La marihuana se consumía en 3.000 A.C en Asia Central y del Sur, en ceremonias religiosas. Está demostrado que reduce la presión ocular del glaucoma. El cannabidiol, compuesto no psicoactivo, posee mayor alcance en la la epilepsia​, la esclerosis múltiple, la anorexia, la esquizofrenia, las nauseas y etc. Resulta sedativa e inhibe la transmisión del dolor en el pertes de cadera y demás enfermedades raras; reduce el crecimiento de las células de cáncer de mama y acogota su metástasis; también trata la epilepsia y una de sus derivadas, la esclerosis tuberosa. Se estudian con medios y meticulosidad aplicaciones a diversas patologías en California, donde está permitida su venta al público en su calidad medicinal. Holanda es el único estado de la UE donde ha sido legalizada con fines recreativos, en los denominados coffee shops. Se ha legalizado en la cuestión galena en Argentina, Australia, Canadá, Chile y Colombia; en ambos casos en Uruguay y en los estados norteamericanos de Colorado, Washington y Oregón.

En España, durante la presidencia de Sr. Zapatero, se permitió su distribución al público en clubes de fumadores, que eliminó el gobierno del Sr. Rajoy. Llevar en el bolsillo más de cuarenta gramos es delito. Por fortuna se está recuperando la medicina paliativa en los hospitales, lo cual causó controversia en la CCAA de Madrid hace unos años, siendo expulsados de la praxis doctores cuyo único fin era periclitar las dolencias de los pacientes: Un despropósito y una vergüenza a la que asistimos patidifusos.

Olvidar que nuestra democracia, aún joven, está considerada una de las mejores del planeta, nos obligaría a mutilar el recuerdo de que ha sido gracias a su Constitución, de las más garantistas que existen, y a su alto compromiso social, a la que en en mayor o menor medida, hay que aclararlo, salvo excepciones, la mencionada antes, ha contribuido, por mucho que fueran sus propulsores los gobiernos socialistas, los gobiernos populares. Sería de salud democrática dejar de denominar fachas a los militantes del Partido Popular, entre los cuales tengo buenos amigos, y que ellos, a su vez, nos tilden de rojos. Apuntaba en un magnífico artículo Pérez-Reverte la deformación y la pésima utilización de la lengua de todos los partidos a resultas de manipular la papeleta del voto. Señores políticos, no nos toquen las narices con la belleza de la lengua española.

Frente a la grandeza patria de la justicia social permanecemos en pañales para enfrentarnos a la legalización de la marihuana con sus atributos medicinales. Ni siquiera el universo burlesco de Trump ha alzado la voz. Luego, Canadá y Holanda, de los países mentados, son aplaudidos por sus dosis de políticas sociales, que no son otras que muscular la democracia. Parafraseando al maestro Umbral, con el que tuve el honor de confraternizar, hay un tufo tardofranquista en lo que rodea a la permisibilidad del cannabis y sus vectores, y no es en el único caso, aunque quizás sea uno de los más preocupantes.

Comprobada la capacidad de la marihuana para combatir las enfermedades y mermar el dolor, se me figura de imperiosa necesidad abrir el debate sobre su legalización, con el añadido que acabaría con sus mafias y dotaría de recursos al Estado.

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