Informes internos del Ministerio de Economía revelan que ya está empezando la desaceleración del crecimiento económico. Se sabía que iba a ocurrir. Todas las previsiones apuntan a que, en 2017, el PIB crecerá un punto menos de lo que lo va a hacer en 2014. Lo que nadie sabía era cuando iba a empezar este “aterrizaje”. Ahora parece ser que los primeros signos se han dado en septiembre: menos consumo interno y menos inversión en bienes de equipo son los síntomas.

Los datos sobre el consumo privado, ya publicados, indican que algunos de sus componentes han sufrido una ligera desaceleración: las ventas minoristas, las ventas de las grandes empresas de bienes y servicios de consumo, las matriculaciones de coches e, incluso, la confianza del consumidor que volvió a empeorar en el mes de septiembre. Y algo similar ocurre con la inversión en bienes de equipo.

Estos indicadores coinciden con las previsiones del boletín del Banco de España publicado a finales del mes pasado. En las mismas se indica que la economía crecerá un punto menos en 2017 como consecuencia, precisamente, de la caída del consumo interno y de la inversión en bienes de equipo. Economía y B.de E. coinciden, a su vez, con los servicios de estudios y organismos más prestigiosos del país en materia económica.

Pero como contraposición, hay un dato positivo. Las empresas mejoran. Han aumentado su capacidad productiva. Se han moderado los gastos de personal. Y se ha ampliado la rentabilidad. Los resultados económicos son, sin lugar a dudas, mejores.

Aunque la entrada de pedidos y la cifra de negocio en el sector industrial sigue siendo insuficiente, la evolución de los pedidos en dicho sector mejoró en el tercer trimestre. Se detecta cierto dinamismo. En la construcción parece que las cosas marchan favorablemente. La venta de cemento ha vuelto a los niveles anteriores a la crisis. Pero el sector servicios sigue siendo el de mayor dinamismo y, en especial, el del comercio.

El sector turístico sigue manteniendo su senda favorable en los datos del tercer trimestre aunque hay que tener en cuenta el componente estacional. Los indicadores corresponden a la época estival, la de mayor actividad. En cualquier caso, siguen destacando los récords que se han batido en lo que a número de visitas y ocupación hotelera se refiere. Ahora bien, en cuanto al gasto de los visitantes, ha quedado un sabor agridulce. En su conjunto, los turistas gastaron más que el año pasado, pero el dato de gasto por persona indica una preocupante disminución del 1,9%

El sector exterior también arroja señales mixtas. La economía generó capacidad de financiación frente al exterior en julio y se redujo significativamente el déficit comercial. Sin embargo, las exportaciones y las importaciones cayeron en el séptimo mes del año.

El sector público mantiene un déficit del 2,79 del Producto Interior Bruto, un porcentaje que supera el objetivo para todo el año. Y ello se produce precisamente en un momento en el que el Consejo de Ministros de este viernes aprobó el plan presupuestario para 2017 en el que no se incluye novedades, sino que se prorrogan las cuentas de 2016 hasta que haya gobierno, y un déficit mayor al exigido por Bruselas.

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