La independencia de PP y PdeCat

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Con esto del “Procés”, no sé si nos toman por idiotas o nos quieren convertir en idiotas.

Situemos un poco las cosas: Cuando desde Cataluña se habla de “España”, suele ser para referirse al Gobierno Central. Nada tiene la gente de Cataluña contra ninguna otra Región del Reino de España. “España nos roba” es una forma de decir que el Gobierno Central no redistribuye los impuestos recaudados de forma equitativa. Esto puede ser opinable, pero es así. Nadie en Cataluña piensa en que vaya a presentarse alguien de Extremadura, Murcia, Castilla o cualquier otro sitio, con un antifaz y una navaja diciendo eso de “la bolsa o la vida”.

Por su parte, cuando “España” (el Gobierno Central), habla de “independentistas”, suele hacerlo intentando incluir en ese término a toda la población catalana, aunque luego matizan por eso de lo políticamente correcto y por no perder los votos que puedan rascar allí.

A grandes rasgos, hay tres tipos de independentismo conviviendo en Cataluña. El de ERC, que es un independentismo basado en la convicción y la querencia de un Estado propio; el de la CUP, que básicamente se debe a un rechazo al sistema económico actual y que cree que es más posible conseguir independizándose de España y su actual sistema; y el del Partit Demòcrata Català (la antigua Convergència Democràtica de Catalunya). Éste último, es el realmente preocupante. No porque pueda conseguir romper España, ni sentar precedentes para que futuras Regiones sigan sus pasos, ni porque vayan a construir un muro al estilo Trump o un foso con cocodrilos. Lo preocupante del independentismo defendido por el PDeCat, es que no es real. Nunca les ha interesado la independencia, o al menos no tanto como a los otros, hasta que la han visto útil como arma para defenderse atacando.

Por desgracia para el resto, desde “España”, la independencia se usa de la misma forma. Si desde un lado se usa para desviar, o intentarlo, la mirada sobre cosas como el 3%, el caso Palau, las fortunas heredadas de los Pujol-Ferrusola y demás, desde el otro lado se hace lo mismo pero con los recortes, la Gürtel, los EREs, la Púnica y el resto de cosas que no hace falta nombrar. Siempre hace falta un enemigo para desviar la atención de las cosas que no interesa que se sepan y, si no lo hay, se crea.

¿Cómo se solucionaría todo el tema? Con una serie de consultas, referendos o como se quieran llamar.

Si se consulta a la población de Cataluña y dice que no quieren la independencia, tema zanjado. Si dicen que sí, se consulta al resto del Reino. Si, después de una consulta estatal, el resultado es sí, tema zanjado. Si el resultado es que no se trabaja por un consenso entre todas las partes. Un estado federal, y no autonómico, sería una decisión bastante aceptada por todos.

La verdad es que es una forma muy sencilla de solucionarlo. Tan sencilla, que parece una idiotez. ¿Por qué no se hace? Porque sin el arma de la independencia, ni una parte ni otra, podría tapar sus vergüenzas, sus miserias y su ineptitud para hacer el trabajo para el que se las votó, que no es otro que gestionar (no robar) los recursos públicos de forma que la sociedad en general, pueda vivir sin tener que estar todo el día pendiente de quién ha robado qué, quién ha dicho la tontería más grande o quién se corrompe con más disimulo.

Total, que con la sentencia del TSJC, “España” se hinchará con una victoria sobre los independentistas, los independentistas se hincharán con una excusa para continuar luchando para salir de “España”, y vuelta la burra al trigo.

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