La Mari

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La conocí en la terraza de una cafetería de Málaga. La Mari, una gitana que vendía flores.

Le compre una biznaga, esa flor que se crea engarzando jazmines y es una de los símbolos de esta ciudad.

Nos seguimos viendo, empezamos a hablar de otras cosas que no eran ya las flores.

Así me enterée de que su marido la había abandonado con dos niños pequeños, ella no se lamentaba y en el fondo de sus ojos quedaba ilusión y alegría.

Se acercaban las navidades y pensé regalarle una bolsa con turrones, dulces y cosas para los niños. Compre una tarjeta de esas de colorines y purpurinas doradas. Seguro que los niños nunca habían recibido una carta, sería algo nuevo para ellos y les haría mucha ilusión, le pregunté sus nombres para escribirlos en el sobre.

Dejé la bolsa roja en una cafetería conocida y ella la recogió.

Días después me la encontré.

  • No se pué imaginá la alegría de mis niños. San comío el turrón de chocolate enseguía. Mama que gueno esta este salchichón ician. ¿Y la carta? No sabe usté lo casio lo de la carta, lan colgao en la paré de su cu

¡Qué contentos mis niños!

 

Me alegré mucho de haberlos hecho felices.

 

Un día le pregunté:

  • ¿Tú tienes familia en Málaga?
  • No señora, tos viven en Madrid, mi madre, mis hermano, tos.
  • ¿Y por qué no te vas a vivir allí con ellos?
  • A veces lo pienso, no sé, ya veremo.

 

Llegó el otoño, Mari se insinuó conmigo.

  • Ya quea poco pa la Naviá.
  • No se me olvida, te preparé la bolsa.
  • Es que mis niño se ponen tan contento.

 

Otra tarjeta de colorines y purpurinas doradas, turrones de chocolate, salchichón, mantecados polvorones y su agradecimiento infinito.

  • Han quitao la tarjeta del año pasado questaba descoloria pa pone la nueva.

 

El tiempo pasa y Mari no se va a Madrid, ya no le pregunto. Puede que esté atrapada como yo por la alegría, el sol y la gente de esta ciudad o quizás tenga un amor que le impide marcharse.

¡Quién conoce la verdadera historia de ¨La Mari¨!

 

Málaga crece, más museos, más turistas, más restaurantes. El centro es un ir y venir de gente.

 

  • Mari ¿Por qué no vas a vender flores al centro? Le digo.
  • ¡Uy no! Allí hay gente mu rara y a mi me da mieo. Aquí en la Malagueta tor mundo me conoce.

 

Este año han adelantado el encendido de las luces, la ciudad esta preciosa, el rojo de las flores de Pascua alegra las plazas y los parques.

Hemos cambiado de cafetería y quedo con ella para dejarle la bolsa.

 

  • Ven a por ella el 15 de diciembre.
  • Apuntemelo en un papé que no me solvide. ¿Sabe? El Raúl haprendío a lee.

 

He comprado una tarjeta enorme, la más grande que he encontrado, colorines y purpurinas doradas. Escribo: Queridos Raúl y Jesus sé que os portáis muy bien….

Quiero estar ahí cuando Mari recoja la bolsa pero mi amiga Inma presenta hoy su último libro de poemas en El Ateneo, cuando llego ya se ha ido.

Rocío la camarera me cuenta que han venido también los niños y lo contentos que estaban.

Siento mucho no haber podido conocerlos.

 

Hoy me he encontrado con Mari.

 

  • En que me ví de sujetalos pa que no loabrieran to en la calle. Han colgao la tarjeta nueva y han tirao la questaba descoloria.

La casita de nieve que sencienden y sapagan las luces el Jesús no quie ni que se la toque.

Y por la noche le ice al grande: ¨Raúl léeme la tarjeta de la mujer pa que me duerma¨.

 

Me lo cuenta con naturalidad, ella no es consciente de la inmensa alegría que acaba de darme. Para mi esta navidad ya no es como las demás.

Nunca pensé que mi tarjeta tendría un destino tan hermoso.

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