Al asalto, de Eduardo Sojo «Demócrito, publicada en la revista satírica española El Motín el 24 de julio de 1881.

Cada vez que un individuo, que un político o un periodista (por llamarlo de alguna forma) arrugando su fina nariz, pronuncia con un mohín de desprecio la palabra “populista”, me llevo la mano a la cartera para comprobar que sigue en su sitio y que ese personaje no me la ha robado. Y es que esos individuos, aparte claro está de los típicos voceros de sus amos y demás estómagos agradecidos, suelen pertenecer a la élite española. Y no hay en Occidente élite más corrupta, sinvergüenza, ineficaz e inútil que la que ha asolado y sigue asolando este país.

En las Instituciones, en las diversas Instituciones del Estado, el panorama es más que desolador; es nauseabundo. Así, tenemos las últimas informaciones del caso Rato, dónde al parecer el ex vicepresidente se dedicaba a defraudar mientras ostentaba el cargo, tenemos el caso Pujol, el caso Gurtel, el caso Pokemon en Galicia, el caso de los EREs en Andalucía, el caso de los alcaldes catalanes, el caso de los sobres del PP, el caso Urdangarín, etc, etc. Es decir, toda la geografía peninsular está cubierta de corrupción política y de corruptelas institucionales. De hecho, no es extraño que cada vez piense más gente que ha habido tal selección negativa que a partir de un determinado umbral era imposible que una persona que no fuera un o una sinvergüenza integral o estuviese dispuesta a mirar hacia otro lado lo traspasase. Y no sólo se ha dado en política. Sentencias recientes podían ser un buen ejemplo. Y no digamos si hablamos sobre la cuadrilla de estiralevitas que habita en la gran mayoría de los medios de comunicación.

Y en cuanto al mundo financiero y de la gran empresa, ¿qué podemos decir? Si tenemos no sólo al ex vicepresidente económico hasta las cejas de porquería, si tenemos a 200 banqueros imputados y 30 causas abiertas, si resulta que está demostrado que el 94 % de las empresas del IBEX opera en paraísos fiscales, si más del 80 % del brutal fraude fiscal que hay en este país es de las grandes empresas, si el expresidente de la CEOE está en chirona y el vicepresidente imputado, si en definitiva se ha articulado un sistema productivo y económico basado en el pelotazo y la especulación, en el amiguismo y el compadreo, un sistema económico que ha desembocado en la brutal tasa de paro que padece España y en su crisis económica estructural, en su subempleo y salarios decrecientes.

Tenemos pues las élites extractivas más nocivas de Europa, las peores. Y tienen tal sensación de impunidad que encima se permiten regañarnos y decir que tenemos que aguantarnos y dar las gracias, que no podemos hacer otra cosa. Y en llamar “rojo” y “populista” a quién le planta cara. Pero que se sigan creyendo indefinidamente impunes dependerá de nosotros, de nuestra dignidad como pueblo. No de ellos.

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