Para lograr la igualdad real de género hay un elemento que es fundamental: el compromiso aplicado a cualquier ámbito de la vida. La Selección de fútbol femenina Sub-20 ha demostrado claramente ese compromiso y, por ende, han dado testimonio claro de que esa igualdad real es posible.

En un país futbolero como España que fue capaz de olvidar todas sus cuitas para unirse en torno a La Roja masculina cuando se ganaron dos Eurocopas y un Mundial, la gesta de nuestra Selección Femenina Sub 20 va más allá del mero resultado deportivo. Es algo más. Es un paso fundamental para la igualdad real en un mundo que, hasta ahora, estaba vedado a los hombres.

El hecho de que ayer nuestra Selección femenina jugara la final de un Campeonato del Mundo es fundamental, para ser ! Ganadoras! no sólo desde el punto de vista deportivo sino desde el social en referencia a la lucha por la igualdad real, un compromiso que nuestras jugadoras demostraron tanto en el campo como fuera de él.

Esa responsabilidad para con la igualdad real de género en el deporte la están aceptando tanto instituciones públicas como privadas. En el ámbito del fútbol vemos cómo los grandes clubes de La Liga están apostando por sus secciones femeninas. Equipos todos como los de la Liga femenina de Iberdrola están, poco a poco, apostando más por el fútbol femenino.

Ver a esas 23 chicas menores de 20 años alcanzar un hito como el logrado en Francia debe ser un ejemplo más de la igualdad real

Esa apuesta de los clubes es muy importante para el crecimiento del deporte femenino. Emociona ver cómo las chicas han logrado llenar en varias ocasiones San Mamés o el Vicente Calderón, lo que demuestra que el pueblo sí que tiene interés en nuestro fútbol femenino. Sólo es necesario el apoyo que ya le están dando la Federación de Fútbol, la Secretaría de Estado del Deporte, el Ministerio de Igualdad y empresas como Iberdrola que no han dudado realizar una apuesta decidida por el deporte femenino a través de su programa Universo Mujer.

Sin embargo, no es sólo el fútbol. Vemos cómo en otras disciplinas , como Fútbol-sala, nuestras deportistas se están ganando el respeto nacional e internacional y todo ello es gracias al apoyo institucional y empresarial a través de patrocinios. No tenemos más que ver la camiseta de Carolina Marín o de Mireia Belmonte.

La igualdad real no es sólo una utopía, es un elemento que ya está ahí en nuestra sociedad. La lucha por aquélla empieza por los aspectos sociales más cotidianos y, entre ellos, está el deporte. La mujer ya no es un elemento social secundario. La mujer es la protagonista de la mayor revolución que se ha visto en la historia porque para lograr esa igualdad hay que luchar contra una serie de elementos patriarcales que, por desgracia, siguen vigentes en el mundo pero que poco a poco van rompiéndose gracias a la evolución del ser humano hacia un escenario en el que la igualdad se ve como un aspecto normal y no como algo extraordinario.

Hay que tener en cuenta que el futuro es de las mujeres y el deporte es una muestra de ello. En referencia al fútbol hemos podido comprobar cómo la mujer ha logrado que, en un país como Estados Unidos, sin ninguna tradición futbolística, los éxitos de su selección femenina hayan conseguido que se genere una afición por este deporte impensable hace apenas unas décadas pero que ha logrado que el fútbol, el soccer para ellos, sea el deporte más practicado en las universidades, que se cree una liga (la MLS) cuyos partidos llenan estadios de más de 90.000 espectadores o que las audiencias televisivas se hayan disparado para, incluso, superar a las de la NBA.

Toda esa revolución deportiva la han logrado las mujeres haciendo que su éxito transcienda incluso al mundo de los hombres y provocando que una mujer, Hope Solo (probablemente la mejor portera de la historia del fútbol femenino), lograra contratos de publicidad muy por encima de grandes estrellas del fútbol europeo masculino. Por cierto, Hope Solo denunció hace unos años haber sido víctima de abusos sexuales por parte del ex presidente de la FIFA Joseph Blatter durante la entrega del Balón de Oro. Quien desee llegar fuera de la ética y con intereses espurios al deporte femenino se está equivocando , porque a buen seguro que no pasarán ni el machismo ni el patriarcado. El feminismo deportivo -por justicia- no dejará paso al machismo ni al matriarcado. No pasarán. Seguro que no lo harán.

Las mujeres siguen enfrentándose a considerables desventajas en la sociedad en cuanto a los derechos de igualdad que debe distinguir a una sociedad progresista, humana, igualitaria y en desarrollo. Derechos e igualdad que no se ven reflejados precisamente por la restricción de los derechos fundamentales de igualdad y justicia y, más aún, en los continuos atropellos de violencia del machismo y del patriarcado contra la mujer.

¿Qué podemos hacer para resolver estos problemas especiales que plantea la sociedad, o gran parte de ella, contra la mujer? Hay medidas y enfoques que sabemos que son eficaces y que se deben reproducir y ampliar, controlar y evaluar.

Sin embargo, también sabemos, por ejemplo, que los mensajes de promoción de la igualdad y derechos de las mujeres no son atendidos ni por las leyes y, menos aún, por las aplicaciones de ésta por la justicia.

Malos Tratos

Sabemos que los factores de riesgo en la violencia de género terminan por lo general en tragedias para las mujeres y su familia, hijos e hijas, y que la lucha para evitar los malos tratos, las violaciones, los abusos sexuales, el terrorismo machista o la discriminación no están siendo eficaces.

La lucha contra la injusticia que sufren las mujeres para poder conseguir la igualdad puede ser más eficaz en la medida en que mayor sea el compromiso para erradicar la desigualdad, un compromiso que emane de la sociedad en general, de los gobiernos, los medios de comunicación y los poderes públicos y privados.

La llegada a la final de un Campeonato del Mundo de Fútbol de nuestra Selección Femenina Sub 20 puede pasar con un éxito más del deporte español, que lo es, pero debe ser visto también por la sociedad como un ejemplo más de que la lucha por la igualdad legal pero real está llegando a todos los ámbitos, incluso a los que hasta ahora estaban vedados a los hombres. El compromiso por la igualdad del feminismo de los derechos humanos es el único camino para lograr los éxitos porque trascienden a lo meramente deportivo. Van más allá del terreno de juego o de la cancha.

Está demostrado que los éxitos del deporte calan más rápidamente en el pueblo. Ver a esas 23 chicas menores de 20 años alcanzar un hito como el logrado en Francia debe ser un ejemplo más de que la igualdad real ya está aquí y que sólo desde el compromiso social por parte de las instituciones públicas y privadas se puede lograr terminar de una vez con los estancos patriarcales que, poco a poco, van quedando reducidos a pequeños reductos pero que, por desgracia, aún continúan vivos.

El fútbol femenino, el deporte femenino, en general en todas sus disciplinas necesitan apoyo. La Secretaria de Estado se lo da, el Ministerio de Igualdad se lo da y le dará a buen seguro mucho más el nuevo equipo directivo de la RFEF que tiene el compromiso de darle mucho más de lo que hasta ahora han recibido las mujeres futbolistas. El Mundial de Francia es la muestra. Iberdrola está apostando por la élite pero se necesitan otros proyectos que apuesten por las ligas de categorías inferiores y de desarrollo porque cada paso que se dé se estará más cerca de la igualdad real que han demostrado nuestras chicas de la Sub 20. ! GRACIAS CAMPEONAS !

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