Todo cabe en Sur, la nueva y arriesgada propuesta novelística del escritor malagueño Antonio Soler, que con su aclamada Apóstoles y asesinos puso un punto y aparte en su carrera literaria. Ahora, esta historia ambientada en su ciudad natal con un mosaico variopinto de personajes e historias sirve a Soler para dar un nuevo impulso a su trayectoria literaria. Esta novela tiene alma, huele a sur por sus cuatro costados y sobre todo retrata la vida como se siente en este siglo XXI. Tan ambiciosa como valiente y deslumbrante.

 

Imagino que, en primer lugar, se encontrará muy satisfecho por ser el primer escritor en obtener el galardón que lleva el nombre de Juan Goytisolo.

Sí, desde luego. La obra de Juan Goytisolo me parece de una relevancia fundamental en la narrativa en castellano del siglo XX. En lo personal, Señas de identidad fue un libro clave para mí, cuando era un joven lector que lejanamente soñaba con escribir.

“Apelo a un lector, y por tanto a un crítico, más exigente, más comprometido con la literatura”

 

Sur es una obra catártica en su ya extensa producción literaria, más si cabe después de su aclamada Apóstoles y asesinos. ¿Por qué?

Cuando uno lleva recorrido un buen trecho como escritor se plantea, al menos ha sido mi caso, si verdaderamente lo ha dado todo, si se ha exprimido. Es algo sobre lo que estuve reflexionando. Y llegué a la conclusión de que podía dar más, aún tenía reservas, un filón por explotar. En Sur uno de los personajes principales es un atleta. En atletismo hay algo que se conoce como el “doble sprint” y es algo que va más allá del sprint final. Cuando parece que ya el cuerpo ha dado todo lo que es capaz de sí mismo, el atleta aumenta el ritmo de la carrera. Entra en una tierra de nadie, las reglas desaparecen, y se llega más lejos. Algo de esto me ha ocurrido con Sur.

 

¿Qué le hizo ser consciente de la necesidad de abordar esta ambiciosa novela con todas sus consecuencias?

Parte de lo que he dicho antes. Además de la necesidad de buscar nuevas vías expresivas, de aglutinar en un libro mucho de lo que he ido aprendiendo en tres décadas de escribir.

 

¿Era consciente del riesgo que corría de cara a la crítica, o nunca se plantea esa coyuntura?

Sí, es algo en lo que pienso. No exactamente en la crítica sino en los lectores, en cómo pueden recibir un texto más exigente que esas novelas de digestión rápida y olvido más rápido aún. Pero apelo a un lector, y por tanto a un crítico, más exigente, más comprometido con la literatura.

“La civilización, por los motivos que todos conocemos, se ha hecho muy porosa en las últimas décadas”

 

En Málaga y todo en un día. Sin duda un guiño a grandes novelas como Ulises, Berlin Alexanderplatz o Bajo el volcán, entre otras. ¿Por qué ha elegido esta tradición de la novelística contemporánea para ensamblar su nueva novela?

A veces las historias individuales se entienden mejor dentro de un contexto superior, colectivo. Las historias individuales se potencian, cobran más sentido. Cada una de ellas se entiende mejor y cobra más fuerza. Ulises, Berlin Alexanderplatz o El aplazamiento de Sartre, me parecen en ese sentido novelas portentosas.

 

La multitud de personajes que pueblan Sur retratan coralmente la ciudad moderna. ¿También el alma humana de principios del siglo XXI?

Esa ha sido mi pretensión. La ciudad es un superorganismo, al estilo de cómo uno de los padres de la sociobiología, Edward O. Wilson, describe los hormigueros. Una población llena de personas que a pesar de un individualismo exacerbado cumplen un cometido en función de la colectividad. No importa cuán independientes se sientan. Esa aparente contradicción es el reflejo de nuestros días. Solitarios pobladores de una colmena, deseando brillar, acercarse a la reina, sea cual sea para cada uno de ellos la reina, el dinero, el poder, el sexo o cualquier otra cosa.

 

En la belleza de sus páginas hay, por el contrario, mucha desolación. ¿Por qué?

El mundo en el que vivimos está lleno de contrastes. De mensajes bellos bajo los que se esconde demasiada miseria. Anzuelos que se clavan en el paladar de muchos ingenuos, zanahorias tras las que corre hasta la extenuación demasiada gente. Eso, además de que la felicidad, como se dice en la novela, tiene poco que contar.

 

Se habla mucho, quizá demasiado y claramente debido a la influencia del mundo anglosajón, de la Gran Novela Americana. ¿Por qué no ocurre lo mismo respecto a la Gran Novela Española del siglo XXI?

Creo que los norteamericanos no andan a la búsqueda de la Gran Novela Americana del siglo XXI, sino de la Gran Novela Americana en general, porque no tienen una figura definida y totémica al estilo de Cervantes en España, Shakespeare en Gran Bretaña o Goethe en Alemania. Nosotros tenemos el Quijote. Después de eso no creo que hayamos estado a la búsqueda de la Gran Novela Española del XVIII, del XIX o del XX.

 

¿Se siente candidato para este selecto club? ¿le gustaría?

No es algo que me haya planteado. En caso de ser candidato sería que algunas de las flechas que lanzo dan cerca de la diana.

 

¿Qué ingredientes debería sumar esa hipotética Gran Novela Española?

Supongo que tendría que ser una auténtica radiografía de la conciencia española, algo que en estos tiempos no sé si tendría mucho sentido y si se podría diferenciar de la conciencia europea. La civilización, por los motivos que todos conocemos, se ha hecho muy porosa en las últimas décadas, y la literatura no puede permanecer ajena a algo tan importante.

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