La gestora del PSOE contra el PSOE

Orwell predijo que la posibilidad de que un partido político que trabaja para la defensa y el crecimiento del capitalismo fuera llamado “socialista”, un gobierno despótico fuera llamado “democrático” y una elección dirigida “libre”, llegaría a ser una forma lingüística –y política- familiar. Son predicciones que parecen estar cristalizando en este tiempo de la postverdad. La ciudadanía desconfía de las élites y cuando expresa su pesadumbre se la acusa de populismo, un concepto  ambiguo que en realidad lo que muestra  es un manifiesto desprecio por la opinión popular. Las élites desconfían de los ciudadanos hasta el punto de que la última moda en la ciencia política es la “doctrina de los expertos” que aconseja que las democracias “refuercen su dimensión aristocrática en detrimento de la popular”.

Es el ápice narrativo de aquella rotunda consigna de Milton Friedman para imponer el neoliberalismo consistente en “hacer que lo políticamente imposible, fuera inevitable.” Como nos recordaba Felice Mometti, el “no hay alternativa” impone un estado de sufrimiento y desesperación, de desesperanza e irracionalismo propicio para la demagogia, el odio a la alteridad y el recurso a “supremos salvadores”. Es esta falta de relato alternativo lo que produce que la sociedad esté perpleja ante su propia indefensión. Rajoy ya ha abierto esa vía, marcando una  inconsistente separación entre economía e ideología, intentando imponer a Ciudadanos y al PSOE al principio de que no hay alternativa.

En este contexto, el Partido Socialista sufre, impulsado por algunos dirigentes, una esperpéntica metamorfosis autodestructiva por mantener los discursos de los viejos partidos que viven en la melancolía del corporativismo bipartidista del que tantos ciudadanos se sienten excluidos. En realidad es la sumisión a las posiciones de la superestructura del régimen  y la consagración de su pensamiento unilateral que supone un autoritarismo tout court ya que representa un determinado principio formal de deformación del antagonismo social y la exclusión de las mayorías sociales. En palabras de Slavoj Zizek el populismo de derecha, dice hablar en nombre del pueblo cuando en realidad promueve los intereses del poder y el  régimen de poder en España ha desembocado en un universo de frustración y represión. En este sentido,  la gestora que asaltó la historia y los estatutos del PSOE, además del sentido común, deberá asumir la pesada  responsabilidad de si merecía la pena convertir a un partido centenario y cuya trayectoria está llena de sacrificios personales y colectivos por mantener unos ideales y unos principios, para convertirlo en comparsa de un régimen de poder cada vez más injusto y para satisfacer las ambiciones de algunas baronías a las que parece que lo que realmente le estorba para su proyecto personal es el socialismo.

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PREMIOS Premio Internacional de Poesía “Desiderio Macías Silva.” México Premio Internacional de Poesía “Videncia.” Cuba. Premio de Poesía “Dunas y sal.” España. Premio de Poesía “Noches del Baratillo.” España. OBRA IMPRESA Penélope y las horas sin retorno. Instituto Cultural de Aguascalientes. México. Todos los días sin tu nombre. Editorial Carrión Moreno. Sevilla. El origen mitológico de Andalucía. Editorial Almuzara. Córdoba. Socialismo en tiempos difíciles. Izana ediciones. Madrid. Breve historia de la gastronomía andaluza. Editorial Castillejo. Sevilla. La cocina sevillana. Editorial Castillejo. Sevilla. La cocina musulmana de occidente. Editorial Castillejo. Sevilla.

3 Comentarios

  1. No se pude describir mejor la actual situación del PSOE. Ahora vendrá alguno que se ha hecho de derechas sin darse cuenta y nos dirá que el poder “orgánico” lo tiene la gestora. Lo peor de todo es que en este mundo de hipocresia y seudo democracia, resultará que llevarán razón. Las leyes, normas y eststutos se retuercen para que siempre beneficien a los mismos…..al final se quedarán con su razón y sin un solo votante, y el PSOE habrá pasado a la historia.

  2. Es como la pescadilla que se muerde la cola. Repetir hasta la saciedad que el sol es cuadrado lleva siempre a la cuadratura del estrecho círculo mental de las masas. Friedman lo sabía y sus adeptos lo han magnificado hasta el límite.

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