Las elecciones del domingo han dejado un panorama complicado para todos, pero especialmente para el PSOE.

Superada la inicial y lógica alegría de no haber sido superado por Podemos, toca mente fría, analizar resultados y tomar decisiones.

La primera realidad a la que debe enfrentarse el Partido Socialista es que por h o por b no parece capaz de frenan la sangría de votos que lleva experimentando los últimos años. Es cierto que se recupera en algunos sitios respecto a diciembre, pero esa recuperación no se sabe hasta que punto se debe a un cambio de tendencia o al hecho de que los y las votantes, al verle las orejas al lobo,  ante la idea de un Pablo Manuel Iglesias jefe de la oposición o incluso Presidente, hayan optado por votar a los socialistas.

Además debe plantearse qué hacer en el complicado escenario político y no parece que ninguna decisión sea lo suficientemente buena.

Si opta por abstenerse y facilitar así un gobierno de Rajoy malo, tendrá que soportar durante meses o años que por su culpa gobierna la derecha. Por su culpa, no porque porque 8 millones de votantes hayan decidido validar las políticas del PP votándoles. Ya sabemos que en esto de echar en cara la vara de medir es diferente y si a todos se les perdona cualquier desmán, en el caso del PSOE es deporte nacional condenarlo eternamente a la expiación de no sé cuantas culpas.

Si vota en contra y no apuesta por presentar una alternativa de gobierno, casi con seguridad volveríamos a unas nuevas elecciones y aumentaríamos el hartazgo de la ciudadanía, sin ninguna seguridad de que no se repitiese, una vez más, el mismo escenario.

Una tercera opción sería intentar, como en diciembre, una mayoría alternativa. Deberían volver a sentarse los mismos actores: PSOE, PODEMOS y Ciudadanos. En cuanto al PSOE, habría que ver si unos militantes hartos de sufrir los ataques de Podemos en una campaña que ha sido durísima, estarían ahora dispuestos a embarcarse en un viaje que probablemente acabe en el momento en que los morados decida que no les compensa. Además como va a vender Podemos a sus electores que lo que diciembre fue un NO porque Ciudadanos eran de derechas, se convierte en junio en un Sí. En cuanto a Ciudadanos, parece que sus votantes han penalizado su acuerdo con el PSOE de diciembre, por tanto, por qué iban a firmar un nuevo acuerdo incluyendo esta vez en la ecuación a un Podemos que se ha dejado 1 millón de votos en su aventura de junio.

Quizás el PSOE deba esta vez pensar más en sí mismo . No creo que le convenga ser cortaplacista y optar por parchear una vez más, sobre todo  cuando un supuesto gobierno por la izquierda no da garantía alguna, en cuanto a su continuación en el tiempo.¿ Qué impediría a sus socios dejarle caer en cualquier momento? ¿Realmente Podemos va a tener la altura de miras de hacer lo mejor para la ciudadanía y no lo mejor para si mismo como ha hecho hasta ahora? ¿Es posible cambiar las políticas del PP con una mayoría débil y una clarísima minoría en el Senado?

El Partido Socialista es un Partido fundamental en nuestra democracia, un Partido con poso y que siempre ha tenido altura en lo que se refiere a las cuestiones de estado. Pero esta democracia necesita un PSOE fuerte, no un partido luchando contra viento y marea contra los elementos. Quizás y digo quizás, sea el momento de retirarse a los cuarteles de invierno y analizar seriamente los resultados, no de estas elecciones, de bastantes más. Reconstruirse y presentar un proyecto ganador, un proyecto que ilusione, que le devuelva el puesto que nunca debió perder.

Es una difícil decisión y seguramente parte del futuro de los socialistas dependerán de en que medida acierten o se equivoquen.

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1 Comentario

  1. La primera realidad es clara…..todos esos votos que está perdiendo son los que tiene Podemos que partía de cero. si Podemos no existiera el Psoe tendría mayoría absoluta.

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