Lo único que les faltaba a los bancos es saber que en el proyecto de Ley de reforma hipotecaria que se va a tramitar en el parlamento no se contemplan modificaciones en lo que a las referencias de los tipos de interés variables se refiere. El cambio del euríbor lo tendrán que diseñar las propias entidades. El peor escenario posible ya que puede acabar por generar una nueva guerra que, tal y como están las cosas, no conviene a nadie. Ante tal panorama de incertidumbre, este comienzo de año está siendo el más flojo en lo que a concesión de hipotecas se refiere. El negocio se encuentra prácticamente paralizado.

La sentencia sobre las cláusulas suelo del TJUE ha encarecido las hipotecas, sin duda. El diferencial del índice de referencia se ha disparado. Si durante 2016 se llegó a situar, en algunos productos, en el punto básico, ahora ya no se encuentra nada por debajo del punto y medio. Entidades como el Sabadell creen que en un corto plazo de tiempo, “el euríbor volverá a la senda positiva”. Y esa será la circunstancia para recuperar lo que hasta ahora está siendo un negocio ruinoso porque la banca, en las hipotecas, está perdiendo mucho dinero. El margen de intereses es cada vez más estrecho. Y hay que tener en cuenta que, todavía, se están amortizando préstamos concedidos en pleno boom inmobiliario. A euríbor y con diferenciales de hasta medio punto porcentual.

Y, encima, ahora hay que devolver los intereses cobrados de más por la sentencia de las cláusulas suelo, y por los gastos de constitución de la hipoteca, es decir, los notariales y del registro. Sabadell insiste en que sus clausulas suelo no son abusivas, son transparentes y los clientes fueron advertidos de sus consecuencias “de manera didáctica y entendible”. BBVA también se resiste a pesar de tener una sentencia del Supremo que les obliga a ello. Caixa ha anunciado que devolverá las cantidades “a la mitad de sus clientes” sin especificar cuales serán las condiciones que deben reunir los mismos. Y los otros están pendientes de que el Supremo aclare, de una vez por todas, lo que hay que hacer en aplicación de la sentencia del TJUE. Se dice que puede ser este mismo miércoles cuando se conozca dicha resolución. Hasta entonces, todo paralizado.

En cualquier caso, fuentes del sector advierten que el endurecimiento en la concesión de hipotecas habilitado en los últimos años, se va a mantener. “Se concederán préstamos sólo a aquellos que demuestren su solvencia y bajo ciertas condiciones”.

Los productos hipotecarios después de la crisis se han concedido a personas con ingresos elevados, incluso por encima de los 3.000 euros mensuales, con cuentas bancarias con saldos elevados, por encima de los diez mil euros de media, y suscribiendo seguro de vida, de hogar y tarjeta de crédito, dándose casos en los que se ha pedido la contratación de planes de pensiones. Todo esto se va a mantener. El diferencial será mayor, el porcentaje de concesión nunca va a sobrepasar el 80 por ciento del valor de la vivienda y, en este punto, se tendrá en cuenta que dicho valor se obtenga por sociedades de tasación de la propia entidad. Tampoco habrá tantos años de amortización como hasta ahora ha habido. El máximo será de 30.

En otras palabras, hipotecas de acceso casi imposible para el segmento medio de la población que quiere acceder a la vivienda.

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1 Comentario

  1. Con datos estadísticos, la concesión de hipotecas se contrajo de 2011 a 2013, pero ahora sí se están concediendo y de hecho en 2016 hubo hipotecas más interesantes que en 2014. Hoy mismo Bankia ha lanzado una publicidad de que si tienes la nónima domicilada te deja a 0 euros gran parte de las comisiones de la hipoteca, como las de apertura. Lo siento, pero el artículo contiene sesgo hacia qué duro se les hace a los bancos cumplir las sentencias de la justicia con los abusos con los que se han lucrado, bastante más de lo que devolverán.

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