La guerra por el control de Caja Madrid comienza en el año 2008 con la filtración a la prensa de una disputa por la presidenta de dicha caja entre Mariano Rajoy y Alberto Ruiz Gallardón, por una parte, contra Esperanza Aguirre e Ignacio González por otra. El 29 de diciembre de dicho año, la presidenta de la Comunidad de Madrid cambia los estatutos de la elección de representantes con los votos en contra de toda la oposición y sindicatos.

Durante el año 2009 varias disputas entre el Alcalde Gallardón y la Presidente Aguirre, jalonan las denuncias y los comunicados entre ambos bandos. Unas veces por el control de los nuevos estatutos, y otra por el control de los representantes. Con acusaciones cruzadas.

La Comisión de Control de Caja Madrid decidió que las elecciones en la entidad se regirían según la normativa anterior a la reforma de la Ley de Cajas de la región, y se votó la destitución del presidente de este organismo, Pablo Abejas, afín a Aguirre. La promulgación de los nuevos estatutos de Caja Madrid que reducía el poder de Gallardón en la Caja, con el consiguiente recurso para paralizarlos. Pero a pesar de todos estos recursos, Esperanza Aguirre promulgó los nuevos estatutos.

Hasta que el Gobierno de Zapatero anuncia la presentación de un recurso de inconstitucionalidad contra la Ley madrileña de Cajas de Ahorro, que aprobó la Asamblea de Madrid, el 29 de diciembre de 2008. El recurso del Ejecutivo presidido por Rodríguez Zapatero, se sumaba a los presentados por los ayuntamientos de Madrid.

Y la guerra continúa dentro del seno del partido Popular. Y aparece de repente el verdadero candidato a presidir la Caja, que no es otro que Ignacio González, vicepresidente de la Comunidad de Madrid entonces y actual ex presidente detenido por la Operación Lezo. Pero este no es el candidato de Mariano Rajoy y de Gallardón.

Antes de pasar al año 2010, quedémonos un poco más en el 2009. En concreto en el mes de febrero, cuando Caja Madrid adquiere el Banco City National Bank of Florida por una cantidad infinitamente superior al valor real por una entidad “mal gestionada, no tenía una adecuada gestión de riesgos y mostraba una estrategia arriesgada”

Pero lo curioso de esta compra, es que en el mismo mes y año, los apuntes contables de las tarjetas opacas de Caja Madrid han desaparecido, y por un importe de más de 350.000 euros, muy superior al gasto medio de cualquiera de los otros meses.

Y nos adentramos en el año 2010. Porque a pesar del interés de colocar a González en el puesto, el proceso abierto con la dimisión de Gallardón y su sustitución por la mujer del ex presidente Aznar, Ana Botella en el ayuntamiento, evitaba que se pudiera producir la elección.

Desde la elección por parte del partido Popular de Miguel Blesa, con la connivencia de personas poco honradas de partidos políticos, patronal y sindicatos, pero de responsabilidad directa del clan de los Aznar, se comienza a saquear la caja a espaldas de sus clientes, ahorradores y de los ciudadanos en general.

De sus filas surgieron quizá los mayores escándalos bancarios de la era Rajoy, como las hipotecas basura, la inversión en preferentes por personas ajenas al mundo económico Y finalmente la concesión de tarjetas opacas o de color negro a todos los consejeros del Consejo de Administración de la caja. Y lo más grave de este escándalo no es en sí el gasto desorbitado realizado, sino la inmoralidad de su utilización y el sentir por parte de toda la sociedad, de que la mayoría de los consejeros fueron comprados con dicha tarjeta. Y que, por lo tanto, su honorabilidad y su ética tenían un precio.  No sabemos sí casualidad o no, pero entre los  usuarios de las tarjetas opacas solo había una mujer.

Guerra abierta entre Aguirre y Gallardón por el control de Caja Madrid:

Entre otros candidatos para la presidencia de Caja Madrid se barajaban también los nombres de Rodrigo Rato, Manuel Pizarro y Luis de Guindos. (Actual ministro de Economía)

El 25 de octubre de 2009 el líder del PP, Mariano Rajoy, reconoce que apuesta por colocar a Rodrigo Rato al frente de la entidad financiera, debido a su “reputación y prestigio dentro y fuera” del panorama nacional.

Y para seguir lanzando munición el vice-Alcalde de Madrid, Manuel Cobo, en una entrevista a El País del día 26 de octubre de 2009, se despacha a gusto contra González. Por esta entrevista le terminarían destituyendo de su cargo y abriendo expediente dentro del partido.

Por presiones de Rajoy se logra que González abandone su candidatura a presidir Caja Madrid. Y se abre la vía libre para que Rato sea presidente. Finalmente el 28 de enero de 2010 se convierte en presidente de Caja Madrid actual Bankia, después de abandonar sus cargos en otras entidades, entre ellas el banco Santander.

Hoy somos conocedores de que este señor y muchos otros, entre los que se encuentran Blesa, Arturo Fernández, Espinar, Spottorno y Moral Santín entre otros muchos, estuvieron saqueando la caja. Cargaron todo tipo de gastos personales y no tan personales, a unas tarjetas de color negro que mantuvieron ocultas a hacienda y a los estafados preferentistas.

El resultado de esta guerra intestina por el poder en la Caja, lo podemos ver en la nacionalización de los activos tóxicos por parte del estado, en concreto 34.000 millones de euros invertidos en el ladrillo, que los españoles nunca recuperaremos. Un hecho inmoral, fruto de la mala gestión, primero de Blesa y después de Rodrigo Rato, como artífice del cambio de caja a banco, absorbiendo más activos tóxicos de los que era capaz de digerir. Entre ellos los de la Caja de Ahorros de Valencia, Castellón y Alicante, nombre comercial Bancaja. Una entidad en quiebra que fue intervenida previamente y expedientada su presidente por fraude.

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