Foto: Nuevodiario

La epidemia de silicosis del cuarzo aglomerado se ha propagado de tal manera entre los trabajadores que fabrican encimeras de cocina que la Junta de Andalucía se ha visto obligada a elaborar un protocolo para detectar y prevenir el desarrollo de esta enfermedad profesional que produce fibrosis pulmonar y cáncer de pulmón. Hasta tal punto preocupa la extensión del “mal del cuarzo” que los responsables de las consejerías de Sanidad y Trabajo han tenido que tomar cartas en el asunto y poner en marcha un complejo protocolo de actuación conocido como Programa Integral de Silicosis en Andalucía (PISA). Según este informe, desde 2007 a 2015 se han detectado al menos 252 partes oficiales de enfermedad profesional debido a la silicosis provocada por este material altamente tóxico. De ellos, un total de 188 casos (un 74,6%) corresponden a empresas cuya actividad principal es el “corte, tallado y acabado de piedra con aglomerado de cuarzo”. El estudio elaborado por el Gobierno regional andaluz contrasta con otro informe de Comisiones Obreras del año 2012 que arroja datos aún más preocupantes: al menos 700 trabajadores andaluces (el 15 por ciento de los 5.000 empleados del sector) sufren esta enfermedad, y al menos 35 han muerto ya a causa de una dolencia silenciosa de la que nunca, hasta hace unos años, se había hablado en España.

En 2014 uno de los afectados consiguió que se abriera una inspección contra la empresa Cosentino, líder en la fabricación de este tipo de equipamiento de cuarzo. La víctima aquejada de silicosis presentó una denuncia ante el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social y este departamento concluyó que en la época en la que el operario prestó sus servicios en la compañía, y hasta el año 2002, trabajadores “se vieron afectados por grandes concentraciones de polvo de sílice en el ambiente debido a la ausencia de medidas de protección colectiva y a la falta de equipos de protección individual” que no fueron facilitados a los empleados, según el acta de inspección que obra en poder de Diario16.

La Junta de Andalucía reconoce que la manipulación de aglomerados de cuarzo puede originar un “riesgo de exposición a sílice cristalina” que se inhala y se deposita en los pulmones. Estas partículas se liberan durante el proceso de fabricación de tableros de aglomerados, placas en talleres de marmolería (a partir de los tableros) o instalación de piezas elaboradas en edificios.

El informe contrasta con otro elaborado por CC.OO que contabiliza más de 700 afectados

Según la Junta, en el año 2009 se declaró en Cádiz un primer caso de este tipo de silicosis, “que no ha sido exclusivo de Andalucía, dado que los primeros afectados se detectaron en la Comunidad Valenciana en el año 2003”. El informe asegura que tras registrarse el caso de Cádiz se amplió la investigación en busca de nuevos intoxicados y “se realizó un estudio epidemiológico que demostró una relación directa entre la enfermedad que afectaba a los trabajadores y la manipulación de este material”.

El análisis clínico recogió los síntomas de la enfermedad y concluyó que en el momento del diagnóstico la media de edad de los trabajadores contaminados era de 33 años (un 26 por ciento de ellos tenían menos de 30). A su vez, la media de antigüedad laboral de los operarios afectados por la dolencia era de 11 años, es decir que incubaron la enfermedad a lo largo del tiempo.

La silicosis es una fibrosis pulmonar producida específicamente por inhalación y depósito de sílice cristalina en las fábricas que elaboran encimeras de cocina y otras piezas de mobiliario para el hogar. Según la Junta de Andalucía esta dolencia es un problema de salud “evitable”, originado por unas condiciones de trabajo que “no garantizan la seguridad y salud de los trabajadores”. Sin embargo, durante años ha sido una epidemia silenciada por los intereses empresariales del sector, tal como viene denunciando Diario16. “Es primordial que las empresas integren, de modo real y efectivo, la prevención de riesgos laborales”, dicen los expertos de la Consejería de Sanidad, quienes recuerdan que “es el empresario el que tiene la obligación de garantizar la seguridad y la salud de sus trabajadores en todos los aspectos relacionados con el trabajo, con la ayuda y el apoyo especializado del servicio de prevención”.

La exposición a niveles elevados de “sílice cristalina libre” en el puesto de trabajo es uno de los principales factores asociados con el rebrote de la enfermedad. “Por ello se hace necesario mejorar las herramientas para evaluar la efectividad de las medidas de prevención existentes y diseñar desarrollos específicos, tanto para la reducción de los niveles como para optimizar la utilización de las medidas de protección en cada puesto de trabajo”, insisten los expertos de la Junta.

Por otra parte, según el informe, aún se desconocen aspectos epidemiológicos básicos de la enfermedad de la silicosis en la Comunidad Autónoma de Andalucía, y específicamente los relacionados con “actividades de marmolería y aglomerados de cuarzo”.

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