Con arrogancia se atrevió Theresa May a adelantar las elecciones británicas buscando afianzarse al cargo. Ha querido lograr un liderazgo que no le ha sido reconocido por las urnas y que necesitaba para poner sobre la mesa sus imperativas posturas frente a quienes se sentarían con ella a negociar la salida de Unión Europea. Incluso con fanfarronería se atrevió a decir que si perdía solo seis asientos en la Cámara de los Comunes presentaría su dimisión – yo creo que esta mujer no es muy partidaria de cumplir promesas –.

Frente a ella, fuerte y todopoderosa,  el débil anciano, el abuelito lastimoso al que le iban a dar palos hasta en el cielo de la boca en estos comicios. Pues se equivocó, ella y sus compañeros tories. Jeremy Corbyn, mucho más joven y moderno en sus planteamientos sociales y políticos que ella, cuya única idea era la economía fuerte que hay que defender para el país – lo que suelen decir los liberales –, no ha sido tan débil y ha conseguido que no pierda seis, sino doce diputados, en cambio, él ganaba una treintena.

Además del voto clásico del Labour Party, los laboristas, han cosechado el voto joven con unos planteamientos sociales enfocados a resolver las desigualdades sociales del Reino Unido. Con un programa que buscaba fortalecer un Estado de protección a los débiles, a mejorar en beneficio de una economía verde, a defender y potenciar la cultura en todos sus niveles, a buscar la integración de todos los excluidos sociales como la mejor manera de poner freno al terror. Corbyn ha sido capaz de captar el descontento que se ha producido desde el referéndum del Brexit.

Y es que era de esperar que tras defender apasionadamente esa Europa solidaria que muchos queremos, la juventud, diera el respaldo al que es hoy el máximo líder de la socialdemocracia mundial hacia la que tenemos que ir. Los jóvenes miramos a Europa porque no nos gustan las fronteras, ni nos gusta anclarnos en el individualismo y la cerrazón de unos planteamientos meramente temporales y, que acabaran extinguiéndose una vez que la crisis social, política, económica del mundo occidental quede completamente olvidada. 

El joven anciano, perdedor en diputados pero triunfador en lo práctico, tiene en su mano la capacidad de emprender una lucha apasionada para ayudar a que su partido acabe llegando al gobierno más pronto que tarde. Afirmo que poco durará la coalición de tories y unionistas y será él, quien junto a su partido, deberá tomar la responsabilidad de gobernar uno de los Estados más interesantes del occidente. 

Corbyn es un líder internacional, un punto de mira en toda Europa, un ejemplo de la defensa del socialismo que queremos. A ver si con un poco de suerte, otros representantes de la socialdemocracia, se fijan en su modelo y en todo lo que será capaz de defender ahora que le ha arrebatado la mayoría a May, estoy seguro de ello. 

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