Cuando uno llega al borde del medio siglo, el día siguiente se mira con la incertidumbre de un Damocles a quien se le quitan las ganas de fiesta; empieza a darse cuenta de la fragilidad de esta cadena de singularidades químicas que son la vida. Llega la madurez, que es esa edad en la que si aprendimos algo, ya lo tenemos asimilado; y si no, apenas tiene remedio. La experiencia acumulada te hace ser más práctico, más escéptico, más hijo de puta.

Esto ni es simple ni tiene solución, pero sí es fácil de entender: hay dos tipos de personas, las que optan por la libertad, las ideas, la sorpresa, la apertura, los que, sobre todo, cuando actúan calculan siempre los efectos en los otros de sus propios actos, y procuran bregar la vida con esa duda permanente, procurando el placer y no dañar a los demás, en la incertidumbre de saber si se ha hecho lo correcto; después están los neuróticos que invierten el significado de la intención de sus voluntades, quienes piensan que lo que ocurre a su alrededor sólo tiene el objetivo de afectarle a ellos mismos, son propensos a la interpretación religiosa del mundo porque creen que un Dios no sólo les manda su destino sino que éste debe ser cumplido por encima de todo lo demás, que para eso sus vidas son divinas, únicas, yo, yo, yo, papá, aterrorizantes…

Cada vez más, este casiviejo es de ésos que observan con estupefacción la locura de quienes se creen seguros de todo sin verse ridículos, sino que hasta ostentan los disfraces de este juego de rol peligroso que es la sociedad. El Estado no debe fomentar nada que se parezca a esto, al fanatismo; es fanática la que se emociona con una bandera o un himno, es fanático el que se cree con capacidad para entender tu vida (lo hacemos todos) y redirigírtela (éstos son menos, pero muy peligrosos), es fanática quien no entiende lo estructural en las culturas, o sea: quien no ve que el juego de los significados sólo tiene sentido dentro de esos propios significados; es fanático quien no entiende que el papel de la Educación es enseñarnos a superar el maniqueísmo en favor de la reflexión, con prejuicios (inevitables) pero discutibles públicamente…

En la vida social humana todo es un parchís muy desagradable que, cuando se ve desde fuera, pierde su sentido, comprobamos la tontada que somos; y esto es ser culto, y dar las herramientas para salir de este juego y observarlo libremente, incluso para ver la posibilidad de cambiar el artificio al completo, es la obligación educativa de un Estado de Derecho.

Lo demás son monsergas. Y hoy no tengo el “chi” para fiestas.

¿Quieres recibir las novedades de Diario16?
Compartir
Artículo anteriorPor qué nos matan en Barcelona
Artículo siguienteQue no triunfe el miedo. Que no gane el rechazo
Huelva, 1969. Licenciado en Filosofía por la Universidad de Sevilla y Doctor por la Universidad de Valladolid (tesis: Obra y edición en Juan Ramón Jiménez. El «poema vivo»; Premio Extraordinario de Doctorado). He sido gestor cultural, lógicamente frustrado, y soy profesor de instituto, de filosofía, hasta donde lo permita el gobierno actual. Director del Festival Internacional de Música Ciudad de Ayamonte (2002 y 2003). Coordinador de los actos del Trienio Zenobia-JRJ 2006-2008. Asesoría musical para la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía (2003-2013). Consejo Asesor Literario de la Diputación Provincial de Huelva (2002-2013). Colaboro semanalmente con la prensa escrita en Huelva Información. Junto a Javier Blasco, he codirigido Obras de JRJ, en 48 volúmenes para Visor; he publicado varios ensayos en torno a su concepto de «obra»: -Copérnico y Juan Ramón Jiménez. Crisis de un paradigma (2008) -El materialismo de Juan Ramón Jiménez. (JRJ excavado: alma y belleza, 1900-1949) (2010) -Juan Ramón Jiménez en el Archivo Histórico Nacional: Vol 2. MONUMENTO DE AMOR, ORNATO y ELLOS (2011) -Poesía no escrita. Índices de Obras de JRJ, junto al profesor Javier Blasco (2013) Lejos de tener vocación de cuentista, sí me encuentro cómodo en la prosa corta, lo que me hace deambular entre el relato, el microrrelato, la estampa o el poema en prosa. Veo poco más que comercio en la literatura actual; suelo experimentar con la forma. Mis libros: -Las apoteosis (2000) -Libro de las taxidermias (2002) -Libro de los humores (2005) -Libro del ensoñamiento (2007) -Álbum blanco (2011) -Tenebrario (2013) -De la luz y tres prosas granadinas (2014). -Libro de las causas segundas o Las criaturas (2014, Epub) -Mar de historias. Libro decreciente (2016) He publicado cuentos en diversas revistas y he sido recogido en varias antologías, como Mundos mínimos. El microrrelato en la literatura española contemporánea (2007), editada por la profesora Teresa Gómez Trueba; Microrrelato en Andalucía (2007), edición del crítico Pedro M. Domene, y más recientemente en Velas al viento. Los microrrelatos de La Nave de los Locos (2010) o Mar de pirañas. Nuevas voces del microrrelato español, ambas por Fernando Valls (2012). En el blog literario de este crítico se pueden encontrar textos míos. Mis artículos en: quenosenada.blogspot.com.es

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

dos × cuatro =