Absténganse supersticiosos de leer este artículo. Puede ser perjudicial para corazones sensibles. Hacer un análisis sosegado de la realidad político-judicial de un día como este pasado martes 13 se antoja cometido arduo y desasosegante en extremo. Quizá por ello el presidente en funciones guardó un más que prudencial silencio durante todo el día –y eso que se había enfundado el traje de mitinero– y se limitó a hablar de pulpos y pepinos ante la concurrencia. No sin antes augurar que ganará aún más holgadamente que el 20-D o el 26-J unas terceras elecciones en diciembre. Y tan tranquilo. Gallego hasta la médula que es.

Rajoy se puso metafórico con su relato de los pulpos y los pepinos poco después de pegarse una de sus caminatas habituales sin arrobo de la mano de José Manuel Baltar, presidente del PP de Ourense y de la Diputación Provincial, imputado por acoso sexual, cohecho y tráfico de influencias. Ahí es nada, “un gran presidente provincial”, según bautizó en pleno mitin el presidente en funciones al imputado ourensano en un día en que la cosa iba de investigados judiciales y contratos “discrecionales” para altos cargos con destino a organismos internacionales, sin contar el paso atrás dado por el ex tesorero de Génova,13 Luis Bárcenas, que ahora no quiere saber nada de por qué se borró el disco duro de su ordenador hasta en 35 ocasiones antes de ser destruido con una fruición a prueba de bombas nucleares.

Mientras tanto, la ex alcaldesa de Valencia Rita Barberá, “la mejor”, según otro bautizo famoso en plaza de toros de primera del gran bautizador de presuntos delincuentes que es Rajoy (la hemeroteca es implacable: Francisco Camps, Matas, Alfonso Rus… también Rita Barberá, etc.), se bajó con el AVE en marcha camino del Senado. El banquillo de los acusados por el ‘putifeo’ ya es inevitable para la todavía senadora sin complejos y por ello decidió ausentarse de la Cámara Alta –una vez más, la enésima– para “estudiar” la letra pequeña del auto judicial que la investiga por “blanqueo”, por aquello de los dos billetes de 500 entre todos los compañeros de partido…

La hostia electoral de la que se quejaba amargamente la ex regidora valenciana la noche de las municipales del 25-M de 2015 ha desembocado en otra hostia, esta aún más sonrojante. En su tercera acepción de la RAE, la “malsonante”, esta hostia es ahora una hostia judicial y política que aún sigue sin digerir debidamente el estómago político de todo un partido, el Partido Popular, que, como su presidente, utiliza la estrategia del avestruz para pasar inmediatamente página y mañana dios dirá. Algo inconcebible está ocurriendo fuera y dentro de las paredes de Génova, 13 cuando en un solo día, este aciago martes 13, el partido que gobierna en funciones un país de casi 50 millones de ciudadanos en una alarmante interinidad de nueve meses ya, sigue sacando pecho sin que nadie dimita aun reconociendo que con “discrecionalidad” intentó colocar a un ex ministro que mintió a los españoles por tener intereses particulares en paraísos fiscales.

Suma y sigue. Y diciembre está a la vuelta de la esquina. Y Europa leyéndole la cartilla día sí día no a España, un pilar fundamental de su engranaje, y los paseíllos judiciales que no cesan, y… Muchos “y”, demasiados ya.

Un martes 13 así no se olvida tan fácilmente, ¿o sí?

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