Vanessa Ferrer, de 15 años, fue hallada muerta y semidesnuda en el fondo de una sima de 30 metros de profundidad cerca de la localidad valenciana de Chella, a apenas 300 metros de su domicilio familiar. Había desaparecido 36 horas antes. El joven Rubén, de 21 años, se derrumbó y confesó ser el autor del asesinato ante la Guardia Civil nada más ser detenido como sospechoso.

El presunto asesino no era pareja de la adolescente, simplemente amigo. Sí tiene antecedentes de violencia de género por maltratar a otra joven del pueblo de la que fue pareja. Un juez de violencia de género dictó en este caso una orden de alejamiento hace dos años.

El detenido, que este mismo lunes pasa a disposición judicial, argumentó que cometió el crimen bajo los efectos de las drogas. Un juzgado de lo penal se hará cargo del caso y no uno de violencia de género, porque la ley no lo contempla para casos fuera del ámbito familiar o crímenes sexuales cometidos por terceros.

Aunque el crimen de Sella sí se sumará finalmente a las abultadas listas de mujeres asesinadas por violencia de género de este año, será en la práctica un juzgado de lo penal y no de violencia de género el que asumirá el caso. Y esto es así porque este caso, como todos los de índole de violencia sexual cometidos fuera del ámbito de la pareja, no están contemplados en la actual Ley de Violencia de Género aprobada en 2004 por el Gobierno de Rodríguez Zapatero.

Un joven con orden de alejamiento por malos tratos sobre otra joven ha confesado el asesinato de Chella

No cuentan

“El sistema de conteo actual en España de víctimas de violencia de género no revela que exista ocultación de estas víctimas por parte del Estado, pero sí revela el hecho de que en este país no exista una concepción global de lo que es considerado violencia de género”, asegura a Diario16 Marisa Soleto, directora de la Fundación Mujeres.

De este modo, el crimen de la joven Vanessa Ferrer se añade –y ya son 86 las muertes de mujeres a manos de hombres en lo que va de 2016, según la red Feminicidio.net– a los asesinatos machistas que quedan en un limbo porque la vigente ley de violencia de género no considera que sea un caso de malos tratos en el seno de la pareja o entre ex cónyuges.

Soleto asegura que el crimen de Chella, como tantos otros de violencia sexual ejercida sobre las mujeres, “sí es violencia de género, pero no contabiliza en la estadística del Gobierno” porque no es un supuesto de la Ley 1/2004, que solo se refiere a la violencia ejercida en el seno de las relaciones afectivas de pareja. Soleto subraya que esta sería “una de las modificaciones que se deberían hacer en los sistemas de seguimiento para adaptar el sistema español al Convenio de Estambul”.

Este acuerdo internacional contra la violencia de género se rubricó en 2011 y los estados lo han ido ratificando progresivamente en los últimos años. “Es un convenio internacional muy general y los estados deben ir concretando los sistemas de seguimiento”, explica Soleto, quien aboga por un sistema “de mejora continuada”.

Sima de Chella donde fue hallado el cuerpo de Vanessa, de 15 años.
Sima de Chella donde fue hallado el cuerpo de Vanessa, de 15 años.

Desde el Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género se asegura que España cumple con todos los requisitos rubricados en el Convenio de Estambul, aunque desde las organizaciones de defensa de los derechos de las mujeres se apuesta por que se aplique “un proceso de mejora”. Y entre ellas sería fundamental que sean juzgados de Violencia de Género los que juzguen todos estos casos y no los de los Penal, como ocurrirá con el crimen de la menor de Chella.

Un aspecto fundamental a modificar que reclaman con urgencia estas organizaciones feministas es el de recoger en las estadísticas de muertes por violencia de género a las mujeres víctimas de la violencia sexual ejercida por terceros, que incluiría también, por ejemplo, a las prostitutas. “Esto no quiere decir que no se computen oficialmente”, advierte Soleto.

Estas víctimas estarán incluidas en las estadísticas del Ministerio del Interior en dos indicadores: violaciones y víctimas de homicidio y asesinato. “Pero no estarán contadas aparte, lo que efectivamente sesga el conocimiento global de la violencia de género”, especifica la directora de la Fundación Mujeres. En este sentido, los datos oficiales a nivel mundial de Naciones Unidas certifican que más del 70% de los casos de violencia de género en el mundo se producen en el seno de las parejas.

 

Condolencias

El presunto homicida de Chella intentó hasta el último instante eludir el peso de la justicia, porque al enterarse de que la Policía Local y la Guardia Civil seguían su pista como sospechoso, se ofreció a los investigadores para colaborar en la búsqueda de la menor, e incluso les mostró un mensaje de su teléfono móvil con el que confirmaba que había estado junto a la joven la misma noche del crimen.

Mientras los forenses intentan determinar las causas exactas de la muerte de la menor, el delegado del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Juan Carlos Moragues, ha adelantado que los investigadores intentan concretar si el autor del crimen actuó solo o si encontró ayuda en alguien para desplazar el cuerpo hasta la sima de los Borricos, o si también confesó los hechos a alguien antes de ser detenido por la Guardia Civil. La investigación de la Guardia Civil apunta que la joven fue asesinada en una casa no habitada de los padres del presunto criminal después de pedirle prestado el coche a un amigo para trasladar el cuerpo y arrojarlo desnudo al barranco.

Marisa Soleto.
Marisa Soleto.

Y aunque este caso no se incluye en los supuestos de la actual ley de violencia de género, las autoridades políticas sí se han volcado en tromba para condenar los hechos como relacionados sin duda con un crimen machista, como suele ser habitual en estos casos.

“Vamos a por vosotros, no os queremos en nuestra sociedad, sois unos cobardes y no nos representáis”, dijo la vicepresidenta y consellera de Igualdad del Gobierno valenciano, Mónica Oltra, durante la concentración a las puertas del Palau de la Generalitat para condenar los asesinatos de Chella y Calpe, donde un anciano belga de 75 años se suicidó tras matar a golpes a su esposa.

También el president de la Generalitat Valenciana, el socialista Ximo Puig, cargó contra este asesinato y lo vincula directamente con los crímenes machistas. Puig se sumó a la condena y defiende la necesidad de alcanzar “un gran pacto contra la violencia de género” que comience por la educación desde las edades más tempranas. “El machismo mata, el machismo es terrorismo y debemos combatirlo con todas las herramientas, sobre todo las educativas y culturales, pero también las policiales, dando todo el apoyo a las miles de mujeres que cada día están sufriendo agresiones de todo tipo”, ha asegurado.

Pues pese a que los políticos encuadran directamente el asesinato de Vanessa Ferrer como uno más de violencia machista, la ley aprobada durante el gobierno del socialista José Luis Rodríguez Zapatero no contempla que sea así. Vanessa Ferrer no era pareja ni ex pareja de Rubén. Sólo por eso.

Soleto recuerda que la inclusión de estos casos en los de violencia de género no se haría para agravar las condenas penales ni supondría en este sentido modificación legal alguna. “Solo se haría para tener una visión integral de la violencia de género más completa”, añade. Estas modificaciones con una nueva ley más específica serían positivas para lograr abordar una problemática que aún evidencia numerosas lagunas, defienden desde las organizaciones de mujeres.

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