Emilio Lora-Tamayo, Presidente del CSIC / © CSIC Comunicación.

Aunque para los trabajadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) es algo muy asumido, fuera de la institución, el enorme peso que tiene el Opus Dei resulta absolutamente desconocido. Y, por lo menos, chocante, tratándose de la principal institución española dedicada a la investigación científica.

La presencia del Opus Dei y la Iglesia Católica se remontan, sin embargo, al origen mismo de la institución. El CSIC se funda en la Guerra Civil sobre la base organizativa y estructural que había establecido la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (JAE), creada en 1907.

El actual presidente del CSIC es el físico Emilio Lora-Tamayo, hijo del químico Manuel Lora-Tamayo, ministro de Educación y Ciencia durante la dictadura franquista y presidente del CSIC entre 1967 y 1971. A Lora-Tamayo padre se le relacionó también con el Opus Dei aunque la institución atribuye estos rumores a una “estrategia falangista” en el contexto de las luchas de poder dentro de la dictadura franquista.

“Ciencia católica”

La creación del CSIC tuvo un objetivo muy claro: Fomentar una ciencia católica. En palabras del mismo José Ibañez Martín al finalizar la Guerra Civil “queremos una ciencia católica. Liquidamos, por tanto, en esta hora, todas las herejías científicas que secaron y agostaron los cauces de nuestra genialidad nacional y nos sumieron en la atonía y la decadencia. […] Nuestra ciencia actual, en conexión con la que en los siglos pasados nos definió como nación y como imperio, quiere ser ante todo católica”.

Pero la herencia de una ciencia católica dista mucho de ser algo neutro. Este mismo año saltaba a los medios que una revista del CSIC, Arbor, publicaba el monográfico “¿Hay mujeres más allá del feminismo?”, donde se cuestionaba el feminismo y se denunciaba la “ideología de género”, término acuñado por los sectores católicos integristas. Arbor fue fundada en 1944 por destacados miembros del Opus Dei como Rafael Calvo Serer y Raimon Panikkar.

Este mismo año una revista del CSIC, Arbor, publicaba el monográfico “¿Hay mujeres más allá del feminismo?”

Precisamente, el director de Arbor, el científico del CSIC Alfonso Carrascosa, hacía unas declaraciones el pasado mes de noviembre en las que afirmaba que “la inquisición española no llevó a ningún científico a la hoguera” y que Galileo murió en la cama, además de que “la afirmación de Hawking de que no existe un Dios creador carece de fundamento científico y exige profesar la fe materialista”. La ciencia católica sigue muy presenten tanto en el CSIC como en la Academia.

 

Purgas “científicas”

El primer presidente del CSIC fue el filósofo José Ibáñez Martín, de la Asociación Católica Nacional de Propagandistas y que ostentó cargos como Ministro de Educación y Presidente del Consejo de Estado. El primer vicepresidente fue fray José López Ortiz, luego obispo de Tuy. Y el secretario general y principal impulsor del CSIC fue José María Albareda Herrera, químico, sacerdote y miembro del Opus Dei.

Las purgas que se produjeron en la comunidad científica y académica se reflejan en el libro Enseñanza, ciencia e ideología en España (1890-1950), escrito por Manuel Castillo Martos y Juan Luis Rubio Mayoral. La Iglesia participó activamente en un proceso en el que 20 catedráticos fueron asesinados, 150 expulsados y 195 tuvieron que marchar al exilio. En el año 2014 se celebró el 75 aniversario de la institución y en todos los actos oficiales celebrados se obvió la purga en el seno de la comunidad científica.

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23 Comentarios

  1. Lo más curioso es que García Aristegui mientras carga las tintas con la depuración de catedráticos y científicos por el franquismo olvida matices interesantes. Para empezar, es sorprendente que Barona calle la progresiva politización de la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas durante la II República, (En adelante JAE). El sectarismo anticlerical del gobierno republicano de Azaña ocasionó la denegación de fondos a instituciones corporativas de la Iglesia Católica tales como la Sociedad Aragonesa Ibérica de Ciencias Naturales, el Observatorio del Ebro (fundado por jesuitas), el Laboratorio de Hidrobiología de Celso Arévalo (del Museo Nacional de Ciencias Naturales) o el Laboratorio de Investigaciones Bioquímicas de Antonio Gregorio Rocasolano. Respecto a la depuración no deberíamos olvidar el contexto histórico. Blas Cabrera, era el físico español más prestigioso a nivel internacional, al nivel de Niels Bohr. Y en efecto fue expulsado por el franquismo de su cátedra. Lo que es menos conocido es que fue el gobierno republicano el que comenzó la depuración de Cabrera en la primavera de 1937, retirándole el sueldo de catedrático y expulsándolo del Colegio de España. Unos meses más tarde, el 2 de diciembre de 1937 se firmaba la Orden por la que, «faltando a sus deberes más elementales y desoyendo el llamamiento del Gobierno» se expulsaba de su cátedra a Blas Cabrera. No fue el único intelectual prestigioso víctima de de la “tolerancia” del gobierno republicano. La misma orden expulsaba de sus cátedras a José Ortega y Gasset, Américo Castro, Claudio Sánchez Albornoz, Javier Zubiri, Luis de Zulueta, etc. Ya varias décadas antes el filósofo tradicionalista Orti y Lara había sido despojado de su cátedra para entregársela a un krausista. Y eso sin olvidar casos como el distinguido neurólogo valenciano José María Albiñana, becado por la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas y participante en el primer Congreso Internacional de la Historia de la Medicina de Amberes de 1920. Albiñana pese a su inmunidad parlamentaria fue encarcelado por las autoridades republicanas y asesinado sin juicio previo por milicianos socialistas en la cárcel Modelo de Madrid el 23 de agosto de 1936.

  2. La política anticlerical republicana , obra del político republicano Manuel Azaña, tuvo como consecuencia la clausura inmediata de dos universidades (entre ellas la única facultad de España de Ciencias Económicas, Deusto) tres seminarios, dos observatorios astronómicos jesuitas y 21 institutos de enseñanza secundaria…El observatorio del Ebro no fue cerrado pero como explicamos antes sí se quedó sin fondos del gobierno. Para remediar esta situación el Padre Rodés se entrevistó con Francesc Macià presidente de la Generalitat, logrando una pequeña subvención de la Generalitat. Macià también permitió que los cuatro astrónomos jesuitas (la ley prohibía la reunión de más de tres jesuitas) siguiesen trabajando juntos en el observatorio ignorando la disolución de los jesuitas por la II República.
    Desgraciadamente Azaña no fue tan sabio como Maciá, la política azañista de persecución de los jesuitas llevo al cierre de los siguientes centros : los observatorios de Roquetes y Granada, el Instituto Químico y el Laboratorio Biológico de Sarriá, el Instituto Católico de Artes e Industria de Madrid, el Centro Escolar y Mercantil de Valencia, las Facultades de Letras y la Universidad Comercial de Deusto, que como ya hemos dicho era la única Facultad de Ciencias Económicas de España, que no volvería a abrir sus aulas hasta pleno franquismo

  3. A principios del siglo XX España estaba empezando a experimentar un importante desarrollo científico y cultural. Fue la conocida Edad de Plata de la cultura española. Este renacimiento científico fue propiciado por los jesuitas españoles, que tuvieron un gran interés por la astronomía, la geofísica y la sismología. Dos observatorios jesuitas fueron instalados en esa época: el Observatorio de Cartuja en Granada (1902), dedicado a astronomía y la sismología, y el prestigiosísimo Observatorio del Ebro en Tarragona (1904), para el estudio de la relación entre la actividad solar y la magnetósfera terrestre. Entre los científicos jesuitas de esos años destacan Luis Rodés (1881-1939), y Antonio Romaña (1900-1981), directores del Observatorio del Ebro, con sus estudios sobre la influencia de varias formas de actividad solar en los campos magnéticos y eléctrico de la Tierra. También M. Sánchez Navarro-Neumann (1867-1941), director del Observatorio de Cartuja; compuso el primer catálogo de terremotos moderno de España y publicó numerosos estudios sobre sismicidad y el primer libro de sismología en español. (Agustín Udías). Fue precisamente el fundador del observatorio del Ebro, el sacerdote jesuita Ricardo Cirera Salse, el creador de la revista Ibérica con el objetivo de difundir semanalmente el conocimiento científico y tecnológico de la época. El proyecto fue pionero en España y logró mantenerse hasta 2.004, una fecha muy reciente. durante los que se documentó la revolución tecnológica del siglo XX. La revista Ibérica fue una magnifica herramienta de divulgación científica, en especial de la teoría de la Relatividad, por parte de su director el jesuita y matemático Enrique de Rafael. Impartió, además, varios cursos de Relatividad en la escuela jesuita de ingenieros, el ICAI, y publicó también sobre el mismo tema en Razón y Fe.
    En 1936 fue asesinado durante la sangrienta persecución religiosa del Frente Popular el gran dominico y doctor en Física Luis Urbano (beatificado en 2001). Urbano era el director de la revista Ciencia Tomista y había pasado largas horas de investigación en el Instituto de Blas Cabrera. Era un incansable divulgador de la teoría de relatividad de Einstein que compatibilizaba con la filosofía tomista.

  4. Mira Alfonso, ni siquiera te he leído. Mucho esfuerzo pones (por qué?) y demasiadas palabras… para justificar lo injustificable. Todos conocemos el gran papel de la Iglesia en el desarrollo de la Ciencia en siglos pasados. Pero el artículo habla del Opus y estamos en el a’no 2016, bienvenido (cuando vuelvas al presente).

  5. Si convertir el Auditorio y la Biblioteca de la Residencia de Estudiantes en una iglesia es promover la Ciencia, que venga Dios y lo vea. El CSIC se creó para borrar del mapa todo lo bueno que había hecho la Junta de Ampliación de Estudios y la depuración fue absoluta y cruel incluso para los que volvieron a España (que se lo digan al científico Enrique Moles Ormella). Lo triste es que en 2016 se siga ocultando la Historia de la JAE.

    • Le recomiendo que lea mis comentarios precedentes que despejan muchos tópicos: “Ardieron bibliotecas como la de la calle de la Flor, una de las más importantes de España, con 80.000 volúmenes, entre ellos incunables, ediciones príncipe de Lope de Vega, Quevedo o Calderón, colecciones únicas de revistas, etcétera; o la del Instituto Católico de Artes e Industrias, con 20.000 volúmenes y obras únicas en España, más el irrecuperable archivo del paleógrafo García Villada, producto de una vida de investigación. Quedaron reducidas a cenizas cuadros y esculturas de Zurbarán, Valdés Leal, Pacheco, Van Dyck, Coello, Mena, Montañés, Alonso Cano, etcétera, así como artesonados, sillerías de coro, portadas y fachadas de gran antigüedad y belleza… Pero lo más revelador fue la reacción del Gobierno y de las izquierdas. Azaña paralizó en seco cualquier intento de frenar los disturbios, arguyendo: “Todos los conventos de Madrid no valen la vida de un republicano”. Alcalá-Zamora, jefe del Gobierno provisional, escribe con amargura en sus memorias: “La furiosa actitud de Azaña planteó, con el motín y el crimen ya en la calle, la más inicua y vergonzosa crisis de que haya memoria”. ” UNA VISIÓN CRÍTICA SOBRE LA REPÚBLICA Y LA GUERRA CIVIL 2006-02-02 (Libertad Digital).
      Quema de conventos… y de bibliotecas y aulas

  6. Eres un cansino opusino Alfonso. Mi familia es del opus y es una de las sectas más peligrosas que conozco. Podría escribir diez veces lo que has escrito tú, pero no me molestaré en hacerlo aquí.

    • No soy miembro del Opus Dei, condeno el fanátismo anticatólico y antiopus sin ser de la Obra por la misma razón que condenó el antisemitismo sin ser judío. Es curioso que la izquierda ataque al OPUS con argumentos similares con los que la derecha española atacaba a la masoneria. Apelo al sociologo de las religiones Introvigne para explicar este fenomeno:
      Según Massimo Introvigne “Aunque pueda parecer a primera vista que la protesta contra las “sectas” es un fenómeno unitario, cualquier observador atento advierte los conflictos que se producen entre dos actitudes distintas, que tienen orígenes contrapuestos, pretenden intereses divergentes y chocan entre sí de vez en cuando.
      Muy distinto es el origen y los planteamientos del Anticult Movement o Movimiento Antisectas. Nacido en ambientes laicistas, el Movimiento Antisectas afirma ocuparse exclusivamente de comportamientos -deeds- y no de doctrinas -creeds-, y ataca como “sectaria” cualquier forma de experiencia religiosa que desde un punto de vista cuantitativo resulte más intensa de lo que el secularismo moderno está dispuesto a tolerar. Considera a estos grupos religiosos como “cultos destructivos de la personalidad” y reclama del Estado que emplee todas las medidas represivas a su alcance para evitar que proliferen. Este movimiento se aprovecha de la alarma social suscitada por las nuevas religiones, para proponer una crítica de todas las experiencias religiosas “fuertes”, independientemente de que tengan lugar en el ámbito de religiones mayoritarias o minoritarias. Mientras la crítica “religiosa” de las nuevas religiones pone al descubierto los aspectos discutibles de las sectas en nombre de la verdad y de los valores, el Anticult Movement, por el contrario, considera “sectario” a quien no acepte el relativismo y se obstine en creer que existe una verdad en el terreno religioso.
      La lógica interna del Movimiento Antisectas conduce a que su oposición a los nuevos movimientos religiosos se transforme fácilmente en una crítica a la religión en general. Un ejemplo puede ilustrarlo bien. Una figura de primer orden del movimiento anticult laicista escribió que “entre iglesia y secta existe sólo una diferencia de grado y de dosis”, e incluso que “legalmente, la línea fronteriza entre la conversión y el lavado de cerebro es difícil de trazar”. Desde los años sesenta, muchos intelectuales laicistas dogmatizaron sobre “el ocaso de lo sacro en la civilización industrial”. Los tiempos -decían- marchaban irremisiblemente hacia una sociedad totalmente secularizada, y la dimensión religiosa no tendría sitio en la cultura tecnológica y postmoderna. Sin embargo, la vida misma ha desmentido esa tesis con rotundidad. En el Este europeo, donde tuvo lugar el mayor y más prolongado esfuerzo de toda la historia para erradicar la religión, al final la ideología materialista resultó derrotada, precisamente porque los pueblos no quisieron renunciar a la religión. ” Yeste es el verdadero motivo por lo que aquellos dominados por el secularismo detestan los nuevos movimientos apostolicos como los kikos, Opus dei, Comunion y Liberación, focolares…
      http://eresdelosquepiensan.org/?p=4338

      • Tú eres del Opus. Introvigne además no está a salvo de ser discutido fuera de su ámbito ideológico (cuando hay ámbitos ideológicos falla la ciencia). Y para colmo acudes a Aceprensa, que es un órgano propagandístico del Opus (y conozco bien).
        Pero suena más convincente «no soy del Opus, pero…». Tú eres del Opus, haces proselitismo, y te preparan la comida numerarias auxiliares.

        • No, no lo soy, y por supuesto no hay nada malo en pertenecer a esta u otra asociación religiosa. Se puede condenar el racismo, la segregación racial y el apartheid sin necesidad de ser negro; se puede condenar el fanatismo paranoico anti.Opus sin necesidad de ser miembro. Si no te gusta Aceprensa te recomiendo Centro studi sulle nuove religioni : http://www.cesnur.org/

  7. hace unos años en galicia hubo un escándalo por ser el opus (esto confirmado) quién decide las subvenciones en investigación y que además condiciona la política arqueologica de la xunta de galicia, de forma que nada se publica o subvenciona si va contra las lineas fijadas por el opus

  8. A dia de hoy el Opus sigue siendo un cáncer en el CSIC. A lo largo de mi carrera investigadora he visto a esta gentuza usar sus contactos para conseguir sus plazas, por delante de gente con más méritos que ellos. A mi personalmente me plagiaron media tésis y un montón de código informático. Escribes instancias, reclamaciones a los órganos competentes y no hacen nada. Ni contestan aunque tengas pruebas del plagio a punta pala. Ni los órganos competentes del CSIC, ni los de la Universidad. Les dejan campar a sus anchas.

    Tras esa experiencia funesta me fui a trabajar a una fundación de investigación financiada con fondos públicos… y a qué no sabéis lo que me encontré… ¡¡Opus por todos los lados!! Esta vez intentando colar un “grupo de investigación de moral católica” en un centro de biología molecular. Intentaban demostrar que las mujeres que abortan están locas. Unos cuantos nos armamos de valor, intentamos denunciar sus actividades religiosas dentro de una institución CIENTÍFICA y al final… nos despidieron a todos.

    despidodelchopped.jimdo.com/app/download/8520163599/LaRioja+08082013.p

    No tengo un buen recuerdo de la ciencia que se hace en los centros de investigación por los que he pasado. No son centros científicos… centros de contratación de amigotes, quizás.

  9. Investigacion y religion deben estar separados!! Como en cualquier pais moderno. España es el unico donde hay gente como el tal Alfonso que sigue justificando el papel de la iglesia catolica en la ciencia (sesgada) y en la educacion.
    Por eso es tan importante educar a la gente, el lavado de cerebros de 40 años de dictadura no se quita con unos pocos años, hace falta mucho mas.

  10. Es curioso que la izquierda ataque al OPUS con argumentos similares con los que la derecha española atacaba a la masoneria. Apelo al sociologo de las religiones Introvigne para explicar este fenomeno:
    Según Massimo Introvigne “Aunque pueda parecer a primera vista que la protesta contra las “sectas” es un fenómeno unitario, cualquier observador atento advierte los conflictos que se producen entre dos actitudes distintas, que tienen orígenes contrapuestos, pretenden intereses divergentes y chocan entre sí de vez en cuando. Muy distinto es el origen y los planteamientos del Anticult Movement o Movimiento Antisectas. Nacido en ambientes laicistas, el Movimiento Antisectas afirma ocuparse exclusivamente de comportamientos -deeds- y no de doctrinas -creeds-, y ataca como “sectaria” cualquier forma de experiencia religiosa que desde un punto de vista cuantitativo resulte más intensa de lo que el secularismo moderno está dispuesto a tolerar. Considera a estos grupos religiosos como “cultos destructivos de la personalidad” y reclama del Estado que emplee todas las medidas represivas a su alcance para evitar que proliferen. Este movimiento se aprovecha de la alarma social suscitada por las nuevas religiones, para proponer una crítica de todas las experiencias religiosas “fuertes”, independientemente de que tengan lugar en el ámbito de religiones mayoritarias o minoritarias. Mientras la crítica “religiosa” de las nuevas religiones pone al descubierto los aspectos discutibles de las sectas en nombre de la verdad y de los valores, el Anticult Movement, por el contrario, considera “sectario” a quien no acepte el relativismo y se obstine en creer que existe una verdad en el terreno religioso. La lógica interna del Movimiento Antisectas conduce a que su oposición a los nuevos movimientos religiosos se transforme fácilmente en una crítica a la religión en general. Un ejemplo puede ilustrarlo bien. Una figura de primer orden del movimiento anticult laicista escribió que “entre iglesia y secta existe sólo una diferencia de grado y de dosis”, e incluso que “legalmente, la línea fronteriza entre la conversión y el lavado de cerebro es difícil de trazar”. Desde los años sesenta, muchos intelectuales laicistas dogmatizaron sobre “el ocaso de lo sacro en la civilización industrial”. Los tiempos -decían- marchaban irremisiblemente hacia una sociedad totalmente secularizada, y la dimensión religiosa no tendría sitio en la cultura tecnológica y postmoderna. Sin embargo, la vida misma ha desmentido esa tesis con rotundidad. En el Este europeo, donde tuvo lugar el mayor y más prolongado esfuerzo de toda la historia para erradicar la religión, al final la ideología materialista resultó derrotada, precisamente porque los pueblos no quisieron renunciar a la religión. ” Y este es el verdadero motivo por lo que aquellos dominados por el secularismo detestan los nuevos movimientos apostolicos como los kikos, Opus dei, Comunion y Liberación, focolares…
    http://eresdelosquepiensan.org/?p=4338

  11. Como aficionado a la historia de las religiones llevó leyendo todo lo cae en mi mano sobre el mal fenomeno sectareo desde hace 15 años,ya en mis años universitarios. Esto me ha llevado a análizar criticamente la paranoia anti-opus y enmarcarla dentro del pánico moral creado en ciertos sectores por los nuevos movimientos religiosos. La causa de ciertos pánicos morales la explica perfectamente Introvigne: ”Según muchos estudiosos de este inquietante fenómeno, la insistencia en presentar a las instituciones católicas más vivas y dinámicas como sectas peligrosas procede de una estrategia bien delineada. Sobre todo en Estados Unidos, los movimientos antisectas se desarrollan en ambientes de protestantismo radical, de liberalismo agnóstico o masónico y de hebraísmo fundamentalista. Para estos grupos, el auténtico “enemigo” al que hay que vencer a cualquier precio es la Iglesia católica. Y muy especialmente, Juan Pablo II, un Papa que recuerda las exigencias del Evangelio, que por su propia naturaleza provoca división y a nadie deja indiferente. ” . “Para otros católicos, la decisión de colaborar con el Movimiento Antisectas responde a una lógica más inquietante. Se trata de católicos que no ignoran el esquema ideológico laicista del Movimiento Antisectas; lo conocen perfectamente, pero piensan servirse de él como de un arma para atacar a sus adversarios intraeclesiales, etiquetándolos como “sectas”.
    Amén.
    http://eresdelosquepiensan.org/?p=4317

  12. Esto es un extracto de una interesante entrevista a Introvigne en aceprensa.
    “Existen dos tipos de movimientos que se enfrentan a estos NMR. Hay movimientos antisectas y movimientos contra las sectas. Estos últimos son movimientos religiosos, nacidos en el ámbito protestante americano y que realizan una crítica teológica. Pero otra cosa muy distinta es el Movimiento Antisectas (MA), que surgió en torno a 1970 en Estados Unidos, en un ámbito laicista. El MA establece una idea de la religión puramente cuantitativa, limitando la cantidad de religión que puede haber en el mundo y calificando de secta el -según ellos- entusiasmo excesivo. Si no hay mucho entusiasmo hablan de religión, pero si consideran que hay demasiado, hablan de sectas. El MA, que tolera sólo la religión que no sea muy importante en la vida de la persona, tiene un lema: no nos interesa la teología, solamente la actuación de las personas. Así que si uno cree que el mundo ha sido creado para los ovnis, pero no lo vive con mucha intensidad, eso está bien. Pero si uno cree en la teología católica, y ésta influye con demasiada intensidad en su vida, supone un peligro para la integridad democrática y cultural del mundo.
    Resulta especialmente llamativo que, en algunos países, el MA no dirige su acción contra las sectas, como los testigos de Jehová (nueve millones en todo el mundo), sino que se dedica casi exclusivamente a atacar al Opus Dei y a otros grupos católicos. Atacan al Opus Dei personas que ven desmentidas sus previsiones de que la religión llegaría a su ocaso al final del siglo XX. Les molestan los pentecostales, porque son 500 millones, pero también les preocupa mucho el Opus Dei en la medida en que supone un desmentido a la idea de una sociedad secularizada. . Quienes se niegan a aceptar esta realidad buscan justificaciones mitológicas como el lavado de cerebro, que no es otra cosa que la secularización de la magia o el encantamiento.”
    Enrique Sueiro
    http://www.aceprensa.com/articles/los-nuevos-movimientos-religiosos-siguen-siendo-mi/

  13. El gran error de los estudios superficiales sobre la religiones alternativas es examinar todo mediante la lupa izquierda-derecha ” Rebatiendo a los mismos apologéticos de la Nueva Era, que hablan –en sentido positivo– de «conspiración de Acuario», algunos autores evangélicos y fundamentalistas (en ocasiones seguidos por algún católico) ven detrás de la Nueva Era un gran complot y una organización potente, dotada de estructuras en parte secretas, destinada a acabar con la cristiandad.

    Se da una versión laica de esta tesis del complot, cuyo principal exponente es el politólogo francés Michel Lacroix, según el cual, la Nueva Era sería una conspiración de carácter político dotada de vínculos inquietantes con el nacionalsocialismo (una tesis que considero del todo errónea).”

    http://www.interrogantes.net/Massimo-Introvigne-La-Nueva-Era-respuesta-equivocada-a-la-busqueda-de-sentido-Zenit-180III003/menu-id-35.html

  14. Alfonso (de Carrascosa), metido a Comentarista de webpage, deja de teorizar tanto. Eres un científico del opus dei del CSIC, y el presidente del csic, también del opus dei, te a re-ubicado de centro pasandose a la torera tu disciplina científica, que no es historia de la ciencia, sino microbiología del vino. Por favor, y acabas en el museo nacional de ciencias naturales, en un departamente de biodiversidad ¿? acaso el Opus dei no sigue haciendo y deshaciendo a gusto en el CSIC y otras universidades? no es prevaricación? mejor calladitos.

    • Querido Draper, no soy ni del Opus ni soy el señor Carrascosa, al que por otra parte conozco por email. Pero veo que has escogido el pseudonimo Draper. Por cierto, Draper y Andrew Dickson White son una mina de información sobre las estupideces anticlericales; estoy escribiendo unos capítulos sobre ciertas leyendas negras, como disfruto refutando las grotescas mentiras de Draper y White respecto a la anestesia obstetrica, la vacuna de la viruela, el pararrayos y la disección de cadáveres…

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