La presencia del Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en la Audiencia Nacional para declarar como testigo respecto a la causa que juzga a Francisco Correa y cargos públicos del Partido Popular presuntamente vinculados a la trama Gürtel, es un hecho sin precedentes en la Democracia española, al ser la primera vez que un Jefe del Ejecutivo acude a un juzgado a prestar declaración. Rajoy se enfrentará este próximo 26 de julio a un interrogatorio sobre la corrupción que ha ido salpicando al PP en diferentes sedes judiciales, aunque ya tuvo que comparecer en 2013 en el Congreso para dar cuenta de su relación con el extesorero del PP, Luis Bárcenas a consecuencia de la gestión financiera del partido.

La defensa de Rajoy está más que definida, con clara constancia por parte del entorno del Presidente de su preparación exhaustiva de cara a un incisivo tribunal que ha desafiado al poder ejecutivo citando al igualmente líder del PP, según ha podido saber Diario 16. La estrategia de Rajoy es clara y directa al poner el punto de mira en su actitud disciplinada para “desterrar a Francisco Correa del PP”.

El Jefe del Ejecutivo conoce los estatutos del PP a la perfección, sabe quién es cada quien en el organigrama del partido que dirige, competencias, responsabilidades, para responder sin complicaciones a las cuestiones que se juzgan referentes a la etapa 1999-2005, y de paso, evitar los “lapsus de memoria” que han utilizado otras autoridades o empresarios en incómodos interrogatorios en los tribunales.

Rajoy fue nombrado presidente del PP en 2004, y su línea en el tiempo juega a su favor, al erigirse como el brazo ejecutor de la expulsión de Correa, así como su negación tajante al conocimiento de ninguna “Caja B” en el partido, cuanto menos “recibir sobres con dinero negro”. Además el presidente del PP ya ha argumentado que “nunca tuvo relación con las campañas electorales de Pozuelo y Majadahonda”, que precisamente son las que se miran con lupa en este juicio. La campaña electoral a la que Rajoy sí estuvo vinculado fue la del expresidente José María Aznar en 1996, en la que ganaron las elecciones y posteriormente Rajoy, comienza a ocupar diferentes carteras ministeriales, incluida la portavocía del Gobierno.

Desde Génova y evidentemente en Moncloa, se sigue una estrategia de aclarar cuantos hechos sean necesarios, para disipar todo tipo de dudas, y por supuesto separar la condición del Presidente Rajoy “como testigo”, muy al margen de “los acusados”. Otro aspecto fundamental para el PP, es el lugar que el líder de los populares ocupará en la Sala de la Audiencia Nacional, respirando aliviados, ya que declarará desde los estrados.

La presunta implicación del PP en cualquier caso, podría sustanciarse en relación a la trama Gürtel, sí los alcaldes populares de Pozuelo y Majadahonda recibieron 245.000 euros ara financiación de sus campañas celebradas en 2003.

En cualquier caso, el PP espera que Rajoy quede desvinculado de la corrupción.

 

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