Esta noche electoral de Galicia y Euskadi ha confirmado lo que las encuestas ya venían anunciando: la derecha ha ganado con claridad. En Galicia los resultados de Feijoo permitirán al PP gobernar otros cuatro años con una cómoda mayoría absoluta, que le va a permitir profundizar en las políticas de recortes sociales que les ha caracterizado. En Euskadi el PNV apuntala una situación en el Parlamento vasco que le permite jugar con su mayoría para buscar los apoyos que le convengan en función de lo que se discuta. Por otra parte Ciudadanos queda fuera del mapa político en estas dos comunidades, lo que le aleja de forma decisiva de ser una fuerza con relevancia estatal, al quedar fuera de dos importantes comunidades históricas.

Sin embargo, ¿Cómo queda la izquierda? El resultado no ha sido bueno porque en ninguno de los dos casos las fuzas a la izquierda pueden sumar lo suficiente como para influir decisivamente en un cambio de políticas. Pero cada cual puede hacer su lectura. Ciertamente en el caso del PSOE el descalabro en las dos comunidades ha sido muy importante. En Euskadi ha perdido nada menos que 7 escaños, y 4 en Galicia. Las confluencias articuladas alrededor de Podemos, IU y Equo logran entrar con fuerza en los dos parlamentos, superando en Euskadi con claridad al PSOE. Pero no hay motivo para la euforia: los resultados han sido peores de lo esperado y muy lejos de lo conseguido en las elecciones generales, en las que Unidos Podemos fue la primera fuerza en Euskadi.

Desde mi punto de vista estos resultados deben agilizar los movimientos por la izquierda. Tras el 15 M millones de personas recuperaron la ilusión por la política como una herramienta ciudadana para cambiar las cosas. El sueño de frenar las durísimas políticas de recortes sociales del Partido Popular se convirtió en una posibilidad real. La ilusión llevó en diciembre de 2015 a millones de personas a las urnas a votar cambio: un cambio real.

Los resultados de la noche electoral en Galicia y Euskadi deben leerse como una advertencia. La izquierda debe moverse para volver a ilusionar a la ciudadanía. Y ese movimiento pasa en este momento por evitar unas nuevas elecciones generales, haciendo un pacto de gobierno en Madrid que evite la vuelta de Rajoy y del Partido Popular. Tenemos que demostrar a la gente que ha confiado en nosotros que ese cambio puede producirse.

Recuperar la ilusión. Devolver la política a la gente como una herramienta de cambio. No podemos resignarnos a que el cansancio haga perder el impulso social que comenzó el 15 M. Es momento de dar un paso adelante y sumar para construir un gobierno capaz de recuperar la iniciativa y el bienestar de toda la ciudadanía.

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