Fotos de Andrea García.

El MUSAC (Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León) acoge la obra de la argentina Adriana Bustos en su exposición individual titulada Prosa del observatorio desde el 17 de junio hasta el 19 de noviembre de 2017.

Fotos de Andrea García.

Antropología de la mula (2007) y Tráfico Transatlántico (2017).

Adriana Bustos (Argentina, 1965) es una artista conceptual cuya obra refleja la problemática del narcotráfico y la esclavitud en el ámbito occidental. Una de sus grandes protagonistas es la mula como sinónimo del transportista de droga; una equivalencia entre el animal de carga y la persona que actúa como unidad básica del narcotráfico. De este modo, en obras como Antropología de la mula (2007) equipara la minería argéntea de América durante la época colonial española (que se valía de este equino) con los caminos actuales del narcotráfico, que también utilizan sus propias ‘’mulas’’. Aquí introduce el título de El Lazarillo de ciegos caminantes (1773), obra del asturiano Alonso Carrió de la Vandera. El escritor de este libro de viajes retrata el famoso transporte mular al que alude Bustos en su obra artística. Esta temática acerca de las rutas comerciales de minerales y droga se plantean nuevamente en Tráfico Transatlántico (2017). Aparece también Galicia como la comunidad autónoma española por excelencia en casos de narcotráfico. La provincia se representa a través de un mapa que destaca su importancia, desviando el interés por la otra comunidad gravemente afectada por el comercio de drogas: Cádiz.

Fotos de Andrea García.

Bio-economía (2017). Detalle del tintero en forma de caníbal.

Su arte es crítico también con un tema que conecta estrechamente con el universo de las mulas y mulos narcotraficantes: la esclavitud. Bio-economía (2017) habla de este asunto desde un punto de vista que aclara su trascendencia en la historia, ya que Occidente utilizó el esclavismo como sistema de subsistencia tanto económico como social. Los africanos aparecen simbolizados como caricaturas apresadas en barcos negreros bajo el dominio de los esclavistas, como si la situación se tratara de un juego de ordenador. Asimismo, hay referencias a la xenofobia y se muestran las figuras de caníbales creadas como tinteros, las cuales están inspiradas en tribus africanas. Para finalizar, resulta muy interesante narrar el maltrato hacia estas personas subyugadas, fundamentalmente basado en el uso de las esclavas como nodrizas de la mujer blanca y reproductoras de esclavos para el hombre blanco. Por eso se denomina Bio-economía a esta obra: la justificación de la diferencia racial que hizo posible este sistema biológico para la supervivencia de una parte importante de la cultura occidental.

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Graduada en Historia del Arte y masteranda en Género y Diversidad. Oviedo.

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