Vivimos tiempos complejos , tiempos en donde la transformación del modelo productivo y el continuo anclaje de algunas de las economías de Europa a las consecuencias de la crisis económica iniciada en el 2008 hacen posible que hoy el modelo de sostenibilidad y de estabilidad social, política y de bienestar este sufriendo una transmutación permanente . Y todo ello, con riesgos de toda índole en el horizonte cada vez más próximo, desafíos que en forma de desigualdades sociales, radicalización de los posicionamientos políticos, xenofobia o desgaste de las propias democracias e instituciones europeas a los que se debe dar una respuesta adecuada y urgente. Retos nacidos de la equivocada toma de decisiones de quienes a través de la austeridad quisieron responder a los problemas de una crisis profunda que necesitaba de otra receta muy diferente a la propugnada por la derecha europea y el FMI en su momento. Así, hoy la incertidumbre laboral o económica son platos permanentes en las mesas de miles de familias que luchan cada día por mantenerse a flote en un mar de desempleo permanente o precarización del los puestos de trabajo existentes como consecuencia de una estrategia política errónea y equivocada que sólo conlleva a una espiral de pobreza de la que de seguir así será imposible que se levanten economías como la Griega, la Italiana o la Española.

Políticas equivocadas y negativas en sus consecuencias al permitir con su inacción o acción errónea la expulsión del mercado productivo de millones de personas que incapaces de generar riqueza para el estado y sus propias economías familiares se ven limitadas en su capacidad de consumo en una economía de mercado en donde este es uno de los elementos vitales para la correcta circulación del modelo productivo y el progreso de las sociedades. Y con ello, de manera directa surge la desigualdad de clases entre quienes atesorando capacidades, posiciones de ventaja o preparación oportuna para el momento que vivimos consiguen avanzar en el campo minado de la crisis económica y el cambio de ciclo de la cuarta revolución industrial aprovechándose además en muchos casos del marco desregulatorio en ámbitos laborales o financieros de un mundo demasiado injusto que cuando se desequilibra de manera tan drástica sólo nos conlleva a la lucha de clases y al conflicto humano por la supervivencia o la defensa de las posiciones privilegiadas dejando de lado los criterios de progresividad, igualdad, justicia social y oportunidad tan necesarios en la construcción de la bóveda de los derechos fundamentales sobre los que se asientan los pilares de toda democracia.

Es aquí, en este marco en el que un importante porcentaje de la población se excluye del modelo productivo en donde aparecen los problemas de flujo de caja de un estado incapaz de asegurar el futuro de sistema de pensiones o de recaudar lo suficiente para enfrentarse al mantenimiento de un estado de bienestar que hoy sufre una aluminosis permanente en ámbitos tan fundamentales como el de las infraestructuras públicas, la educación o la sanidad en un país como España en donde el 30% de la población ha apostado por la sanidad privada como colchón ante las necesidades de atención primarias. Y mientras todo esto pasa, la decisión directa del estado y de la política responde de nuevo a lo absurdo, a lo ilógico de unas decisiones que partiendo de la postura de la derecha europea del austericidio fueron continuadas por las erróneas decisiones del modelo de “ayudas de subsistencia” para desempleados de larga duración y que ahora desde algunos sectores de la izquierda claman para la consecución de una Renta Básica Universal. No puedo aquí, más que mostrar mi absoluto rechazo a lo primero y a lo segundo, a lo primero porque una crisis económica como la que vivimos desde el 2008 sólo se puede enfrentar desde el posicionamiento y actuación del poder público y del estado a través de políticas neokeynesianas de intervención en la economía al efecto de generar motor económico en sectores estratégicos por un lado (Startups, Robótica, Biomedicina, Nanotecnología entre otros) capaces de generar riqueza y por otro lado con actuaciones capaces de generar una importante contratación de mano de obra de la población desempleada que hoy esta al margen del sistema productivo ,siendo incapaces de participar de manera directa en el mismo. Son estas medidas que bajo un nuevo “ New Deal 2.0” permitirían impulsar la economía de nuestro país y otros de la zona euro, políticas que acompañan y suman dos ejes la inclusión sociolaboral de la población en riesgo de exclusión y la generación de riqueza y utilidad a favor del interés general del estado. Algo esto, que en absoluto ocurre con los modelos de Renta Básica Universal o las ayudas de subsistencia para desempleados/as de larga duración, personas que a buen seguro preferirían cobrar por hacer algo a favor de la sociedad en vez de recibir un dinero para mantenerlos de un estado que hoy con esas políticas poco o nada recibe como contraposición y que en todo caso sólo sigue aumento un gasto público sin consecuencia posterior más allá que el de mantener en estado zombificado a parte de la población en nuestro país.

En definitiva, tal vez ha llegado el momento de empezar a construir un nuevo relato en la toma de decisión económica y política, un relato que basándose en el neokeynesianismo entienda que el modelo de bienestar tiene sólo dos caminos posibles para salir de una espiral de pobreza y que no son otros que el de la construcción de un modelo que sirva para construir un estado europeo soberano y justo en las políticas monetarias y que al mismo tiempo apueste por un nuevo New Deal de reactivación de las economías que hoy siguen sufriendo las consecuencias de la crisis de manera voraz. Lo contrario sólo será construir un relato de desigualdad, conflicto y miedo a un futuro que sólo traerá malos tiempos para la lírica.

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