Podría parecer exagerado culpar a los políticos y sus partidos, y a las propias instituciones, de la precariedad y explotación laboral que viven los periodistas en la mayor parte de los medios de nuestro país. Bajos salarios, horas interminables, precariedad y falta de estabilidad. La situación ha ido a peor, hasta llegar a las más bajas cuotas de dignidad laboral.

Pero lo cierto es que los políticos, las instituciones y sus grupos y coaliciones saben de esta precariedad, y ven al mismo periodista mañana, tarde y noche siguiendo sus pasos, siendo el altavoz de sus mensajes y trabajando casi siempre, por eso de la pasión profesional que tenemos los periodistas, con pasión y hasta buena cara.

Por eso me molesta especialmente que, si ya de por sí -y desde luego lo han hecho los dos grandes partidos y también los nacionalistas allá donde mandan- la política ha ganado la batalla a la Prensa y juega con la publicidad institucional y concesiones menores de contratos adjudicados a las empresas de Comunicación para darles aire y vida, lo que les permite echar periodistas, controlarles y, lo más terrible, dirigir la información.desde sus despachos.

Pero que tampoco piensen jamás en los periodistas cuando, como esta noche José Luis Ábalos, tras un día duro y complicado para los profesionales de la Comunicación, decide dar una rueda de prensa, casi a las 22.00 horas, en la sede del PSOE en Ferraz, como si de verdad su mensaje fuera tan importante para parar una rotativa, me duele especialmente.

Y unos minutos después sale a la luz que el consejer de Puigdemont, Santi Vila, que lleva días con el que si dimito o si no dimito, decide abandonar a estas horas de la noche.

La información, es cierto, no tiene hora. Es imprevisible un accidente, incluso un atentado, un fallecimiento de alguien conocido o popular o de un comunicado de una institución en momento de máxima alerta. Lo mismo pasa con un concierto, una entrega de premios o un campeonato.

Pero Ábalos, y especialmente el equipo de Comunicación de Ferraz, con una pésima coordinadora, sólo busca su minuto de gloria a consta del esfuerzo, el sudor y también a veces lágrimas de los periodistas.

Entiendo que piensen que son los grupos empresariales de comunicación los que tienen la culpa de la precariedad del periodista. Y tienen razón, pero sólo a medias. Porque ellos colaboran con las empresas en esa precariedad y juegan con mi profesión.

Y hoy cansada, asqueada de una situación con el conflicto soberanista que sólo ha enfrentado a hermanos y a una parte del pueblo catalán y español contra el otro, sintiéndome culpable por el exceso de trabajo que todo esto ha supuesto para mi equipo de Redacción de Diario16 -sabiendo por desgracia que no puedo pagarles lo que se merecen- pido a las asociaciones de la prensa que eduquen a estos políticos y eviten colaborar con la precariedad de los profesionales del Periodismo.

Desde luego, esta noche, Diario16 ni ha dado la rueda de prensa de Ábalos ni la noticia, anunciada desde hace días, de Santi Vila.

Mañana será otro día. Pero no contamos con un equipo de guardia, cosa que, por cierto, tampoco cuentan la mayor parte de los medios de este país. Es lo que hay.

Y mientras lanzan chistes y mensajes en las redes sociales porque el matrimonio de periodistas Ana Pastor y Antonio García-Ferreras viven en la tele y trabajan horas sin descanso, a mí, la verdad, lo que me genera es un respeto imponente.

No sé si ellos tienen opción de quedarse en casa o es pura devoción al trabajo, respetable en cualquier caso si es voluntario o tuvieron opción de elegir. Pero mi marido y yo, ambos periodistas también, nunca tuvimos más opción que la de vivir en los medios. Sé de lo que hablo y ya estoy cansada, muy cansada.

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Directora Diario16.com Periodista en cuerpo y alma, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco, tras 15 años en medíos de comunicación, creó Comunica2 con su compañero de vida y también periodista, Sergio Arestizabal, para demostrar que otra forma de comunicar es posible. Tras sufrir censura y presiones de los poderes públicos en el ejercicio de su profesión, hoy es libre. Durante años ha asesorado personas y empresas en crisis o injustamente juzgados por la opinión pública y publicada. Hoy tiene el reto de que el Periodismo abra un profundo debate interno sobre cómo recuperar la honorabilidad de aquellas personas a las que por error enturbió su imagen pública. Inconformista y crítica, como debe ser una periodista.

5 Comentarios

  1. Me ha impactado este artículo. Nunca había pensado en la profesión de los periodistas desde este punto de vista. Espero que en algún momento consigáis mejorar vuestras condiciones laborales. Mucho ánimo.

  2. Chapeau !
    Como otros muchos, tuve que dejar esta maravillosa profesión para poder comer. En muchos oficios las personas sacrifican su tiempo y esfuerzo casi gratis, pero el periodismo es especialmente importantel para una sociedad libre. Gracias por seguir ahí contando lo que pasa.

  3. Es probable que hoy todavía los partidos políticos ignoren este excelente artículo. Pero seguro, segurísimo, que es el principio del fin de algo. Enhorabuena!

  4. Lo que ocurre a los currerlas del periodismo es similar a lo que ocurre en otros sectores. Sólo el pueblo salva al pueblo. Pero ustedes están tan disgregados e individualizados como un teleoperador o un cartero, o una barrendera o cualquier autónomo. A ver si van tomando nota, que es lo suyo, y hacen algo más que ser voceros o transmisores del gabinete de comunicación de turno o de la oficina de prensa del partido o institución de la que dependen quienes les pagan. Unión frente a la tiranía, sea esta cual sea. Lo demás se queda en lágrimas. Con afecto, con firmeza y respeto lo digo.

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