El príncipe de la charca, el más insigne batracius aguirrensis, y el simbionte polimórfico, han vuelto. Nunca se han ido. Me refiero a que han vuelto estar entre estas líneas que escribo para entretenimiento de un domingo por la mañana cualquiera.

Nuestro farsante preferido, Pablo Casado, ha hecho una propuesta a su correligionario del alma, Albert Rivera, digna de nuestro comentario. Según el señorito andaluz desubicado, el Psoe se ha radicalizado a la izquierda dejando libre el espacio político de centro-izquierda, que el partido Ciudadanos, con su líder, Venom, a la cabeza, debe ocupar de manera inmediata. Venom es un simbionte que saca provecho de izquierdas y derechas por igual con tal de sobrevivir y crecer. “¡Qué gran oportunidad tienes, Albert, ahora que el Psoe ha emigrado del centro-izquierda! Ahora puedes hacerte con él, engañar a los españoles y españolas con un programa falso, como hicimos nosotros en 2011, y luego podremos gobernar juntos haciendo las políticas de derechas que mejor les vienen a nuestros amigos”. Supongo que la anfibológica salamanquesa se lo estará pensando. Poco importa que Ciudadanos se refundara para pasar a ser Liberales y dejar de ser Socialdemócratas. Poco importa que el espacio por el que lucha Ciudadanos sea el mismo que ocupa el PP: lo que importa es que Pablo el rápido (aprobó 18 asignaturas de Derecho en un año mientras se dedicaba en cuerpo y alma a la política…) se salga con la suya y la fundación FAES (Fascistas Españoles), triunfe. El aznarismo está de vuelta. Estamos salvados. Gracias a Dios que el Psoe se ha radicalizado a la izquierda, porque si no, igual toda esta psicosis no sería posible. Mienten tanto, que confunden la esperanza de un pueblo con la ingenuidad. Creen que España lo aguanta todo, y se van a equivocar.

El problema está en la contradicción inherente al discurso. Venom parece hacer aceptado el reto, y ahora va diciendo que “a los poderosos hay que controlarlos, porque si no pueden llegar a ser peligrosos”. Esto efectivamente es un discurso socialdemócrata que él adereza con gestos de españolismo pacomartinezsoriano. La cuestión es que si el Psoe, como según dice su jefe, se ha podemizado, ¿cuáles son los poderosos que piensa controlar el simbionte? ¿Los mismos amigos a los que las políticas de FAES protegen? No sé, no sé, igual a esto hay que darle una pensada.

Mientras tanto, el Psoe a lo suyo. Gobernar España buscando la integración de todos los españoles y españolas. Tomando las medidas que puede con las fuerzas de que dispone. Haciendo las políticas que más pueden beneficiar a la mayoría de la ciudadanía y buscando sacar adelante unos presupuestos a pesar de los palos en las ruedas que sólo saben poner aquellos que creen que el poder es suyo. ¿Para qué se ganó una guerra, si no?

Ahora les molesta el aborto, otra vez. Y los inmigrantes, y los pensionistas. ¿la educación? Un gasto. ¿La sanidad? ¡Quia!, hay que trabajar más y quejarse menos. Son los integradores, los que dicen parecerse más a España, ¿pero de verdad creen que los españoles y españolas somos así? Al menos Rajoy tuvo la decencia de mentir y edulcorar el golpe. ¡Un poco de anestesia, por favor! porque los aznarinos, los de la charca, los simbiontes, están tan convencidos de tener razón, que están dispuestos a decirnos, por fin, la verdad de lo que piensan: Los inmigrantes, unos cabrones que vienen a robarnos lo que es nuestro. Los abortistas, unos asesinos. Los catalanes, unos golpistas. Los de Podemos, unos comunistas bolivarianos, y los del Psoe, unos radicales de izquierda.

Tranquilidad compañeras y compañeros. Nosotros a lo nuestro: Gobernar España, integrar, cooperar, consensuar, construir una sociedad más justa. Ese es nuestro propósito.

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