Nadie le puede quitar un ápice de mérito al trabajo del Cholo Simeone desde que llegó al Atlético de Madrid. A penas unas pequeñas manchas, qué digo manchas, lunares, en su historial rojiblanco. Como me recordaba Alberto, un sobrino periodista que de esto sabe un rato, elegir a Gameiro en lugar de Diego Costa y los fichajes de Jackson Martínez o Gaitán. Por poner unos ejemplos.

Pequeños errores, porque el técnico nada ha tenido que ver con los sucesivos traspasos que fue realizando el club rojiblanco de cinco años a esta parte. Ningún colega pudiera sacar el jugo que Simeone ha sacado a su plantilla.  Eso de ir todos a una,  creerse de pe a pa las teorías de quien les comanda sin que nadie levantara la voz.

Impecable y digno de elogio, por tanto, lo que ha hecho el Cholo. Quien en su relación con el club tiene más importancia el trato humano que los contratos firmados. Todos sabemos que el tiempo que dure en el banquillo del que será su nuevo estadio, si es que llega, lo decide única y exclusivamente Simeone. Tal es la devoción que se tiene por él desde el más humilde conserje a la presidencia atlética.

Y hasta hace poco se pensaba que por lo menos una campaña más le quedaba al Cholo.  Quien ya lleva años rechazando ofertas muy jugosas. Pero su amor por estos colores rojiblancos siempre estuvo por encima de talonarios.

Por lo menos hasta el 3-0 de este pasado martes. Un resultado que le ha escocido. Más que por esa diferencia tan abultada en el marcador por cómo se produjo.  Simeone quiere que los suyos rocen la perfección o por lo menos luchen por lograrla. Y no fue eso lo que vio en el Bernabéu.

Por mucho que dijera en la rueda de prensa posterior al encuentro, el técnico argentino se manifestó con la boca pequeña. Sabe que tienen pie y medio fuera de la Champions y que van a sudar tinta para mantener el tercer puesto en la Liga.

Y todo esto va a conllevar la salida de algunas de las estrellas que ahora brillan en el Calderón. Griezmann y Oblak, por ejemplo, pueden estar pensando ya en volar a otro equipo donde a lo mejor deportivamente logran lo mismo que en Madrid pero embolsándose bastantes más millones de euros.

Con lo que el Atlético volverá a tener que hacerse. Una temporada más. Antes de la ida de semifinales posiblemente  el argentino se veía capaz de hacerlo si eso sucediera. Después de ver a su equipo deambular sobre el césped ante el Madrid, las cosas son distintas. Cierto que tampoco fue su noche más afortunada y que desde el banquillo  se le pudo pedir más, antes y después del partido. La actitud y aptitud le dolió más a Simeone que el 3-0 y puede cambiar su futuro.

¿Quieres recibir las novedades de Diario16?

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

5 + ocho =