Salinas de Don Benito.

El título del presente artículo no busca convertirse en un reclamo sensacionalista a la caza del lector. Tampoco parce exagerado decir que, si no se pone un remedio de forma inmediata, estaríamos asistiendo a los últimos años de existencia física del mismo. Afortunadamente existen asociaciones y colectivos capaces de movilizar conciencias y apuntar a la necesaria conservación de un patrimonio cultural y natural que explica la historia de Andalucía, la de sus pueblos y, sobre todo, sus gentes. En ellos y, por qué no, en la voluntad de las instituciones públicas ponemos todas las esperanzas para que este patrimonio sea identificado, protegido y puesto a disposición de la sociedad.

 

Las salinas de interior en la provincia de Jaén

Con más de un centenar de salinas de interior (Instituto del Patrimonio y los Paisajes de la Sal, 2008), Jaén es la provincia andaluza y del Estado español con mayor número de este tipo de patrimonio. Por lo tanto, la historia, la economía, los intereses, el poder y la vida en dicho territorio siempre han estado especialmente vinculados a la sal.

El fenómeno de las salinas de interior es especialmente llamativo pues, a través de originales y variopintas instalaciones ubicadas en espacios inverosímiles (laderas o bancales), que se sirven de las aguas salobres de manantiales y cursos subterráneos, se obtiene una sal de alta concentración y calidad. A demás, la presencia de estos blancos paisajes con una rica vegetación y fauna asociada, contrasta con entornos interiores como el de la estepa giennense donde, dicho sea de paso, encontramos la mayoría de las salinas de la provincia.

En este territorio se tiene constatada la cosecha de la sal desde época romana aunque, como ocurre en otros muchos sitios, su uso se puede remontar a la primera ocupación humana. Desde entonces la explotación se mantuvo constante hasta que, la crisis del sector artesanal de mediados de siglo XX, llevó al cierre y abandono de gran número de ellas. No obstante, un número bastante importante de ellas consiguió sobrevivir modernizándose, dedicándose a la extracción de salmueras o conservando a duras penas la producción artesanal.

Las salinas de Jaén se han caracterizado por ser pequeñas instalaciones (entre 1 y 3 Ha), trabajadas por familias campesinas. En ellas se empleaban los métodos y técnicas tradicionales de producción que aprovechan la radiación solar y energía eólica. La sal era destinada a la conservación de alimentos y al abastecimiento de la ganadería local y comarcal.

 

Estado de abandono y degradación

Las condiciones climáticas y geológicas de la península ibérica (altas temperaturas, vientos cálidos, presencia de diapiros salinos), convierten al Estado español en el territorio europeo con el mayor número de salinas de interior. A demás, y como hemos señalado al comienzo, el máximo representante cuantitativo del mismo es la provincia de Jaén.

Tampoco podemos olvidar que desde hace unas décadas, a través de diferentes programas de desarrollo local, el patrimonio cultural y natural salinero se ha convertido en un espacio de aprovechamiento y potenciación de las economías rurales europeas a través de su revalorización. Por tanto, es un patrimonio que se tiene muy en cuenta para diversificar la vida en los espacios rurales.

Salinas de Chillar.

Atendiendo a estas circunstancias bien podríamos pensar que, tanto en España como en Andalucía, ante el privilegio de poseer el mayor patrimonio salinero de interior de Europa, el mismo se encontraría, por lo menos, en unas condiciones decentes de conservación y reactivación. La realidad es que el olvido, el abandono y la destrucción es la lamentable realidad con la que nos encontramos en todo el Estado y, sobre todo, en Jaén.

De forma genérica son muchos los autores que, como Katia Hueso (2008) para España o Emilia Román (2014) y Tomás Quesada (1996) para Andalucía, señalan en sus respectivos trabajos la situación de degradación del patrimonio salinero. Concretamente, para Jaén, son Francisco Guerrero y Fernando Ortega (2004) quienes, desde el trabajo Salinas de Andalucía, apuntaban al futuro incierto de las salinas giennenses por su avanzado estado de degradación: “la mayoría de ellas están abandonadas, siendo a veces difícil llegar a reconocer el lugar exacto donde estuvieron ubicadas”.

Tanto Guerrero como Ortega consideran necesario evitar su desaparición a través de la reactivación para “salvar una de las reliquias etnográficas de nuestro entorno natural, conservando sus características así como su interés cultural y ambiental”. Sin olvidar, por supuesto, el socioeconómico.

 

Los intentos de conservación y revalorización

En 2016 Ecologistas en Acción y Acción Conjunta por el Patrimonio de Jaén llevaron a cabo una propuesta de intervención inmediata para acabar con la situación de deterioro y destrucción de las salinas de Jaén. El documento, dirigido a la Junta de Andalucía, solicitaba la incoación de expediente para declarar Bien de Interés Cultural (BIC) –máxima figura de protección patrimonial del Estado español– 33 instalaciones salineras (Salina de Chillar, Salina de Barranco Hondo, Salina de Los Vélez, etc…).

Curiosamente, hace diez años, era la propia Junta de Andalucía, a través de la Delegación de Cultura en Jaén, quienes habían realizado movimientos para la inscripción urgente de dichas salinas en el Catálogo General de Patrimonio Histórico Andaluz. De esta forma, alguna de ellas pasaron a formar parte de dicha base de datos.

Salinas de Mancha Real.

Por otra parte, el gobierno andaluz también llevó a cabo pequeños proyectos de restauración y reactivación de algunas salinas, eso sí, ninguna en Jaén.

Pese a que la propuesta pudiera parecer positiva, hemos de tener en cuenta que todas estas actuaciones tenían el común denominador de estar sujetas a programas europeos y, por tanto, no partían de proyectos, recursos propios o interés estratégico de la administración andaluza, sino más bien de aprovechar la oportunidad que se presentaba para este tipo de actuaciones. De tal forma que, mientras no existan líneas de financiación europeas, no habrá más intervenciones.

La administración demuestra así que se carece del interés necesario como para realizar un Plan Director que permita proyectar una investigación, identificación, protección y revalorización del patrimonio salinero andaluz. Cuestión ésta que también es extrapolable al resto del Estado.

Así las cosas, ante la firme y contundente propuesta de Acción Conjunta por el Patrimonio de Jaén hacia la administración pública, no podemos esperar una respuesta positiva.

 

Un patrimonio condenado a la desaparición

La tendencia actual de las cosas y, sobre todo, los antecedentes antes citados, nos hacen ser bastante pesimistas ante el futuro de las salinas de Jaén.

De esta forma, pese a la importancia de éstas para explicar la historia del territorio y de sus gentes; al potencial socioeconómico que, como hemos visto a través de Añana, pueden tener para los pueblos de las comarcas de Jaén; al llamamiento a la conservación de multitud de estudios y trabajos ante el avanzado estado de degradación; así como asistir a un contexto político y administrativo, como el de los postulados del desarrollo local, favorable para su reactivación. Como digo, pese a todo ello, la realidad es la de un desinterés manifiesto de las administraciones, no ya para su reactivación, sino hasta para su conservación.

Ante esta frustrante condena a la desaparición, solo nos queda seguir difundiendo el patrimonio salinero y apoyar, a través de cualesquiera que sean los medios disponibles, aquellas acciones que, como la de Ecologistas en Acción y Acción Conjunta por el Patrimonio de Jaén, apunten a la protección de los paisajes salineros.

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1 Comentario

  1. Es una pena que desde la otra punta de Andalucía vengas a decirnos lo que tenemos qué hacer, que sigas viviendo de las rentas de un trabajo que hiciste hace años para la Junta y que no te molestes en actualizarlo, bueno, sí, en fotos. Espero que la labor que desarrollas como concejal esté más acorde con tus compromisos.

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