Foto: Antonio Pastor

El 19 Festival de Málaga ha proyectado el tercer trabajo de Olaia Sendón. Tres años hicieron falta para crear esta historia, casi un centenar de cenas, de recetas, platos típicos gallegos que no solo hicieron engordar las ideas creativas de los comensales, sino también sus tallas según explica la directora. Aunque la idea principal ha ido variando durante su rodaje, el mensaje siempre ha sido claro, “una crítica a la crisis social y política en la que nos encontramos”. Enfocado a un grupo de amigas, narra el futuro frustrado que nunca quisieron y que ahora tienen, sin más remedio, que hacer frente.

El principal problema al que se enfrentó Sendón, según nos cuenta, era la transición del documental a la ficción. Esta era la primera vez que debutaba como directora ante un reparto de actores. Pese a ello, no puso un guión sobre la mesa, confío en su instinto y en como florecerían con cada reunión nocturna este grupo formado por “kauflanders”.

Olaia, que se define como tímida y nostálgica, quería conseguir que su proyecto llegara a “una especie de levantamiento, de rebelión absoluta”; que los espectadores se identificasen con el malestar que sufren y que dejasen de lado la “inacción”. Una oda a la memoria, a la realidad del quiénes somos y cómo nos definimos.

Nosotros: Kauflanders, buscando definirse en un mundo lleno de brechas, donde el futuro se diluye en incertidumbres y nuestro pasado se borra en una memoria hiperpoblada de imágenes.

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