Nuestra herencia, y responsabilidad, es, más aún que un Paraíso Terrenal, un planeta lleno de recursos para cubrir nuestras necesidades: “Y he ahí que tu Sustentador dijo a los ángeles: “Voy a poner en la tierra a alguien que ha de heredarla [refiriéndose al ser humano en general]” (Corán 2:30). “¿No veis que Al-Lah ha puesto a vuestro servicio todo lo que hay en los cielos y todo lo que hay en la tierra, y ha prodigado sobre vosotros Sus bendiciones, tanto externas como internas?” (Corán 31:20).

Pero también es necesario establecer unas mínimas normas en el reparto y consumo de los recursos: ni acaparar ni esquilmar: “A todos –a estos y a aquellos– les daremos en abundancia de los dones de tu Sustentador, pues los dones de tu Sustentador no están limitados [a una clase de hombre]” (Corán 17:20)… Y estos dones son todas las características que nos hacen seres únicos pues nos dona una especial abundancia productiva, descubridora y emprendedora en cualquier faceta humana, haciendo de cada ser humano una pieza única y esencial en un puzle que nos vuelve dependientes, los unos de los otros, para subsistir individualmente.

La usura crea escasez, pues implica acaparar aquello que se encuentra en exceso, reduciendo e, incluso, esquilmando su disponibilidad: “En verdad, el hombre es sumamente ingrato con su Sustentador — y de esto, ciertamente, él [mismo] da fe: pues, en verdad, de su amor por la riqueza es sumamente devoto” (Corán 100:6-8). “El afán de tener más y más os domina hasta que entráis en vuestras tumbas” (Corán 102:1-2)… “Así pues, da lo que es suyo por derecho al pariente, al necesitado y al viajero” (Corán 30:38).

De la misma manera que es la falta de confianza en nosotros mismos, los unos en los otros, como humanidad, lo que crea el miedo a la escasez que nos lleva a la usura, bien porque negamos bien porque olvidamos, aquello de: “Gastad en los demás de lo que Al-Lah os ha dado como sustento” (Corán 36:47). Creando la escasez y la injusticia: “[por] haber practicado la usura a pesar de habérseles prohibido y haber devorado los bienes de otra gente con falsedad(Corán 4:161)…

Hemos de permitir que todos compartamos la opulencia del que es más agraciado en un momento dado: por su cosecha, por su ganado, por su inspiración, por su creatividad, por sus descubrimientos, por sus propuestas, por su habilidad, por su versatilidad, por su empatía…, pues todos los seres humanos venimos para aportar al resto… “Ciertamente, tu Sustentador da el sustento en abundancia, o en medida escasa, a quien Él quiere: en verdad, Él es plenamente consciente de [las necesidades de] Sus criaturas, y los ve a todos” (Corán 17:30). Y es nuestra diferencia, de abundancia o medida escasa, lo que nos permite ser opulentos en algún aspecto humano, haciendo posible aportar al resto, a la vez que es la mejor garantía de que tengamos algo que intercambiar y por tanto mantenernos cohesionados.

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