El joven Ramin Hossein Panahi, condenado a muerte.

Irán se encuentra en las últimas semanas, según la mayoría de los observadores internacionales, al borde del precipicio económico y político tras la ruptura del acuerdo nuclear por parte de la administración Trump y la agresiva retórica alentada por el Primer Ministro ultraderechista israelí, Benjamín Netanyahu.

En esta delicada situación en Oriente Medio un elemento inesperado y potencialmente desestabilizador se ha incorporado a la escena. La sentencia de muerte para el joven pacifista Ramin Hossein Panahi, dictada por un tribunal secundario, en una apartada provincia de Irán, podría tener muy graves y no calculadas consecuencias para Teherán al enajenarle, justo en el momento que mas las precisa, las simpatías y el apoyo de dos socios esenciales la Unión Europea y Latinoamérica.

Los últimos días la Republica Islámica de Irán se encuentran bajo los focos de la Comunidad Internacional que observa con creciente atención la  decisión final del gobierno de Teherán ante las múltiples solicitudes de clemencia dirigidas a salvar la vida de Ramin Hossein Panahi. 

El Relator Especial de Naciones Unidas sobre Ejecuciones Extrajudiciales, Sumarias o Arbitrarias ha solicitado la anulación de la condena a muerte así como la organización Amnistía Internacional por considerar absolutamente falto de garantías el juicio contra el joven iraní. Este caso adquiere especial repercusión por haber fallecido o sido ejecutados, en circunstancias no aclaradas, varios miembros de la familia del joven Ramin Hossein Panahi.

Pocos días después del anuncio de la condena a muerte su sobrino, Intiman Hossein Panahi, apareció ahorcado. Anteriormente, hermanos del joven iraní habían sido abatidos por las fuerzas de seguridad iraníes por supuestamente resistirse a su arresto en lo que fuentes de la oposición iraní califican de “ejecuciones extrajudiciales” idénticas a las efectuadas por las dictaduras del cono sur en la Sudamérica de los años 70.

La familia del joven iraní, de origen extremadamente humilde, facilitó hace escasos días un video filmado en prisión, donde el opositor pacifista había estado recluido doscientos días en una celda de aislamiento, en el cual negaba nuevamente ser un terrorista y reiteraba su inocencia.

Desde el Parlamento Europeo, donde un amplio grupo de eurodiputados liderados por la sueca Jytte Guteland, muy próxima al Primer Ministro sueco Stefan Lofven,  han denunciado la “injusta” condena a muerte contra el joven iraní de origen kurdo existe una reclamación de la anulación inmediata de esta sentencia. También la italiana Federica Mogherini, Vicepresidenta de la Comisión Europea y Alta Representante para la Política Exterior y de Seguridad Común ha realizado un llamamiento urgente a las autoridades iraníes para conmutar la pena de muerte a este joven opositor pacifista iraní de origen kurdo por motivos humanitarios.

Precisamente son el Parlamento Europeo y la Comisión Europea los que en las próximas semanas deben evaluar la respuesta a la decisión de Estados Unidos de romper el acuerdo sobre energía nuclear firmado por la anterior administración estadounidense con Irán y del que la Unión Europea es una parte firmante y, hasta ahora, firme defensora de su continuidad y validez.

En Latinoamérica, región en la que Irán cuenta con importantes simpatías y aliados, la sentencia de muerte a Ramin Hossein Panahi ha despertado un amplio movimiento de solidaridad y de solicitud de clemencia. En un hecho sin precedentes, veintisiete conocidos diputados de diversos países y tendencias políticas de la región han dirigido una respetuosa carta, a la que ha tenido acceso Diario16, al Presidente de Irán Hassan Rohani solicitando clemencia para el joven pacifista y que se anule la sentencia a la pena capital. Muchos de los diputados firmantes, entre ellos la diputada Gloria Guadalupe Oqueli, anterior Presidenta del Parlamento Centroamericano y Presidenta de la Asamblea Parlamentaria Unión Europea- Latinoamericana, han sido tradicionales defensores del diálogo con Irán y firmes opositores a las sanciones internacionales contra el país lo que da un especial peso y relevancia a esta solicitud al gobierno de Teherán.

En América Latina se han alzado voces inesperadas en múltiples foros solicitando clemencia para el joven pacifista iraní, de ideas progresistas como la mayoría de los gobiernos aliados de Irán en la región. Procedente de una modesta familia de agricultores de etnia kurda la sentencia de muerte ha generado un amplio sentimiento de solidaridad tanto en Centroamérica como en Suramérica. Los parlamentarios, lideres políticos de diversas tendencias y activistas contra la pena de muerte en Latinoamérica confían en que las autoridades de Teherán sea sensibles a esta solicitud de clemencia. Existe un amplio consenso que dada la repercusión que este caso está teniendo en toda la región la ejecución del joven pacifista dañaría muy gravemente la imagen de Irán.

Los observadores internacionales coinciden que la sentencia a muerte es injustificada al no estar el joven implicado en ningún delito de sangre y existir muy serias dudas sobre el resto de las acusaciones formuladas contra él. En todo caso, la pertenencia del joven a un movimiento político kurdo-iraní de orientación  socialdemócrata y miembro de la Internacional Socialista, de la que forman parte el PSOE español o el PSF francés,  dejan claro que no es un caso de terrorismo sino de simple disidencia política pacifica.

Incluso en Teherán numerosas voces relevantes tanto entre la sociedad civil como en el mismo gobierno coinciden en que en este caso concreto la sentencia es “claramente desproporcionada” y abogan por su conmutación por una pena de cárcel. Es de destacar que la posible ejecución del joven pacifista iraní, que ha proclamado reiteradamente su inocencia y ha condenado cualquier forma de terrorismo, se produciría en un momento muy sensible para las relaciones de la Republica Islámica de Irán con Occidente. Tras el abandono de Estados Unidos, por las presiones de Israel, del acuerdo sobre energía nuclear con Teherán desde Washington y Tel Aviv están atentos a cualquier acto de las autoridades iraníes que pueda justificar sus denuncias. La ejecución de un joven opositor pacifista, por el único motivo de sus opiniones políticas y tras un juicio ampliamente cuestionado por su falta de garantías, sería un poderoso argumento para los halcones partidarios de la confrontación con Irán y la imposición de nuevas sanciones económicas y comerciales.

¿Quieres recibir las novedades de Diario16?

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

once + 18 =