Oriol Junqueras trata de rebajar la tensión entre los dos bloques del procès: soberanistas y unionistas. Así, en una carta escrita desde prisión, y publicada en El Periódico de Cataluña, el líder de ERC llama a seguir la senda pacífica.

Desde la cárcel, dice Junqueras que “no hay república sin fraternidad” y que “se enfrentarán al odio sin odiar”. Junqueras no comparte los insultos de independentistas a personas como Serrat o Jordi Ébole.

El líder de ERC, Oriol Junqueras, reprueba los “insultos” a aquellos que, desde la discrepancia con el independentismo, rechazan la “represión” y demandan una “solución política” al conflicto catalán, y pide una demostración de “dignidad serena” ante el juicio a los soberanistas encarcelados.

En una carta que publica ‘El Periódico de Catalunya’, Junqueras ha salido al paso de la tensión creada entorno a los símbolos independentistas, de la que culpa a Ciudadanos, y de las críticas que han recibido desde el soberanismo personas como el periodista Jordi Évole o el cantante Joan Manuel Serrat.

El dirigente republicano, en prisión preventiva por sedición, comienza su carta recordando que “la libertad y la igualdad son efímeras si no reposan sobre una mínima cordialidad fraternal”.

“No hay república sin fraternidad, y la fraternidad solo puede nacer de nuestra capacidad de hacernos amigos de aquellas personas de las que discrepamos”, afirma Junqueras.

Puntualiza que no se trata de suprimir la discrepancia, sino de recordar la unidad que nace de “la decencia y la bondad que habita en el corazón de la mayoría de las personas”.

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Directora Diario16.com Periodista en cuerpo y alma, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco, tras 15 años en medíos de comunicación, creó Comunica2 con su compañero de vida y también periodista, Sergio Arestizabal, para demostrar que otra forma de comunicar es posible. Tras sufrir censura y presiones de los poderes públicos en el ejercicio de su profesión, hoy es libre. Durante años ha asesorado personas y empresas en crisis o injustamente juzgados por la opinión pública y publicada. Hoy tiene el reto de que el Periodismo abra un profundo debate interno sobre cómo recuperar la honorabilidad de aquellas personas a las que por error enturbió su imagen pública. Inconformista y crítica, como debe ser una periodista.

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