Aunque parezca increíble, es cierto: los políticos catalanes, todos, se están riendo a carcajadas del pueblo llano del que pasan olímpicamente.

Porque en un gran tema, de los llamados “de Estado”, como es la “desconexión” de Cataluña de España, todo queda reducido a la simplicidad: “referéndum sí o sí”, o, “referéndum ilegal”. Y con estos mimbres quieren que los ciudadanos, los de a pie, los que día a día tras día sufren las consecuencias de una crisis interminable, construyan el cesto de un país libre, o se queden como están. ¡De nota!

No parece que haya duda de que el mayor culpable de la situación absurda que vivimos, a la que no se incorpora ni siquiera Euskadi, otrora la gran independista, hay que buscarlo en el momento del recurso al Tribunal Constitucional por parte del Partido Popular,  del llamado “Estatut”, que era el instrumento llamado a lograr el encaje de Cataluña en España. 

Pero el PP, experto en incendiar situaciones, tuvo la feliz idea de llevar el Estatut ante el Tribunal Constitucional. Y se quedaron tan panchos; por aspectos que se pueden encontrar en los estatutos de Andalucía o la Comunidad Valenciana, que tuvieron la suerte de no verse recurridos por los populares, el Estatut vio recortadas sus competencias en tal magnitud que hizo que no fuera aceptado por los nacionalistas.

A partir de ese momento, se produzco un enfrentamiento absurdo; la democracia, la política, habían encontrado la solución. Pero la cabezonería de Just pel Sí, y la ignominia del PP, al que le encanta la judicializar la política, probablemente porque la justicia está plagada de amigos suyos, han llevado la situación a un callejón sin salida sin que, en ningún momento, la razón, el debate político, hayan aparecido por ninguna parte.

¿No es reírse de la gente el que ningún partido de los que se mueven en el marco catalán haya dado el paso de explicar las ventajas y desventajas de la independencia?, ¿no se le ha pasado a nadie por la cabeza que los partidos de uno u otro signo confrontaran sus posiciones?, ¿es correcto que la gente sea tratada a golpe de slogan: referéndum sí o sí versus referéndum ilegal? Otra cosa no, pero slogans hemos escuchado unos pocos, ¿nos acordamos del “España nos roba”, que fue destrozado argumentalmente, como debe ser, por un brillante José Borrell? Por no decir el de las balanzas fiscales que corrió la misma suerte.

Muchos debates habrían hecho falta para que los ciudadanos llegaran a tener una idea ajustada de la realidad y de la que se encontrarían, en su caso, después del anunciado referéndum. Porque, ¿con qué información irá un ciudadano a votar, si procede, el día uno de octubre? Recordemos que en estos momentos no se conoce la norma que regirá el presunto referéndum, ni los censos que se van a utilizar, ni las sanciones que pueden tener los funcionarios que participen en la consulta, ni quién va a ser la entidad sancionadora: el Gobierno Central o el Gobierno Autónomo, o los dos. Sin olvidar que uno y otro son Estado.

Muchas preguntas sin respuesta en una acción en la que todo se está haciendo por las alturas políticas, mientras que la gente permanece callada, esperando a verlas venir, sin información, y con la única idea fuerza: si procede, votará más con el corazón que con la cabeza. Una movida de estas características debería haber sacado a la gente a la calle, pero las únicas voces que hablan son las inversiones extranjeras que están al alza, así como el PIB que crece a pesar de que los gobiernos autonómico y central están en otras cosas.

Y mucha falta de lealtad se encuentra entre los afines. Oriol Junqueras parece estar pensando en el día después y que las elecciones las gane ERC para ser President, mientras que los muertos, los sancionados, los está poniendo el PDECat, como ha puesto recientemente de manifiesto Francesc Homs.

No parece que se haya escogido el camino correcto. Pienso.

¿Quieres recibir las novedades de Diario16?

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

10 + 18 =