En el Partido Popular se hacen cruces tratando de intuir si el momento procesal de Esperanza Aguirre llega o no llega. Como se recordará el juez Eloy Velasco rechazó llamar a declarar a Aguirre cuando Francisco Granados se lo solicitó. Pedía que acudiese para explicar el porqué de la actuación de diversos consejeros y la influencia que ejerció en ellos la ex-presidenta. Quería demostrar que todo el entramado llevado a cabo a través de Arpegio y el Plan Prisma era obra de la duquesa consorte. En ese momento el juez Velasco determinó que no era el momento procesal de esa declaración.

¿Por qué no era el momento procesal? ¿Habrá un momento procesal? Estas y otras preguntas son las que se hacen en la sede de la calle Génova. Las pruebas que acechan a Aguirre son muchas. Se cree que el juez de la Audiencia Nacional está trabajando alrededor de la ex-presidenta para poder, en el momento oportuno, atraparla sin posibilidad de exoneración. Como ha pasado con Pedro Antonio Sánchez en Murcia, al cual le ha asestado un golpe definitivo con la imputación de cinco delitos, a parte de los que le habían imputado anteriormente desde el TSJ de Murcia, pretende realizar con Aguirre. Sin embargo, ciertos movimientos y la actitud de los medios afines al Gobierno conservador hacen poner en el aire la imputación.

Los ataques al juez Velasco

Tal y como han demostrado Rodrigo Ponce de León y Pedro Águeda, desde Génova se está tratando por todos los medios de evitar que Velasco siga en la Audiencia Nacional. Bien sea por destinarle a un “retiro dorado” o a otra Sala, bien sea enviándole a su anterior puesto, las fuerzas del mal están moviendo los hilos en su contra. Carlos Herrera ya advirtió que el juez Velasco iba a terminar como Baltasar Garzón en su programa matinal de COPE. Francisco Marhuenda, desde otro de los púlpitos mediáticos del Gobierno, 13TV, entendía que actuaba como un juez feudal, haciendo lo que le daba la gana.

El contubernio y las cañas con el juez murciano aseguraba al PP un posible sobreseimiento de la causa contra Sánchez, pero la irrupción de Velasco ha hecho estallar la trama judicial y política que tenían montada. Desde dentro del PP afirman que todo es producto de no haber concedido a Velasco un retiro dorado. Piensan, maliciosamente, que todo es “un ataque de cuernos” del magistrado. Sin embargo, una vez caído el presidente murciano (un peón sin más), la vista se ha vuelto hacia Madrid. Donde está el verdadero peligro por la financiación de la caja B del Partido Popular y el caso Púnica.

Aguirre, las ranas y la cárcel

Estar en la cárcel está siendo muy duro para Francisco Granados. Su posible excarcelación coincidiría con la conclusión de la fase de instrucción del caso Púnica. Por tanto, en breve dejará atrás los barrotes de su celda. No obstante, queda pendiente él y los demás imputados de las peticiones de la fiscalía. Si se avienen a negociar la reducción de pena podría aliviar el sufrimiento de los imputados, pero si no lo hiciesen la elevación de la petición de condena les llevaría a mirar el horizonte con mucho más pesimismo. La cercanía del juicio, que no se va a alargar tanto como Gürtel, hace que los implicados estén deseosos de hablar y no caer solos.

Según ha conocido de fuentes judiciales Diario 16, la posible imputación de Esperanza Aguirre podría ser cuestión de pocos meses. Se reuniría en el banquillo con sus ranas frente a las que tendría que carear. Con la documentación incautada en casa del ex-tesorero Beltrán Gutiérrez más la confesión que realizará Granados, el cerco sobre Aguirre va a quedar cerrado. Los imputados no piensan salvar a nadie y caerán arrastrando a la ex-presidenta. Algunos tomos del sumario, que no han visto la luz, arrojan claridad sobre el conocimiento que tenía la lideresa del entramado de financiación y de dónde procedían los dineros. La financiación ilegal del PP madrileño era completamente clara para ella y lo que llegase de Púnica, que es donde se encuentra el nexo de unión de ambas piezas, se lo confirmaría Granados directamente, según el propio imputado.

El miedo que tienen en Génova (planta noble) es que Aguirre sí es conocedora de todos los trapicheos y manejos que han tenido las ejecutivas del partido conservador desde los tiempos de José María Aznar. Con ellos y ellas ha compartido gobierno, dineros y gestión. Esto aterroriza a los más veteranos que, por ello, pretenden apartar “por las buenas o por las malas” a Velasco de la Audiencia Nacional. Aguirre sabe demasiado. Por eso ha aguantado tanto tiempo a pesar de que las pruebas de su ineptitud y el gran círculo de corrupción la señalasen. Sabe mucho de todos, en especial del presidente del Gobierno. Roma no paga traidores, pero calla bocas.

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2 Comentarios

  1. estos se tapan unos a otros, compran jueces, fiscales y lo que sea con tal de salir impunes, no devuelven lo robado, si sus negocios van bien para ellos los beneficios y si no que lo paguen los papanatas que todavia les votan. y los que no tambien. la culpa es de los votantes por votar delincuentes. asi nos va, no ven o no quieren ver la miseria q estan creando y sigen en su linea bananera. sigan votandoles a ver cuanto tardan en subir impuestos y bajar los sueldos,la gran medida anticrisi de estos lumbreras …

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