Hoy en Espejo Público, un programa de televisión matutino, bastante reaccionario, por cierto, ha participado como contertulio Juan Alberto Belloch. Estaban hablando del tema de la huelga de los taxistas en su lucha por defender su modo de vida, y he aquí que Juan Alberto se ha desmarcado con unas declaraciones ultraderechistas según las cuáles los trabajadores tienen demasiados derechos, y hay que recortarlos. Así, según Belloch, el derecho de huelga es algo excesivo que perjudica a la ciudadanía, hombres y mujeres de España, auténticas víctimas del conflicto.

Abogaba Juan Alberto por que un gobierno fuerte acometiera el reto de dejar el derecho de huelga en la inexistencia práctica, más aún de lo que ya está debido a los servicios mínimos abusivos que la actual ley permite que se apliquen, la connivencia con el empresario que presiona de forma directa o indirecta a los huelguistas, y la persecución implacable y la criminalización de los piquetes informativos. El resultado ha sido satisfactorio: las huelgas, a día de hoy, no son seguidas por mucho más del 20% de los trabajadores. Para un ser como Juan Alberto Belloch el 20% es mucho. Los seguimientos deben ser nulos, para ser aceptables.

Espantado por lo que oía, he buscado rápidamente en internet alguna referencia que justificara esas declaraciones, no sé, un tumor cerebral o algo parecido… Y efectivamente, lo he encontrado. Juan Alberto se dio de baja en el Psoe en 2015 cuando se le acabó su chupe de alcalde de Zaragoza. O lo que es lo mismo, éstas no son las palabras de un socialista. Pero, ¿ha sido Juan Alberto Belloch socialista alguna vez? Sin duda alguna, no. Lo sé porque es imposible ser otra cosa que socialista cuando se es socialista. Se lleva en la sangre. Otra cosa muy diferente es ser del Psoe, y, tal vez, no ser socialista. Esto ocurre muy a menudo, es muy grave, y debe preocuparnos absolutamente. En el Psoe aceptamos a todo el mundo, y esto tiene que cambiar.

Sabemos que en España hay muchos sinvergüenzas, embusteros, aprovechados, caraduras… corruptos, al fin y al cabo, que en este partido no deben tener cabida. Más allá de echarlos cuando se les descubra (lo cual, por cierto, no se hace, sino que se les echa cuando de alguna manera los echa la justicia…), tal vez deberíamos plantearnos establecer una serie de filtros para evitar que las muchas clases de impresentables que pueden rondarnos en un momento dado, aniden en este partido. Lo que propongo es hacer el partido poco cómodo a los sinvergüenzas estableciendo unos mecanismos de selección relativamente severos.

El primero, es el ideológico. Debemos definir en nuestros estatutos con claridad meridiana qué es el socialismo moderno, quiénes somos, y qué queremos para este país. Cualquiera que pretenda pertenecer a este partido debe acatar estos principios, hacerlos suyos, y actuar en consecuencia.

El segundo filtro tiene que ver con el acceso. Hubo un tiempo en que en el PSRM se necesitaban dos padrinos para poder acceder a la militancia. Dos personas que garantizan que el o la solicitante tenía una trayectoria vital y social compatible con el proyecto que este partido tiene para España. De esta manera, si una persona manifiesta un comportamiento, o hace unas declaraciones que no están en la línea del socialismo, serán los avalistas los primeros que tendrán que dar explicaciones de lo que esté pasando, compartiendo la misma sanción que la militancia afectada.

El tercer filtro es la Comisión de Garantías. A día de hoy es una institución que existe, pero que no se usa. Nos da miedo. Nos impone el respeto de la catástrofe y el escándalo. Pues bien, debemos acostumbrarnos a que la Comisión de Garantías actúe conforme a nuestros estatutos estableciendo sanciones de pérdida de militancia temporal en función de la falta cometida. Debemos atrevernos a aumentar la dosis de disciplina interna, y aplicarla sin discriminación de ninguna clase, empezando por nuestro Secretario General.

El cuarto filtro debe ser la limitación temporal en la ostentación de cargos remunerados, lo que se conoce como liberación política. Con 20 años de cobrar un sueldo de la política, es suficiente. La gente tiene que entender que en el Psoe se puede estar una temporada, incluso una temporada larga, ejerciendo la política de manera remunerada, pero que al final tienes que dejarlo, por lo que es imperativo tener un trabajo al que volver ¡Fuera del Psoe los profesionales de la política!

El quinto filtro debe consistir en que nuestros políticos deben ser propuestos por el partido por mérito y capacidad para integrar una lista electoral, pero debe ser la militancia la que decida, con sus votos, el orden en el que aparecerán las distintas personas en la lista. Así se evitarían los cambalaches.

La sexta medida es la prohibición de la acumulación de cargos, que haga muy difícil el uso del poder para perpetuarse en el mismo, de lo que se deriva la necesidad de establecer dos equipos de trabajo: uno orgánico, encabezado por el o la Secretaria General, y otro político, constituido por nuestros compañeros y compañeras electos para distintos cargos públicos. Cualquier cargo remunerado iría sumando hasta los 20 años antes nombrados. La séptima medida es el sueldo. Entre un mínimo y un máximo razonables, a la política no se puede ni se debe ir a ganar dinero. Ningún político debe vivir, como político, mejor de lo que vivía en su puesto de trabajo original, o el riesgo de “eternización”, “chaqueterismo” y “deslealtad” estará servido.

Lo justo es cobrar lo mismo que en el puesto de trabajo original, insisto, entre un mínimo y un máximo. El resto, al partido o a beneficencia. El octavo y más controvertido filtro, sería el de pasar una encuesta vital a toda persona vaya a ostentar un cargo político u orgánico de relevancia. Esta encuesta incluiría aspectos psicotécnicos y de personalidad. Sé que es complicado y no es una panacea, pero los bomberos los pasan, los policías también, y no por ello se mueren.

Se trata de hacer todo lo posible para los que quieren ingresar en el Psoe para medrar, no entren, y si entran, que duren poco tiempo. Tal vez así nos ahorraríamos tener que escuchar las bochornosas declaraciones de un exaltísimo cargo del Psoe diciendo que los trabajadores tienen muchos derechos, y hay que recortarlos. El daño que eso nos hace no se puede medir ¿No hubiera sido mejor haberlo rechazado desde un principio?

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1 Comentario

  1. EL PSOE dejo de ser un partido socialista,de ideas socialistas,es decir,”lo social por delante de todo”hace mucho,pero mucho,casi casi desde que Felipe Gonzalez diera ese golpe de muerte en el congreso de Surennes en el año 1974 con la ayuda de Willy Brandt y de la CIA.
    Lo que hoy opina con la boca grande Belloch no difiere mucho de lo que opina con la boca chica Susana Diaz.

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