Ya hemos pasado por una gran burbuja: la del ladrillo –todavía tenemos muchas ciudades y urbanizaciones plagadas de viviendas vacías y de esqueletos-, y parece que fue ayer, pero sin embargo, a pesar de todo, estamos próximos a meternos en un lío si no tomamos medidas drásticas.

Además de Donald Trump, deben ser pocas las personas que no piensen que el Cambio Climático se avecina con sus efectos devastadores sobre el Medio Ambiente: un aumento de las temperaturas, acompañada de períodos de sequía, que pondrán en peligro la vida, y con ella la agricultura.

Se viene observando desde hace tiempo: el verano empieza a mediados de mayo y termina casi en noviembre. Los más viejos de cada lugar no reconocen la climatología actual. Pero si comparamos las temperaturas de este año con las del pasado, se observa un claro aumento en casi todos los puntos de nuestro país, que ha hecho insufribles los últimos días de clase de los alumnos más pequeños, al estar próximos a la deshidratación. Es un hecho y no una ilusión óptica.

Sin embargo, la ignorancia, la estulticia, de numerosos dirigentes políticos, la mayoría de ellos del Partido Popular, hace que sigan pensando como en los tiempos del General Franco, en que las variaciones de tiempo eran arbitrarias, por lo que se puede decir que nos encontrábamos en situación de estabilidad climatológica, y sigan pensando, como entonces: que el agua sobraba y si no se hacía un trasvase entre cuencas. ¡Pobres diablos! Su egoísmo les lleva al delirium tremens.

Pero ahora es distinto, el calor y la escasez de agua han venido para quedarse. Aun así, hay todavía quienes siguen pidiendo lo de toda la vida: “que se trasvase el agua de las cuencas excedentarias a las deficitarias”. ¿Es que existen ya cuencas excedentarias?, y si existen, ¿van a tardar mucho en ser deficitarias?, ¿no ven las noticias en los informativos?

Si queremos que no nos pille a fondo el Cambio Climático, tenemos que actuar con rapidez y a nivel mundial porque está mucho en juego, demasiado como para quedarnos quietos. Hay que tomar medidas a escala mundial, suprimiendo cuanto antes las emisiones de CO2 y, en general, de todas las sustancias que provocan el “Efecto Invernadero”, jugándonos todo a una apuesta por el uso inmediato de las energías renovables no contaminantes.

Pero no será suficiente, porque habrá que tomar medidas, también, a escala de cada país. Y el que piense que el trasvase sigue siendo la solución que se vaya olvidando, porque el único agua excedentaria será la del mar, por lo que la desalación se presenta como la única fórmula para tener agua suficiente para el consumo humano, la agricultura y la ganadería. Algunos, al final, van a tener que reconocer que la para ellos malvada Cristina Narbona, hace años que ya apostó por la única solución, a corto y medio plazo: la desalación.

De paso, no estará de más que los agricultores dejen de apostar por lo fácil, producir más: poner terrenos casi desérticos en producción agrícola. Lo que procede es invertir en innovación, para finalmente apostar por una agricultura más sostenible, de más calidad y, por tanto, de alto valor añadido,

Que nadie piense que lo aquí expuesto tiene una importancia menor, ni que se trata de Ciencia Ficción, porque es tan real como la vida misma.

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