Ante las consecuencias principales de la Reforma Laboral del Partido Popular todos los partidos políticos de la izquierda que pueden tener acceso al poder o que tienen base social suficiente para tener cierta influencia anunciaron antes de las elecciones que uno de los puntos básicos de sus políticas laborales pasaba inevitablemente por la derogación de esta Ley que tanto daño ha hecho a los españoles. Sin embargo se quedaron en el anuncio de la derogación sin exponer directamente medidas concretas, sin decirle a los españoles cómo van a regular el mercado laboral para crear empleo de calidad, para eliminar la precariedad, para devolver a los trabajadores los derechos que el Partido Popular les hurtó con esta Reforma.

No entraremos a analizar las pequeñas pinceladas que hayan dado los partidos para dejar claro que la Reforma Laboral tiene fecha de caducidad: el momento en que el Partido Popular deje el poder. Sería absurdo que quisiéramos entrar en disecciones de propuestas que no se han hecho o, al menos, no se han trasladado a la opinión pública porque más bien entraríamos en el mundo de las suposiciones, en supuestos sobre lo que podrán hacer o dejar de hacer tal o cual formación en base a sus modos de hacer política más o menos cercanos a la izquierda. Se trata más bien de una reflexión sobre los caminos que debieron recoger los partidos en sus programas electorales sin señalar directamente a ninguno en concreto, a pesar de que se puedan hacer referencias veladas.

Dentro del nuevo mapa político español nos encontramos visiones muy diferentes del cómo debería reformarse el mercado laboral, visiones que son incompatibles en algunos casos y otras que, con matices, podrían generar un mapa laboral que se ajustara a las necesidades reales de los ciudadanos y que también daría beneficios a los propios empresarios.

Todo el mundo, salvo el PP y los sectores más reaccionarios del empresariado, está de acuerdo en que la Reforma Laboral de Mariano Rajoy ha incrementado más el problema del desempleo y la desigualdad. La Reforma Laboral ha deteriorado aún más el mercado laboral español y no ha sido una solución, tal y como lo vendieron cuando la impusieron a todos los españoles del mismo modo en que Franco imponía sus leyes sin ningún control parlamentario y con todo el desprecio que un régimen dictatorial puede tener con la voluntad de pueblo. Por tanto, todos estaban de acuerdo en que hay que derogarla. No obstante, no es tanto el hecho de decir, afirmar, jurar o prometer que se va a anular esta Ley injusta y que tanto daño ha causado, sino que los partidos están obligados a explicar cómo la van a derogar, qué plazos se imponen para prescindir de ella y qué situación quieren lograr con ello.

Como ya hemos apuntado ningún partido ha expuesto un plan específico, no han presentado a la ciudadanía cómo van a llevar a cabo esa promesa de derogar la Reforma Laboral. Unos porque tienen ya a sus espaldas unas cuantas reformas del mercado del trabajo, algunas de las cuales fueron verdaderas traiciones a su propia ideología, otros porque no querían mostrar sus cartas y se encuentran más cómodos en el secretismo o en la constante indefinición y otros porque, directamente, siquiera saben qué hacer. Sin embargo, es fundamental que todos los partidos que ya han anunciado que van a derogar la Reforma Laboral de Rajoy y Báñez expliquen a los ciudadanos qué medidas se tomarán tras dicha anulación, cómo van a aplicarlas y, sobre todo, cuándo lo van a llevar a efecto.

Un partido responsable a apenas unos meses de las Elecciones Generales ya debía haber apuntado la dirección hacia la que va su acción de gobierno en este tema, en el caso de que logren que los ciudadanos les den el apoyo suficiente como para llegar a poder o la suficiente fuerza como para poder llegar a acuerdos con otros partidos. Sin embargo no es así, nos quedamos en el mantra de «derogaremos la Reforma Laboral», pero los ciudadanos necesitan que se les explique cómo y cuándo se va a hacer efectivo dicho mantra.

El Partido Socialista presentó antes de las elecciones unos pequeños apuntes sobre cómo tenía intención de modificar el mercado laboral, pero, tal y como decimos, son sólo unos apuntes que se quedan muy cortos respecto a lo que necesitan los ciudadanos. Es la tónica del PSOE desde que Pedro Sánchez es Secretario General, dar titulares que refuercen su propia imagen pero siempre quedándose corto respecto a lo que el pueblo demanda de los socialistas. Pero ese es otro tema. El pacto con Ciudadanos ha dejado claro que el PSOE de Pedro Sánchez no derogará la Reforma Laboral y que las modificaciones que se harían si el actual Secretario General llegara a ser Presidente no son más que pequeños retoques, algunos de los cuales tienen un claro tinte neoliberal. Esta es la razón por la que apuntamos que antes de las elecciones era necesaria la concreción de lo que se iba a llevar a cabo tras la presunta derogación. Dejar sólo titulares nos conduce a esto: que se quiera vender como un éxito lo que no es más que una reforma de la reforma sin entrar a su eliminación total del marco legal. Los cuatro puntos sobre los que se asienta el pacto PSOE-C’s no son más que un burdo maquillaje para salir del paso porque no se profundiza en el meollo del problema. En primer lugar, las indemnizaciones por despido se mantienen, no se vuelve a los 45 días por año trabajado. En segundo lugar, se vuelve a confundir la precariedad del empleo con la duración de los contratos cuando la realidad de esa precariedad viene más por la duración de los mismos que por la tipología contractual. Se puede tener un trabajo semiesclavo con un contrato indefinido porque es a tiempo parcial. En tercer lugar, no se ponen medidas para la subida de los salarios.

en España los programas electorales son el papel higiénico de la política

Lo que queda claro es que todos aciertan en el titular: hay que derogar la Reforma Laboral. No obstante, aún no empezaron a redactar el artículo o lo tienen oculto en espera de ver los resultados de las negociaciones. Este hecho es un error porque en España los programas electorales son el papel higiénico de la política, se usan en los días de la campaña electoral para, una vez alcanzado el poder, tirarlo y gobernar sin un plan fijo dando la espalda a los ciudadanos y olvidándose de las promesas hechas. Así llegó Rajoy a la Moncloa con un programa falso del que ha incumplido su práctica totalidad. La falta de escrúpulos del Partido Popular llevada a su máxima potencia. De ahí que las formaciones que han anunciado la derogación de la Reforma Laboral, sean nuevas o no, tienen la obligación de exponer a los ciudadanos sus compromisos más allá de lanzar titulares.

 

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