresas, de tecnología adecuada y de un acceso facilitado a los créditos y los mercados.

El proyecto establecerá además una instalación de tratamiento artesanal del mineral de oro que será dirigida y utilizada por mujeres.

Además de las plantas de procesamiento de alimentos que aportarán beneficios al sector de la horticultura y a los apicultores, el proyecto debería facilitar el acceso de los cultivadores de banana a los mercados, incluyendo los de la Unión Europea, e incrementar sus ingresos a través del embalaje de los productos y la venta directa a los compradores a fin de evitar a los intermediarios.

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