Considerado en tiempos como el “Rasputín de Casa Nariño” -sede de la presidencia de la República de Colombia-, el senador del Centro Democrático José Obdulio Gaviria siempre se ha caracterizado por no tener pelos en la lengua y decir lo que piensa, en un país no tan habituado a contar las verdades. En esta entrevista, realizada en Bogotá hace apenas unos días, José Obdulio denuncia la que considera una campaña política contra su partido y el actual estado de cosas que vive el país. Así piensa el oráculo de Uribe y actual senador de la República de Colombia.

Ricardo Angoso:¿Como interpretas los últimos acontecimientos en Colombia, especialmente la detención del hermano del presidente, Santiago Uribe?

José Obdulio Gaviria: Yo creo que Colombia dio un paso terrible, en el sentido de que se rompió la separación de poderes y la justicia actúa subordinada al poder político. No olvidemos que se están juzgando unos hechos que ocurrieron, supuestamente, en el año 1997. En un escenario de gran confusión en el mundo judicial, de repente, se ordena la detención del hermano del líder de la oposición, el expresidente Alvaro Uribe Vélez. Es muy evidente que hay una intencionalidad política por parte del Presidente de la República pero también por parte del Fiscal.

El detenido, Santiago Uribe, es un hombre limpio e íntegro, cualquiera que lo conozca sabe que esta detención solo se podría producir en un estado de locura. Tenga en cuenta que en el año 97, el presidente Uribe era el gobernador de Antioquía y el hermano del gobernador era el propietario y encargado del más famoso criadero de toros de lidia en Colombia, quizá hasta me atrevería a decir que de toda América Latina. Y en ese lugar, bien ubicado, centro de reuniones sociales, lugar muy conocido en la región y muy céntrico, se ha llegado a afirmar, por parte de mafiosos pagados e incluso por agentes de la extrema izquierda cercanos a las FARC, como Javier Giraldo, que Santiago Uribe se vestía con trajes de camuflaje y salía a matar gente. Este hecho, por sí mismo, hubiera sido conocido en toda Antioquía y hubiera sido del dominio general.  De tal magnitud hubiera sido esta historia que se habría conocido no ya solo allá, sino en todo el país. Un solo desliz de Santiago Uribe, en cualquier aspecto, hubiera transcendido entonces como noticia en Antioquía. Nunca se supo nada, claro, porque todo era absolutamente falso. Un montaje.

Pero el Gobierno y la Fiscalía, para perseguir a Alvaro Uribe Vélez, que es su opositor, al que tienen completamente acorralado, todo hay que decirlo, han buscado esta detención desacreditarle. Sin embargo, según mediciones hechas ese mismo día la credibilidad y popularidad de Santos bajaron notablemente. Ni siquiera el presidente Samper, en los tiempos de su mayor descrédito, había llegado tan bajo como el presidente Santos, que se situó en un 18% de popularidad. Esta bajada en la popularidad de Santos no tiene parangón en Colombia, es cierto que ocurría en otros países de América Latina pero no aquí.

R.A.:¿Por qué ocurre esta detención en este momento?

J.O.G.:Es una buena pregunta porque yo creo que Santos está acorralado. Nosotros acabamos de hacer caer a su ministro de Energía y nos proponemos a hacer caer muy pronto a su ministro de Hacienda; están contratando, enriqueciéndose de una forma fabulosa y descarada, desmesurada y absurda. Contratan a las esposas, a las novias, a los novios, es una trama de corrupción impresionante. Y todo ello en nombre de una tesis, la paz,  es decir, encubren con la paz toda una serie de contratos y proyectos millonarios. Se sabe que el hermano del ministro de Hacienda ha firmado contratos por más de 23.000 millones de pesos, pero también están otros, como la esposa del ministro saliente de Energía, con contratos millonarios de más de 5.000 millones de pesos. Es algo inaudito lo que está ocurriendo. Así las cosas, y con todas las encuestas en contra, se inició esta contraofensiva contra Uribe y se movieron en ese sentido. El hecho también es que en el caso del Fiscal y el Vicefiscal obra el fanatismo político de signo izquierdista. El Fiscal ocultaba su militancia en el Partido Comunista, organización desde la cual se fundaron las FARC y, entonces, desde ahí se han lanzado mensajes muy propios y característicos de esa organización. Por ejemplo, que nuestro partido, el Centro Democrático, es fascista o de extrema derecha, y eso podría ser la explicación de ese odio, de ese ímpetu en la persecución hacia el presidente Uribe y su partido.

R.A.:¿No le parece de república bananera que ya se haya conocido que el Fiscal se vaya de embajador a Alemania mucho antes incluso de su cese?

J.O.G.: Total, es algo impresentable. Pero, además, vinimos a descubrir hace poco que el Fiscal era contratista del ejecutivo hasta el momento mismo de su nombramiento. Descubrimos cuatro contratos millonarios absolutamente desmesurados, que hacían prácticamente un traslado de ingentes fondos del Estado a esos contratos y a los depositarios de los mismos. El Fiscal era una de las personas más cercanas al presidente Santos y uno de los más beneficiados con esos contratos millonarios. Una vergüenza en un país democrático que eso ocurra.

R.A.:¿A qué se deben tantos aplazamientos a la hora de llegar a un acuerdo de paz definitivo con las FARC?

J.O.G.:Yo creo que las FARC les conviene muchísimo mantener un escenario gris en donde puedan estar actuando y operando. Organizar reuniones masivas para ir apuntalando territorios y llegar a controlarlos, sin que eso suponga el final decisivo de su actividad criminal. Estarán en esa zona gris hasta que impongan lo que jurídicamente quieren y pretenden. Impunidad y elegibilidad, esas son sus dos principales propuestas e intereses para hacer lo que ellos quieren, es decir, llegar a lo que llaman como “dejación” de las armas” tras cumplir con esos dos objetivos.

R.A.:¿Cuál es el escenario final en que concluirá el proceso de paz?

J.O.G.:Yo creo que ellos lo que buscan, y lo ha dejado entrever Iván Marquez, es no ir a la cárcel y no pagar por sus crímenes. Siguen controlando territorios inmensos de coca, tal como se ha podido ver desde los aviones que sobrevuelan las zonas donde actúan, y quieren seguir manejando ese negocio. El dinero, creo, incluso no se blanqueará, pues tienen el típico comportamiento del mafioso burdo. Por ejemplo, se han encontrado paquetes con mucho dinero enterrados en la selva y eran muchos millones de dólares. Luego tienen a su favor que las FARC a través de Venezuela pueden blanquear sus dineros fruto del narcotráfico, como si fuera un trámite entre dos Estados mientras no caiga Venezuela. El problema de lavado de dinero para una organización que es apoyada por cuatro Estados de la región,  que la ven como legítima, no será difícil hacerlo. Cuba, Nicaragua, Venezuela y Bolivia apoyan a las FARC y comprenden su lucha armada, constituyendo un buen soporte para este grupo terrorista y sus negocios ligados al narcotráfico.

R.A.:¿No cree que el escenario económico, se diga lo que se diga desde el gobierno, es crítico?

J.O.G.:El Centro Democrático llevaba avisándoles desde hace años que controlaran ese espíritu despilfarrador de gasto y atiendan a las necesidades reales. Les pedíamos que no contrataran a tantas personas, que moderasen la expansión de subsidios directos, en definitiva, que se prepararan para las vacas flacas. Habría que haberse preparado para las dificultades económicas, pero ese esfuerzo no se hizo. El gobierno hizo oídos sordos a nuestras reclamaciones, no hizo ni un solo gesto de austeridad. Mantuvo una actitud optimista, más bien soberbia, y todo se vino a menos. Ni siquiera la devaluación, que supuestamente podía haber tenido algún efecto positivo en el campo de las exportaciones, ha dado los resultados esperados. No se ha visto ningún efecto positivo en la pérdida de valor del peso frente al dólar. Ni en la agricultura, ni en el turismo, se percibió cambio alguno. El mismo gobierno generó la idea de que con la paz se acababa una gran guerra que había en Colombia, generando en el turismo una caída y también en la inversión. Se han ido las empresas a merced de que el gobierno vendió la idea de que estábamos en una gran guerra que podía o no terminar, generando la incertidumbre entre los inversores extranjeros, muchos de los cuales se marcharon. La empresa es muy sensible a estas ideas y acaba marchándose.

R.A.:Quedan dos años de Santos, ¿hacia dónde vamos?

J.O.G.:La situación de crisis se va a agravar. Todo escenario susceptible de empeorar acaba empeorando. Y Santos no hace un solo gesto o maniobra, un timonazo, para cambiar las cosas. Es su naturaleza: hacer lo que ha hecho. No espero nada por su parte en este sentido, no tiene espíritu de enmienda y de cambio.

R.A.:¿Y en vuestro caso, en el Centro Democrático, qué pasará?

J.O.G.:Su desesperación general les llevará a comportamientos histéricos. La torpeza política de Santos le hace pensar que el proceso con las FARC le acabará dando resultados y salvándole. Luego puede llegar a pensar que la mejor salida es encarcelar al líder de la oposición, a Uribe, que en definitiva es el objetivo final de este proceso de acoso a nuestra fuerza política.

R.A.:Sin embargo, en vista de los resultados de las últimas elecciones locales y regionales, ¿no te sientes decepcionado por la poca aceptación de vuestra fuerza política en la sociedad?

J.O.G.:Yo lo había previsto ya antes de las elecciones. Yo formo parte de una corriente escéptica dentro del partido que tiene, en síntesis, la idea de que somos un partido de reciente creación, que no alcanza ni siquiera a los dos años, y, segundo, que su gran fuerza es la opinión pública, que eso políticamente es gaseosa y no se concreta en organización de partido. Pero se hizo un trabajo en la campaña electoral como si fuéramos un partido de estructura, como si tuviéramos un aparato, cuando no lo éramos, y el voto se orientó hacia otro lado porque no encontraban el referente, que es lo que se buscaba, y se fue hacia otros líderes que representaban algo en esa zona. El fracaso Bogotá tuvo que ver con nuestra presencia gaseosa en la ciudad y por llegar tarde a la cita, aunque a pesar de esos condicionantes creo que la campaña fue exitosa. Arrebatamos un espacio grande, electoralmente hablando, que tenía controlado el ahora alcalde Peñalosa inicialmente.

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