En ocasiones, encontramos en los silencios y en las pautas vacías entre los seres humanos más contenido que en todo el argumento de las propias conversaciones. Las palabras, también son capaces de no presentar nada legible, necesario o con un compendio que proponga algo.

“La librería”, la película de Isabel Coixet, basada en la novela de Penélope Fitzgerald, discurre en una trama donde los silencios entre las relaciones humanas de los diferentes personajes argumentan la columna vertebral de toda la película, es la que engarza las emociones con la reflexión en el espectador. La intención de la protagonista, una joven viuda, amante de los libros, que en contra de todo y todos, abre una librería en un pequeño pueblo de Inglaterra, en 1959, solo es la ventana que nos muestra la condición humana, las relaciones que se forjan en seres que nada tienen en común, pero que acaban encontrándose en una casualidad o causalidad impredecible, y ello los lleva a converger en una melodía de trazos emocionales que se quedan, enriquecen y perduran con los años. Nunca se olvidan.

De idéntica manera que en toda realidad conocida o en toda sociedad posible, en la película de Isabel Coixet, también la ruindad, la envidia, la traición y el autoritarismo de los oligarcas locales, son parajes por donde se contorsiona el argumento de la misma, mostrándonos como en tantas veces el mísero discurso de la especie humana en su relaciones sociales. Pero son los silencios, como he dicho, el trazo y la acera que nos guía a través de toda la trama de la película. Son los silencios los que muestran al espectador el lugar que ocupa cada personaje en el paisaje de la historia que se nos relata. Son los silencios los que nos desgarran, y al tiempo, nos acercan a las emociones de los propios personajes, haciéndonos cómplices de su pliegue argumental, como si fuéramos vecinos de ese pueblo donde se ha abierto una librería a pesar de todos los impedimentos, y atendiéramos en primera persona los recovecos y las diferentes situaciones diarias que acontecen en relación al coraje y atrevimiento de Florence Green, su protagonista.

“La librería”, de Isabel Coixet, es un película, y al tiempo, la lectura de una historia de audacia y arrojo.

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Escritor.
En el 2003 publica el entrevero literario “El dilema de la vida insinúa una alarma infinita”, donde excomulga la muerte a través de relatos cortos y poemas, todas las muertes, la muerte del instante, la del cuerpo y la de la mente.

Dos años más tarde, en 2005, sale a la luz su primera novela, “El albur de los átomos”. En ella arrastra al lector a un mundo irracional de casualidades y coincidencias a través de sus personajes, donde la duda increpa y aturde sobre si en verdad somos dueños de los instantes de nuestra vida, o los acontecimientos poco a poco van mudando nuestro lugar hasta procurarnos otro.

En 2011 publica su segunda novela, “Historia de una fotografía”, donde viaja al interior del ser humano, se sumerge y explora los espacios físicos y morales a lo largo de un relato dividido en tres bloques. El hombre es el enemigo del propio hombre, y la vida la única posibilidad, todo se articula en base a esta idea.

A partir de estas fechas comienza a colaborar con artículos de opinión en diferentes periódicos y revistas, en algunos casos de manera esporádica y en otros de forma periódica.

“Vieja melodía del mundo”, es su tercera novela, publicada en 2013, y traza a través de la hecatombe de sucesos que van originándose en los miembros de una familia a lo largo de mediados y finales del siglo XX, la ruindad del ser humano. La envidia y los celos son una discapacidad intelectual de nuestra especie, indica el autor en una entrevista concedida a Onda Radio Madrid.

“La ciudad de Aletheia” es su nuevo proyecto literario, en el cual ha trabajado en los últimos cuatro años. Una novela que reflexiona sobre la actualidad social, sobre la condición humana y sobre el actual asentamiento de la especie humana: la ciudad. Todo ello narrado a través de la realidad que atropella a los personajes.

1 Comentario

  1. El PSC es un partido independentista que ha estado gobernando con Ada Colau.Pedro Sánchez que un peligro para España parecido a Podemos,quieren Plurinacional España.Pedro Sánchez no quiere pactar con Inés Arrimadas la que vale más que todos los demás.Este Pedro Sánchez es una desgracia,un pequeño egolatra que quiere ser presidente de España y es mucho peor que Zapatero.
    El Pedro Sánchez y Podemos destrozarán España.

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