El colaborador de Diario 16, Abel González ha comparecido ante la subcomisión para Un pacto de Estado de la violencia de género del Congreso de los diputados. González es profesor de Udima, doctor en Criminología y Presidente Federación Asociaciones de Criminólogos de España (FACE). Reproducimos el texto correspondiente a su intervención en dicha subcomisión.

Debido al desconocimiento existente sobre las funciones de la Criminología y los criminólogos/as, es necesario concretar que la criminología analiza todos los factores relacionados con los fenómenos criminales (o incluso los predelictivos) para poder prevenirlos de una manera adecuada, va mucho más allá de los mitos que aparecen en los medios de comunicación. Es decir, los criminólogos analizan y estudian todo lo relacionado con el agresor, la víctima, los medios de control y realizan propuestas basadas en la evidencia (muy importante recalcar este extremo, las propuestas criminológicas deben evaluarse y conocer por qué funciona o no funciona). La institucionalización de los estudios de Criminología se produjo en el año 2003, actualmente existen multitud de Grados oficiales en Universidades públicas y privadas, así como Máster y programa de Doctorado. Es una de las carreras más demandadas, pero existe un problema fundamental: no existen, apenas, salidas profesionales, y este problema no es único del colectivo, también lo es de la sociedad, porque no se puede beneficiar de profesionales formados específicamente para la mejora de la convivencia social.

La propuesta principal que podemos realizar es que se tengan en cuenta los conocimientos criminológicos en la prevención e intervención, y se puede conseguir mediante la implicación de los Departamentos de Criminología de las Universidades en las que se cursa esta titulación, por ejemplo, a través de la creación de una red internacional de investigación en la materia patrocinada por la Administración; y, sobre todo, en la potenciación del empleo de criminólogos/as en diferentes áreas de la administración o de las asociaciones, fundaciones y empresas que colaboran con la administración en la lucha contra este fenómeno criminológico.

Dentro de la propuesta, el objetivo fundamental es mostrar qué conocimientos tenemos actualmente en Criminología relacionados con la violencia de género (concepto amplio en el que incluimos la violencia contra la mujer en la pareja, pero también el tráfico de mujeres con fines de explotación sexual o cualquier otro tipo de violencia que puedan sufrir las mujeres); y, a través de este conocimiento, mostrar las funciones que pueden desarrollar los criminólogos/as para transferirlo a la sociedad de manera aplicada.

De esta manera, especial atención requiere saber lo que sabemos sobre la evaluación de la problemática. En España no existen encuestas de victimización a nivel nacional, más allá de la última encuesta europea al respecto (en la que España posee unas tasas bajas en comparación con el resto de países europeos). Conocer el grado de cifra negra (hechos no detectados por el sistema) es muy importante, ya que hay estudios que cifran esta cifra en un 50% (algunos estudios lo amplían, sobre todo por las características propias de esta tipología criminal). Es necesario conocer cuántas víctimas no denuncias, por qué no lo hacen y cuáles son sus necesidades, pero debe realizarse de una manera sistemática, más allá de investigaciones piloto.

En este caso existe una iniciativa muy importante por parte de la Secretaría de Estado de Seguridad en la que equipos integrados por criminólogos/as y psicólogos están analizando las variables en los casos de femicidios a nivel nacional. Todavía no existen datos concretos, pero se está comprobando que las variables que están relacionadas con estos casos pueden ser algunas que no se consideraban hasta el momento, como puede ser una situación previa de maltrato, que, finaliza de manera trágica.

Por último, también se debe hacer una autocrítica, y es en el caso de que en los Congresos Nacionales de Criminología (ya van 12 desde el 2004) y en la revista científica más importante en España (REIC) hay una amplia investigación sobre este problema, pero toda esa investigación no se está transfiriendo a la sociedad, aquí debemos ampliar los esfuerzos en cuanto a la divulgación y aplicabilidad de los conocimientos en Criminología.

Dentro de la intervención y aplicación de los conocimientos se puede incidir en las siguientes áreas:

  1. PREVENCIÓN TEMPRANA

Nos referimos a un tipo de prevención que se dirige a la población en general y cuyo objetivo fundamental es que no se produzcan casos de violencia de género. Se puede incidir en la supresión de factores de riesgo en cuanto a agresores y víctimas, pero también en cuanto a las situaciones en las que se producen los hechos delictivos. Aquí debemos indicar que la prevención debe ir más allá de potenciar la igualdad efectiva entre hombres y mujeres (cuestión de suma importancia), pero el fenómeno que aquí nos trae es poliédrico y en él hay que actuar desde múltiples vertientes.

Por lo indicado anteriormente, en este apartado, las propuestas se pueden concretar en las que siguen:

Implementación y evaluación científica de programas efectivos en centros educativos (incluso educación infantil). Creación de un banco de buenas prácticas en el Ministerio de Educación y las Comunidades Autónomas. En estas dos iniciativas es fundamental que la coordinación técnica corra a cargo de personas formadas en Criminología, por lo dicho al principio de la comparecencia.

Análisis y evaluación de las campañas generales en los medios de comunicación. Análisis del tratamiento del problema en los medios. Por ejemplo, la campaña de “Tolerancia Cero”, según el conocimiento criminológico, no puede ser efectiva porque activa factores de riesgo en los agresores asociados a las carencias de apoyos pro-sociales (según el modelo teórico del Triple Riesgo Delictivo).

Así, ¿qué factores pueden ser más efectivos en este sentido? Son los siguientes:

  • Los indicadores de eficacia de las campañas son: el control del tratamiento de las entidades y personas que colaboran a lo largo del proceso y su colaboración activa. Cambios de actitudes en la población en general. Cambios en la población a la que va dirigida la campaña.
  • Parecen ser los spots televisivos las herramientas más eficaces en la concienciación por su mayor proyección y calado social.
  • La violencia de género es un fenómeno cambiante, por este motivo las campañas deben ser lo suficientemente flexibles. A pesar de que los datos de opinión de la población sobre la violencia de género indican que el 58,3% no considera las campañas de televisión como un elemento que las haga cambiar su opinión, solo el 2,7% de la población ve la violencia de género como uno de los tres problemas más importantes de la sociedad española.
  • Los elementos de las campañas más efectivas son: utilización de múltiples medios (radio, televisión, prensa, vía pública); coordinación con servicios de participación directa de la audiencia para realizar un seguimiento inmediato; segmentación cuidadosa de la audiencia a la que se pretende llegar; dirigir mensajes al entorno de la población objetivo; involucrar en el diseño y operación a figuras claves de los medios y del gobierno; escoger cuidadosamente a los modelos de las campañas; utilización de mensajes educativos en contextos de ocio; utilización de noticias; referencias a mitos y creencias actuales; comunicación de beneficios; reducción de la ansiedad si se incluyen mensajes que apelan al temor; centrar la atención en consecuencias inmediatas; utilización de técnicas de evaluación; considerar los conflictos sociales de fondo en los mensajes; atención al momento en el que se desarrolla la campaña (cambios legislativos,…); incluir estrategias de marketing comercial; repetición de mensaje único; metas modestas; incluir todas las formas de violencia.
  • Si las campañas se dirigen a los jóvenes, además hay que añadir como elementos de efectividad: dirigidas a edades tempranas; aumentar la conciencia en el contexto social; incluir mensajes educativos dirigidos a las familias; incluir mensajes sobre la formación de la identidad en la adolescencia; incluir estilos de vida positivos; lenguaje claro y directo.
  1. PREVENCIÓN SECUNDARIA. GRUPOS DE RIESGO.

La prevención secundaria es la que detecta y analiza los factores relacionados con los grupos de riesgo, aquí cobra especial importancia la prevención en aquellos casos detectables, pero que nunca llegan al sistema. Los grupos de especial riesgo son aquellos en los que es muy probable que se pueda producir la violencia por múltiples factores. Un ejemplo en este caso, que va más allá de la violencia contra la mujer en la pareja, es el caso del tráfico de mujeres con fines de explotación sexual, donde se deben articular medidas en las que las mujeres puedan denunciar su situación y tener una red de recursos adecuada). Por lo indicado, las propuestas concretas pudieran ser:

  • Detección de necesidades victimológicas y criminógenas en la red asistencial. Evaluación y gestión del riesgo de violencia en las víctimas que se acercan a cualquier punto de información o atención del sistema (sanitario, servicios sociales, etc.). Inclusión de un criminólogo/a para esta evaluación.
  • Evaluación de los planes preventivos específicos a nivel autonómico y nacional. Creación de un grupo de estudio con la unión de Administración, Universidades y Sociedades Científicas. Aquí cobra especial importancia conocer qué eficacia tienen las medidas que se están desarrollando, porque, por ejemplo, puede ser muy efectivo potenciar asociaciones de mujeres en núcleos rurales, pero debemos contar con una evaluación de efectividad rigurosa). En este sentido ya se mantuvo una reunión con la actual Ministra de Sanidad, para exponer esta necesidad y cómo desde los conocimientos de los criminólogos/as se puede implementar.
  1. PREVENCIÓN TERCIARIA. TRATAMIENTO DE VÍCTIMAS Y AGRESORES.

Este tipo de prevención es la que intenta evitar la victimización repetida, y, muy importante, la reincidencia delictiva. Desde Criminología sabemos que aquellas víctimas con las que se trabaja para potenciar sus recursos en cuanto a su protección y autoestima, por ejemplo, son capaces de romper la dinámica violenta; y, en el caso de los agresores, aquellos que se someten a tratamiento (sobre todo si se produce en medio abierto) se producen reducciones muy importantes de la reincidencia.

  • Tratamiento de agresores (evitación de la reincidencia). Mejora del tratamiento de los agresores, sobre todo en medio abierto. Potenciación de las medidas para preparar la reentrada en sociedad de aquellos que estén encarcelados. La investigación ha demostrado que es más efectiva la intervención con maltratadores en medio abierto y desde una perspectiva holística, es decir, tratando personalmente y ambientalmente el problema. En este caso los tratamientos más efectivos deben cumplir con las siguientes premisas: deben estar basados en modelos teóricos sólidos, estar dirigidos a las necesidades criminógenas, contar con profesionales adecuados y apoyo por parte de las ejecutivas de los centros o instituciones, y aquellos integrales con una adecuación del tiempo. Por este motivo sería de gran interés contar con criminólogos/as.
  • Implementación de pautas específicas para evitar revictimización, en función de la evaluación de la misma. A través del contacto de un criminólogo/a con las víctimas, sobre todo en las oficinas de atención a víctimas de delitos y en las Unidades Forenses de Valoración Integral. En este caso, una vez realizada la valoración inicial se puede trabajar la evitación de la revictimización desde una perspectiva evolutiva y situacional. Así, contar con criminólogos en estas unidades estaría especialmente indicado.
  1. INTERVENCIÓN ESPECÍFICA EN EL SISTEMA DE JUSTICIA.

Una de las principales funciones de la Criminología es aportar información en el ámbito de la justicia. El contenido de la información puede ser muy variado, desde el análisis de riesgo, hasta la propuesta de medidas que puedan ser más eficaces en cada caso concreto. Por todo ello la propuesta se puede concretar en:

  • Valoración del riesgo de violencia para una mejor protección de la víctima y asesoramiento en la implementación de medidas más efectivas para evitar la reincidencia. Para ello sería necesaria la incorporación de un criminólogo/a en la plantilla de los Juzgados de Violencia. Puede ser interesante la implementación de la obligatoriedad del informe criminológico de valoración del riesgo y orientación de medidas para los casos de violencia de género dirigido a los Jueces/Fiscales para que tengan mayor información en los juicios rápidos, al igual que se está haciendo en el caso de la delincuencia vial.
  1. INTERVENCIÓN ESPECÍFICA EN EL SISTEMA POLICIAL.

En el ámbito policial aún existe una falta de formación específica, incluso en la sensibilidad del problema. Tanto en los agentes encargados de realizar valoraciones de riesgo, porque no han sido formados para ello, como para una atención integral. También sería necesario revisar la adecuación de que las unidades policiales de violencia de género sean especialidades estables dentro de las fuerzas y cuerpos de seguridad (un ejemplo de lo que no debe hacerse es el caso de Collado Villalba–Madrid- en el que funcionaba una unidad mixta de policía local y guardia civil que se encargaba de todo el proceso, muy bien valorada por las víctimas a las que daba cobertura, y que fue desmantelada de la noche a la mañana, de aquí la necesidad de que sean especialidades estables). Por este motivo sería muy interesante que:

  • Se potenciase la formación criminológica específica en el ámbito de la evaluación del riesgo para policías. Así como la utilización de policías titulados en criminología para la realización de funciones de análisis y gestión del riesgo de violencia en víctimas y agresores.

RESUMEN

Necesidad de aumentar la inversión en investigación criminológica. Muy interesante sería la potenciación de equipos multidisciplinares coordinados por Universidades u otros centros de investigación. Apoyo de la investigación que se realiza actualmente, por ejemplo, la iniciativa de la Secretaría de Estado de Seguridad (Ministerio del Interior), dirigida por el Comandante de la Guardia Civil José Luis González.

Potenciar la aplicabilidad y transferencia del conocimiento criminológico, a través de un mayor contacto entre la administración y el ámbito universitario/científico.

Implementación y evaluación de programas educativos (basados en la evidencia científica).

Análisis y diseño de campañas generales eficaces (con el asesoramiento de criminólogos/as).

Detección de necesidades victimológicas, evaluación y gestión del riesgo en el sistema sanitario y asistencial (con la implicación de criminólogos/as en estos sistemas).

Evaluación y mejora de los planes preventivos locales y regionales (desde Criminología se aportan los conocimientos adecuados para la evaluación de los planes preventivos).

Potenciar los programas de tratamiento de agresores, sobre todo aquellos que se desarrollan en ámbito abierto. Evaluación de los programas e implementación desde los conocimientos criminológicos más actuales en tratamiento de delincuentes.

Aumento de las pautas para evitar la revictimización en las víctimas, para aquellas que tienen contacto con el sistema de justicia (incluso victimización secundaria) y aquellas que tienen contacto con otros sistemas (asistenciales o sanitarios).

Introducción y mejora de la evaluación y gestión del riesgo en diferentes sistemas (policial, judicial, asistencial).

Potenciación de las unidades policiales específicas y estables, formadas preferentemente por agentes con titulación en Criminología.

En definitiva, una evaluación rigurosa de la aplicación de la Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, para saber qué medidas funcionan, cuáles no y aquellas que son prometedoras.

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