Nadie hubiera podido imaginar apenas hace unos meses que nos pudiéramos ver en una situación históricamente tan favorable para acabar con una de las mayores injusticias sufridas por policías y guardia civiles desde la década de los noventa en este país.

Una injusticia sustentada en el desequilibrio existente entre el salario percibido por los policías y guardia civiles con el de los policías autonómicos, ya sean mossos o ertzaintzas. Un despropósito que ha perdurado en el tiempo por intereses políticos y que ha asentado una desigualdad basada en que con las mismas funciones, e incluso menos competencias, unos cuerpos policiales han obtenido mayores ingresos que otros por realizar su trabajo diario.

Pero esta injusticia salarial no solo perduró por el interés político, sino que también aguantó en el tiempo por la falta de reacción y actitud de los agentes sindicales y colectivos policiales por cambiar dicha anómala situación.

Pero en un momento como el actual de cambio, de reformas y de asentar las bases de la nueva sociedad de futuro que se está gestando, el espíritu reivindicativo de policías y guardia civiles que dormía el sueño de Morfeo auto inducido, despierta ante la aparición estelar del movimiento de indignación policial JUSAPOL.

Desde ese momento y hasta ahora se han producido unas beneficiosas y exitosas situaciones que parten del disparo de salida del movimiento en Palencia, del apoyo de todas las asociaciones de la Guardia Civil y de los sindicatos policiales no representativos, como la Agrupación Reformista de Policías, que desde el inicio participó activamente por mandato democrático de sus afiliados y por ser una reivindicación recogida en sus estatutos fundacionales. Además de las diferentes iniciativas legislativas, multitudinarias concentraciones reivindicativas, apoyo masivo en redes sociales y medios de comunicación de partidos políticos, de personas relevantes y de una gran parte de la ciudadanía, que han catalizado el efecto multiplicador de la justa reivindicación.

También es justo decir que la desagradable situación vivida con el conflicto en Cataluña y nuestra participación allí, que en términos generales ha sido correcta, obviando la utilización política que se ha hecho por parte de ambas posiciones contrapuestas, además del momento de recuperación económica y sumado a los grandes esfuerzos que se hicieron en silencio respetuoso y que afectaron muy seriamente a los ingresos de policías y guardia civiles, han beneficiado y potenciado la urgente necesidad de resolver el agravio histórico y conseguir la equiparación salarial soñada.

Pues en todo este camino, que tampoco ha sido fácil y que aún tiene trayecto por transitar, en el que se ha puesto torticeramente en tela de juicio las intenciones de JUSAPOL acusándoles de querer sustituir a los sindicatos tradicionales (nada más lejos de la realidad, lo que hicieron es impulsar lo que deberían haber hecho antes los otros, incluso para acallar rumores interesados han afirmado públicamente que una vez conseguido el objetivo de la equiparación disolverían la asociación), desde la ARP y tras tratar personalmente con los jóvenes policías de base que coordinan y dirigen este movimiento de indignación, sólo puedo decir que, se les nota a kilómetros y, han contagiado su ilusión a miles de policías y guardia civiles, que están manejando notablemente un proyecto que ha crecido más allá de sus expectativas, que pueden pecar de inexpertos en algunos aspectos pero que les sobra capacidad como están demostrando y que aunque haya alrededor como aves de rapiña siempre intereses ajenos a sus nobles intenciones de conseguir la igualdad salarial con las policías autonómicas, ellos siguen su hoja de ruta y les respetamos por ello.

Y en esa hoja de ruta se contempla lo que va a ser el tercer punto de inflexión y más importante tras la Mesa de Negociación de Castilla y León en Palencia y la manifestación multitudinaria del pasado seis de octubre en Madrid, y es la más que previsible histórica manifestación del próximo día dieciocho de noviembre en Madrid. El sábado a las 11:30 horas desde la Puerta del Sol comenzará a cristalizar el encuentro de simpatizantes de toda España de este movimiento reivindicativo de indignación policial, formado por ciudadanos,  policías y guardia civiles que no va a tener parangón en Democracia.

Desde la Agrupación Reformista de Policías, como auténtico e independiente agente sindical reivindicativo de cambio y, en clara sintonía y simpatía con JUSAPOL esperamos que el grito, el clamor que se escuche en toda España el 18-N sea el impulso definitivo para la formalización inmediata del acuerdo de equiparación salarial, que se contemple ya en los Presupuestos Generales del Estado del año 2018, que no permita ningún atisbo de duda de su cumplimiento y que se materialice de una vez por todas para disfrute de policías, guardia civiles y sus familias.

Porque una cosa está clara, como intenten engañarnos otra vez más, no vamos a cesar en nuestro empeño, en nuestras movilizaciones y vamos a utilizar el ingenio para sortear cualquier obstáculo que diseñen desde el Gobierno para frenar al movimiento de indignación por la justicia salarial policial.

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Luis Miguel Lorente Moreno (Palma de Mallorca, 1977) es alicantino de adopción, ciudad en la que se licenció en Criminología y donde ejerce su labor profesional como Oficial de Policía Nacional desde hace más de diez años en la Brigada de Policía Judicial. Actualmente es Coordinador General del sindicato Agrupación Reformista de Policías y miembro fundador del Observatorio de la Ciudadanía contra la Corrupción.

3 Comentarios

  1. Pues no pueden. Pues no pueden hacer manifestaciones. Mientras sigan del lado del poder y encontrar de la gente, machacándola sin consideración, no pueden hacer manifestaciones para cualquier reivindicación. ¡No se han ganado ese derecho! ¿Qué están mal? ¡Me alegro!

  2. La guardia civil no es un cuerpo militar? Es esta la forma correcta de demanda?/ no eran unos fuera de ley los cuerpos autonómicos? Ahora, y por dinero, se quieren equiparar. En principio me parece una justa demanda, pero en el fondo es un fraude. Fueron voluntarios a cataluña a dar ostias a los ciudadanos, que aunque les haga chiste tambiēn pagan sus sueldos comoba los mossos. Que risa, verdad?

  3. Hai quien trabaja diez veces más por 800€ y no tiene defensa, ni jurįdica ni sindical. Ni siempre la razõn. Y tampoco su apoyo sino su represiøn cuando reivindican algo legítimo. Y dirán ; pero es que nos mandan… Pues yo diré: no vayas capullo. Dignidad, que es lo mínimo para exigir.

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