Amenazaba con ser el culebrón del verano. Sin embargo, la sanción de la FIFA confirmada por el TAS de no poder fichar en el mercado veraniego, fue determinante en las negociaciones abiertas entre el Atlético y Antoine Griezmann.

Club y delantero acordaron ampliar un año más su contrato, manteniendo la cláusula de rescisión en la nada despreciable cifra de 100 millones de euros y mejorando considerablemente sus percepciones anuales.

La evolución del equipo rojiblanco desde su retorno a primera división ha sido claramente ascendente en lo deportivo y en lo institucional.  Prueba de este crecimiento son las cifras que manejan sus futbolistas y una cierta capacidad, antes nula, de retención de sus jugadores franquicia y canteranos con más progresión de futuro.

El primer jugador que hizo “saltar la banca” fue Fernando Torres, primero con su renovación como jugador bandera en el proyecto con el que el Atlético retornaba a primera y con el que alcanzaba una cifra cercana a los 3 millones de euros, tras dos temporadas en segunda división con unos salarios muy por debajo del millón de euros.

En su última renovación, el Atlético renovaría a Fernando con una cláusula al alza cercana a los 37 millones de euros y con un salario de más de 6 millones por temporada que lo convertían, junto a Raúl González, en el futbolista español mejor pagado del momento.

La diferencia con el resto de salarios del equipo era bastante notable en aquellos momentos. Perea, Maxi, Ibagaza, Petrov o Keman, rondaban el millón de euros. La venta de Fernando Torres al Liverpool y la clasificación del Atlético para las competiciones europeas, elevó un peldaño el techo salarial de la “clase media” atlética y llegaron jugadores con perfiles salariales bastante más elevados a los de los últimos años.

 Seitaridis, Maniche, Leo Franco, algo por debajo de los 3 millones y jugadores ya consolidados como Simao, Reyes o Forlan, que formarían la clase noble del equipo pasando de los 3 millones. La llegada del Atlético a puestos de Champions y el indiscutible salto de calidad a partir del 2008, se tradujo también en la consiguiente subida de peldaños arriba en los salarios y, además de aumentar notablemente las primas por objetivos, se establecerían nuevos estándares para la plantilla.

La “clase media” atlética, formada por jugadores como Pablo, Perea, Antonio López o Raul García, se moverían cerca de los 3 millones. Las renovaciones al alza de Simao o el Kun Agüero los situarían por encima de los 4 millones, llegando tanto el argentino como su compañero en el ataque Diego Forlán a provocar un nuevo salto en el techo salarial atlético en sus últimas renovaciones, lo que durante esos años se conocería como el “club de los 6 millones”.

Tras los más de 6 millones por temporada del Kun y Forlán, el siguiente candidato a la zona noble de la plantilla parecía ser David de Gea tras una temporada espectacular en la 2010/2011, sin embargo, su salida así como la del Kun y Forlán, estancó momentáneamente la escalada salarial atlética hasta el 2012.

Año de la llegada de Simeone. Con Cholo, el Atlético dio el salto definitivo al primer escalón del futbol europeo y los salarios nuevamente, han sido reflejo de esta situación. Tras la espectacular primera temporada de Falcao, su renovación, le colocó en el “club de los 6 millones”. Desde entonces, la “clase media” atlética, se ha movido en torno a los 3 millones, algo menos de esa cifra para Gabi y Godin y cerca de los 4 para Diego Costa y Koke después de sus primeras renovaciones.

Tras ganar la liga y una temporada espectacular, Koke, se convertiría en el atlético mejor pagado llegando casi a los 8 millones y logrando una cifra record así como Godin, llegando casi hasta los 5, cifra record en su demarcación.

Así hasta la última renovación, la de Antoine Griezmann donde se habla de cifras superiores a los 10 millones de euros, más objetivos. Una cifra impensable en el equipo rojiblanco y que hace no tantos años, marcaba el límite entre cualquier jugador normal y las grandes figuras mundiales. En el aire se encuentran las posibles renovaciones de Oblak y Saul entre otros que, muy posiblemente, eleven el salario de la “clase media” a cerca de los 5 millones, donde se mueven actualmente Godín o Carrasco.

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